domingo, 26 de agosto de 2018

CINE----PURASANGRE



En un verano plagado de películas de relleno, con una hiperinfación de películas francesas, se ha estrenado y creo que pasará injustamente desapercibida, la ópera prima del director norteamericano Cory Finley, toda ella retrata un ambiente mórbido, ponzoñoso y perverso que me ha recordado mucho a los personajes y acciones de las novelas de Patricia Highsmith ,la trama recuerda algo a "Extraños en un tren", y el personaje femenino principal no deja de ser un Ripley con faldas, un personaje sociópata incapaz de sentir nada, según su propia confesión , ni felicidad ni culpa solo a veces hambre o sueño.

 




Lily y Amanda son dos adolescentes de la buena sociedad de Connecticut , Lily ( Anya Taylor -Joy) ha vuelto del internado y acepta dar clases particulares a una antigua compañera Amanda( Olivia Cooke) que está en tratamiento psiquiátrico y pendiente de de juicio por crueldad animal al haber matado de forma bestial  a su caballo que había sufrido una fractura en sus patas, es un ser antisocial y desagradable, pero Lily va sintiendo por ella una creciente y compleja  fascinación .
Amanda descubre el odio que Lily siente por su padrastro y no tarda en plantearla ¿ No has pensado en matarlo?
Aunque es obvio, no voy a hacer spoiler ,solo diré que en los personajes de estas dos mujeres existe una mutación, mientras Lily se muestra "generosa" dentro de su conducta esquizoide, Amanda es capaz en su lucidez de aprovecharse de Lily y cometer las mayores atrocidades.
Me ha gustado la película, un guión bien elaborado y con una interesante banda sonora que alterna música clásica con otra eléctronica y que combina pausas de silencios con efectos de sonidos cotidianos como pasos, timbres, grifos, las rodadas de los neumáticos en el asfalto o el sonido de un sacapuntas al afilar un lápiz... consiguiendo una atmósfera muy sugerente que encaja muy bien en el contexto de la historia, aunque la historia es sórdida no está tratada con sensacionalismo, no hay violencia gratuita y las dos escenas claves están resueltas con dos fantásticas elipsis.
Buenas interpretaciones de las dos protagonistas femeninas, frías estáticas y muy contenidas , también destaca Anton Yelchin, al que está dedicada la película pues falleció en un extraño accidente después del rodaje , y que  interpreta a un pobre diablo manipulado por los dos angelitos.

martes, 14 de agosto de 2018

Cine: EL REHEN


Director de Michael Clayton (2007), por la que fue nominado como director y guionista y El legado de Bourne (2012), Tony Gilroy ha sido además guionista de toda la saga de Bourne y otras películas de éxito. El rehén es más destacable por su guión que por la dirección de Brad Anderson, más conocido por su participación en series de TV que por sus películas.





Mason Skiles (Jon Hamm), un  diplomático de Estados Unidos,  abandonó el Líbano en la década de los 70 tras un trágico incidente en el que perdió a su esposa. Diez años más tarde, la CIA lo llama de vuelta a un Beirut devastado por la guerra con la misión de rescatar a un viejo amigo secuestrado. Una agente de la CIA (Rosamund Pike) que trabaja como agregada cutural, tiene la tarea de mantener a Skiles con vida y asegurar el éxito de su misión. En un caos politico, sin saber quién está de su lado y con la vida de un amigo pendiente de su misión, Skiles debe superar los obstáculos de todos los bandos implicados.

Una trama en la línea de las novelas de John Le Carré o la serie Homeland, donde nadie se puede fiar de nadie. La historia engancha desde el principio en que una fiesta en la embajada desemboca en una tragedia que marcará el resto de la narración. Tras un intermedio en que encontramos al protagonista ejerciendo sus habilidades como negociador fuera de la política, la acción retornará a Beirut donde Skiles tendrá que negociar un intercambio de rehenes, donde están implicados personajes que hemos conocido en el prólogo. Alta tensión, diferentes agentes implicados en la trama, juego sucio... algo que no es nuevo pero que consigue mantener nuestro interés hasta que se cierra con un final que desmerece un poco. Guión bien construido que, afortunadamente, elude la posible conexión sentimental entre los dos personajes principales. Realización correcta. Y una buena interpretación de John Hamm al que recordamos por Mad men, la serie de TV. A Rosamund Pike la vimos en Perdida Nuestro último verano en Escocia.

Sin ser, ni mucho menos, extraordinaria, resulta de lo más atractivo e interesante en la cartelera actual.


domingo, 12 de agosto de 2018

Cine: LOS INCREIBLES 2


Hace 14 años se estrenaba la película de Pixar Los increibles. Fuimos a verla con mi hijo, que entonces tenía 5 años. Y nos sorprendió. Conocíamos otras de sus producciones,Toy Story y Buscando a Nemo y en todas ellas se observaba una creatividad y un interés por hacer películas de animación que interesaran también a los adultos. Una línea que siguió con títulos como Ratatouille, Wall-e, Up, Toy Story 3 y, ya en 2015, Inside out, películas siempre interesantesque siguen formando parte de nuestras preferencias.

Digo todo esto porque a la hora de ir a ver Los increibles 2, ha pesado favorablemente el recuerdo de esas otras películas de Pixar. El equipo es el mismo que en la primera, y no sé si los que hemos cambiado somos nosotros, Pixar o la visión del cine de animación, pero lo cierto es que la película me ha decepcionado.




La película empieza donde acababa la primera. Los superheroes han visto como se les prohibe actuar como tales y deben comportarse como personas normales olvidando sus super poderes. Pero una campaña para que regresen a la actividad hará que  Elastigirl  la madre del clan, que cuenta con una mejor imagen pública que su esposo, sea la encargada de demostrar su eficacia. A Bob no le quedará otra opción que lidiar con sus hijos, la adolescente Violet, el jovencito Dash y el bebé Jack-Jack, que ha desarrollado también súper poderes, difíciles de controlar.

La película es bastante entretenida, simpática, pero en muchos momentos demasiado previsible, y en algunos otros, incluso, aburrida. Lo que en la primera entrega era originalidad aquí se muestra como más de lo mismo. Por supuesto la escenas de acción son brillantes, la calidad de la animación impecable, pero lo cierto es que se me hizo larga. El hecho de que sea la madre la principal protagonista en un proceso de adaptación al protagonismo femenino imperante, no me parece que aporte gran cosa. La muestra de la incapacidad masculina para lidiar con los problemas domésticos, está ya muy utilizada.
 Sin duda puede haber influido en ello la diferencia de circunstancias con la visión, por mi parte, de la primera entrega, pero esta, como ya he dicho, me resultó decepcionante.

lunes, 6 de agosto de 2018

SERIES--AMERICAN CRIME STORY--EL ASESINATO DE GIANNI VERSACE.



Algunas miradas nos muestran la verdad infinita ; otras la ternura mas sublime o el odio en su intensidad; algunas miradas están moduladas por el rencor, el perdón, la envidia, la pena ,el dolor, la angustia con toda su pureza: otras como la mirada de la Medusa, nos presentan el tenebroso agujero del mal.
Fragmento de" La sonrisa de la Medusa" perteneciente al libro "Cuentáme un mito" de Carlos Goñi.


El " Asesinato de Gianni Versace" es una serie de nueve capítulos incluida en el formato "America Crime Story" cuya primera entrega versaba sobre otro crimen mediático que implicaba a O.J Simpson.
El título puede confundir, simplifica la trama de la serie que en realidad narra todos los asesinatos cometidos por el asesino en serie Andrew Philipp Cunanan, cinco en total de los que el último sería el de Versace.
El guión se mueve en unos parámetros que van desde el thriller de psicópata asesino en serie a una trama de "vidas cruzadas" del asesino con sus víctimas y de algunas de ellas entre sí, en un capítulo llegan a coincidir en una fiesta tres de los asesinados y Cunanan, pasando por una reflexión sobre la homofobia y la homosexualidad en distintas facetas y estamentos, desde aquellos que lo mantienen oculto durante toda su existencia llevando una doble vida, otro que se ve obligado a abandonar la marina, hay quien lo vive con discreción y quien como Cunanan hace ostentación, diferencias en como lo viven los triunfadores y como lo vive ese submundo algo sórdido de acompañantes de pago, la amenaza de la enfermedad y en general la vulnerabilidad de un colectivo, todo ello tratado con cierto victimismo, un personaje llega a decir "si nos enfermamos es culpa nuestra, si nos matan es culpa nuestra" victimismo por otra parte evidente que queda muy claro en el tratamiento y los interrogatorios de la policía en los distintos casos, de los mandos del ejércitocon sus códigos específicos para gays etc...
 




Buena serie ,que se sigue con bastante interés , que huye de la narración lineal con continuos saltos temporales que no solo abarcan los dos años en que se cometieron los crímenes también retrocede a sucesos de la infancia y adolescencia de Cunanan en un intento de entender su psicópata personalidad , las controvertidas relaciones con su madre y la negativa  influencia de su padre del que heredó sus aires de grandeza y su propensión a la fantasía y la mentira, también resulta muy interesante el tratamiento que dá a los asesinados, en otras películas de "psycho killers" son eso solo victimas, aquí se convierten en parte de la trama conocemos sus vidas y su relación no casual con Cunanan, pese a todo resulta difícil comprender al personaje no parece premeditar los asesinatos, cada asesinato le lleva al siguiente en una huida hacia adelante y culmina con el más inexplicable el de Versace ,del que se duda incluso que le conociera, quizás co el quiso "matar al padre" que tanto le había decepcionado, quizás se sintió Perseo cercenando la Medusa.
El reparto es más que correcto Darren Criss como Cunanan lleva todo el peso de la serie, Edgar Ramírez da verosimilitud a Gianni Versace, mas flojo resulta Ricky Martin como su pareja D,Amico y me ha gustado mucho Penélope Cruz que borda la barroca ordinariez de Donatella Versace ¡ esos andares! , que la han valido la nominación para los Emmy.

lunes, 30 de julio de 2018

Cine: HAPPY END


Desde que en 1997 presentara Fanny games en Cannes, Michael Haneke se ha convertido en uno de los grandes nombres del cine actual. Un director con un gran talento, una mirada personal sobre el mundo, pero también capaz de crear unos ambientes enfermizos insoportables. Títulos como el mencionado, La pianista (2001), Caché (2005), una nueva versión americana de Funny Games (2007), La cinta blanca (2009), Amor (2011), han ido consolidando su prestigio, lo que ha supuesto que sus películas figuren habitualmente en las listas de premiados en el festival de Cannes, Cine europeo, Oscar y Globos de oro.



Happy end nos presenta una familia burguesa poco convencional, propietaria de una empresa de construcción. Un padre octogenario cansado de vivir (Jean-Louis Trintignant), una hija (Isabelle Huppert) que trata de mantener la empresa y de responsabilizar a su hijo en la dirección, un hijo médico, divorciado, vuelto a casar, con una doble vida, una nieta adicta a la imagen a través del móvil, que observa el absurdo que le rodea, el otro nieto, un tanto perdido, los sirvientes, un accidente en la obra... Un grupo de personajes con sus propios retos y problemas que se mueve en un entorno marcado por la crisis de refugiados e inmigrantes en la ciudad de Calais 

Haneke realiza un retrato bastante poco complaciente de una burguesía que se mueve, salvo con una excepción, totalmente al margen de la crisis de refugiados. Un retrato basado en el desequilibrio de ese conjunto de personajes extraños a través de varios de los temas tratados en películas anteriores. Todo sin mayores explicaciones. Son muchas las preguntas que quedan sin respuesta sobre los personajes, se sabe muy poco acerca de las motivaciones de sus acciónes. "Siempre he intentado captar en mis guiones la ambigüedad y la contradicción que prevalece en la vida", dice. Para Haneke ese grupo nos representa. Somos egocéntricos, falsos, resentidos, tristes y solitarios. Una visión poco optimista que no es distinta de la mirada crítica sobre esa sociedad acomodada y amoral que nos ha venido mostrando en sus películas anteriores.

Desde luego no es una película cómoda, ni la más interesante de este director, pero sí recomendable. Cine que hace pensar

jueves, 19 de julio de 2018

Cine: MARY SHELLEY


La película está dirigida por Haifaa Al-Mansour, la primera directora en su pais, Arabia Saudita, que debutó con La bicicleta verde. Se trata del primer largometraje rodado íntegramente en su pais dirigido por una mujer. La película cuenta la historia de una niña de 11 años que vive en los suburbios de Riad y que sueña con tener una bicicleta verde en un país donde la actividad pública de las mujeres está especialmente limitada. Para rodar, ha contado la cineasta en muchas ocasiones, tuvo que hacerlo desde una caravana con un monitor y un walkie-talkie porque no podía salir al exterior y ser vista en compañía de hombres. Sabe, por lo tanto, lo que se siente al ser una mujer joven y crecer entre las dificultades a las que se enfrentan las mujeres. Y ese enfoque ha dado a la figura de Mary Shelley, una escritora recordada por su criatura, el monstruo de Frankenstein, que tuvo que moverse en una sociedad que no aceptaba ni reconocía a las mujeres escritoras.

El cine ha mostrado en bastantes ocasiones la noche en que se gestó la novela. Cabe recordar la española Remando al viento (Gonzalo Suarez, 1988) y Gothic (Ken Russell, 1986), películas rodeadas de un aliento romántico y gótico. Esta película se centra más en la figura de la escritora, hija de William Godwin, un político y escritor británico, considerado uno de los más importantes precursores del pensamiento anarquista y de la escritora feminista Mary Wollstonecraft que murió por las complicaciones derivadas del parto de Mary.


Mary Wollstonecraft Godwin (Elle Fanning) es una adolescente soñadora decidida a dejar huella en el mundo. Un día conoce al brillante poeta Percy Shelley (Douglas Booth) con el que empezara una aventura amorosa marcada por la pasión y la tragedia, algo que transformará a Mary y la impulsará a escribir su obra mas conocida. 

Está claro que la directora y su guionista Emma Jensen se plantean la historia como afirmación y reivindicación femenina. Mary es una mujer culta, conoce la ciencia y la filosofía, lee a los clásicos, conoce las historias de fantasmas. Sus relaciónes con su padre, con Shelley, Byron y Polidori vienen a completar sus conocimientos, pero también le proporcionan un matrimonio infeliz y cargado de mentiras, infidelidades y dificultades económicas, la tragedia de una hija muerta, el repudio de su padre y, finalmente, cuando escribe una obra que parece exorcizar sus demonios, la decepción de tener que verla publicada con el nombre de un hombre. Mujer y con solo 18 años, se enfrentó a una sociedad llena de prejuicios.

 La lectura que la película hace de Frankenstein, sitúa a su autora del lado de los que tienen miedo. Mary es el monstruo, víctima de un crimen imperdonable, el del abandono. Un acto gratuito y cobarde, como nos hace notar cuando, en la novela, hace que el monstruo nos cuente su historia. 

Aunque con excesos melodramáticos, la película me gustó. No tanto la utilización de la música, muy redundante con lo que vemos en ocasiones, y también algunos planos innecesarios como esa cuna vacía... Me gustó especialmente Elle Fanning, la actriz protagonista. La hemos podido ver en varias películas anteriores aunque solo cuenta 20 años. Recuerdo Super 8, Maléfica, La seducción... Con 10 años fue premiada en Venecia por su interpretación en Somewhere, de Sofía Coppola. 


viernes, 13 de julio de 2018

Cine: NO TE PREOCUPES, NO LLEGARÁ LEJOS A PIE

John Callahan fue un curioso personaje. Abandonado por su madre, se entregó a la bebida. Sufrió un accidente de automóvil que le dejó en silla de ruedas. Aunque siguió bebiendo, quizá con mayor justificación que hasta entonces, la figura de su padrino en alcohólicos anónimos, le ayudó a intentar dejar el alcohol. Mientras tanto apareció su faceta de creador de unos dibujos de trazo grueso y humor tan negro como inteligente. Unas viñetas que fueron publicadas inicialmente por un periódico universitario, para acabar en «PlayBoy» y la prestigiosa «New Yorker». Todas generaron cientos de cartas al director lamentando la crudeza, la falta de decoro o el mal gusto de aquellas historietas en las que hacía humor sobre discapacitados. Pero como él mismo dijo, "Para saber si he ido demasiado, solo me fijo en la reacción de personas en sillas de ruedas o con ganchos en las manos. Al igual que yo, están hartos de los que presumen de hablar en su nombre. Toda esa compasión y condescendencia son detestables"


La viñeta que da título a la película y a su autobiografía

Gus Van Sant es un director, productor y guionista estadounidense, con una larga carrera, que optó al Oscar con El indomable Will Hunting (1997) y con Milk (2008), y que ganó la Palma de Oro en Cannes con Elephant (2003). Sus primeras películas atrajeron la atención de la crítica internacional, especialmente Drugstore Cowboy (1989) y Mi Idaho Privado (1991). Su carrera posterior ha estado llena de claroscuros.



John Callahan (Joaquin Phoenix), un joven que tiene problemas con el alcohol, sufre un grave accidente de tráfico en el que casi pierde la vida. Animado por su novia (Rooney Mara) y un  patrocinador (Jonah Hill) inicia su rehabilitación.  John descubrirá su habilidad para dibujar y se convertirá en un dibujante muy  reconocido y reconocible. 

La película se centra en la lucha de Callahan contra el alcoholismo, una vez queda paralizado de cintura para abajo y con la movilidad de brazos y manos disminuida. Está narrada a grandes saltos temporales, lo que unido a las buenas interpretaciones y algunos personajes interesantes, contribuye a hacer llevadero el proceso de rehabilitación de Callahan, que aún así se hace un poco largo y en bastantes momentos excesivamente convencional, algo en lo que cabía esperar que no cayera Gus Van Sant.

Joaquin Phoenix está especializado en personajes atormentados. En esta ocasión su personaje está tratado con bastante humor lo que lo hace bastante más llevadero. En cualquier caso su presencia es fundamental para llevar la película a buen fin. Junto a él, Jonah Hill y un grupo de actores que interpretan con buen tono a sus compañeros de rehabilitación. Y Rooney Mara, en un personaje bastante poco relevante, desaprovechada.

Película interesante, algo larga y en la que las situaciones de terapia podrían haber dado para más.