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domingo, 9 de abril de 2017

Cine: ZONA HOSTIL


Zona hostil es una película realizada como homenaje a las tropas españolas desplazadas a Afganistán. Está dirigida por Adolfo Martínez, debutante en la dirección pero con experiencia en la dirección artística. Y ha contado con la colaboración del Ejército que ha facilitado equipamiento técnico y humano para su realización. Inspirada en un hecho real ocurrido en 2012.



En Afganistán, a un vehiculo de un convoy americano que se desplaza escoltado por la Legión española le estalla una mina y una dotación al mando de un teniente inexperto queda junto a dos heridos para protegerlos hasta su evacuación. Un helicóptero sanitario español acude al lugar con un equipo médico al mando de la capitán Varela, pero el terreno cede durante el aterrizaje y el helicóptero vuelca, dejando a los rescatadores atrapados junto a los legionarios con el riesgo de un ataque de los talibanes. A partir de ese momento se inicia un arriesgado plan para rescatarlos a todos y, además, llevarse el aparato siniestrado. 

La acción da lugar a unas excelentes secuencias protagonizadas por los helicópteros y a escenas de combate, todo ello bien rodado y con el rigor de unos ejercicios controlados por los asesores militares, cuya se presencia se deja sentir en su verosimilitud y en las relaciones entre los militares. Y unas escenas de ataque de los talibanes que me trajeron a la mente las películas de "indios" de mi juventud.

La pena es que la cobertura dramática de los personajes que intervienen no alcanza ni de lejos esa calidad. Los personajes son de cliché y sus conflictos carecen de desarrollo. Una capitán médico (Ariadna Gil) que ha decidido abandonar la misión para aceptar un puesto en un hospital, el  capitán piloto, su cuñado, (Roberto Álamo) con problemas conyugales, el teniente inexperto, (Raúl Mérida) hijo de un general muy apreciado, el sargento veterano (Jacobo Dicenta) disconforme pero disciplinado, el comandante piloto un tanto impulsivo pero excelente profesional (Antonio Garrido), la enfermera novata, la tiradora que supera en eficacia a los hombres... Una serie de relaciones esbozadas, como la de Ariadna Gil y Roberto Álamo,  pero sin ningún desarrollo, lo que da lugar a que los intérpretes se limiten a estar presentes con la corrección esperada de su calidad. Destacar que a Raúl Mérida le hemos visto como Felipe el Hermoso en la serie Isabel y sus secuelas.

Película con una impecable factura técnica, no creo que haya tenido otra intención que rendir homenaje a las fuerzas desplazadas a Afganistán y a las más de cien víctimas sufridas. Y lo ha conseguido.

lunes, 6 de febrero de 2017

Y llegaron los premios al cine español

Noche de Goyas.

Tarde para la ira ratificó los pronósticos y los premios anteriores y consiguió el de mejor película. Película notable pero a mi me gustaron más Que Dios nos perdone (a la que yo habría otorgado el premio) y El hombre de las mil caras.

E igual que hubiera premiado Que Dios nos perdone, lo habría hecho con su director, Rodrigo Sorogoyen. En cualquier caso Juan Antonio Bayona, el premiado, ha logrado, probablemente, con Un monstruo viene a verme su mejor película. Merecidamente premiada en casi todos los apartados denominados "técnicos" hasta llegar a los nueve Goyas que consiguió.

El premio a mejor actriz protagonista a Emma Suarez no me parece mal, aunque para mi la mejor del año corre a cargo de Bárbara Lennie en María (y los demás). Y Roberto Álamo está espléndido en Que Dios nos perdone.

No he visto La próxima piel y no puedo opinar sobre el premio a mejor actriz de reparto que también correspondió a Emma Suarez. Creo que Terele Pávez en La puerta cerrada podría haberlo conseguido. La breve actuación de Manolo Solo en Tarde para la ira era claramente premiable.

Creo que lo más flojo de Tarde para la ira era su guión, que sin embargo gano el premio a mejor guion original. Y era muy difícil adaptar la historia de Paesa en El hombre de las mil caras premiada como guión adaptado.

Los premios a actores y actrices revelación no tienen siempre sentido. En el caso de Anna Castillo debutante, creo, en El olivo, si responde a la denominación. No tanto el de Carlos Santos, ya veterano intérprete, que me gustó mucho como Luis Roldán, sobre todo por la caracterización. Pero revelación...

No puedo entender que estando El hijo de Saul entre las nominadas, el premio a mejor europea se lo llevara Elle. Y como entre las iberoamericanas tan solo he visto El ciudadano ilustre, que fue la ganadora, no tengo base para opinar.

Total que la, para mí, mejor película del año, Que Dios nos perdone, se fue con un solo premio y que los triunfadores de la noche fueron Raúl Arévalo, Juan Antonio Bayona, Emma Suarez y Ana Belén que recibió el Goya de honor.

La Gala, pese a los esfuerzos de la Academia, fue una vez más, bastante aburrida y demasiado larga. Claro que 29 premios,  por muy rápido que se quiera hacer, ocupan muchos minutos. El presentador, en su línea. Algunas bromas muy buenas y otras... La puesta en escena con una orquesta que ocupaba gran parte del escenario poco afortunada y la realización en la misma línea.

Y ahora esperar a los Oscar. Suele ser igual de aburrida, pero como la veo en diferido, se agiliza con el mando a distancia.

lunes, 31 de octubre de 2016

Cine: QUE DIOS NOS PERDONE


Dirigida por Rodrigo Sorogoyen, un realizador que llamó la atención con 8 citas  (2008, codirigida con Peris Romano) y sobre todo con Stockholm (2013), una película modesta, que obtuvo varios premios y nominaciones (Festival de Málaga, Premios Feroz y Goya). También ha trabajado en varias series de TV. Con Que Dios nos perdone ha ascendido de categoría ya que se trata de una película donde se nota que ha contado con un buen presupuesto y ha sabido aprovecharlo.



Que Dios nos perdone se desarrolla en Madrid, en agosto de 2011. Las calles de la capital están invadidas por el millón de peregrinos que han acudido a ver al Papa Benedicto XVI. En este escenario, alguien está asesinando a mujeres mayores que viven solas

Los encargados de investigar el caso son dos policias un tanto especiales: Velarde (Antonio de la Torre) y Alfaro (Roberto Álamo). Dos policias, especialmente el segundo, con los que no te gustaría encontrarte.  Los dos deberán atrapar a este asesino en serie, y hacerlo de manera discreta, mientras resuelven sus problemas personales, tanto profesionales como familiares.

Una muy notable película de acción, bien contada. Es cierto que no profundiza en los problemas personales que han llevado a los personajes a su situación actual pero una vez iniciada la trama todo se desarrolla de acuerdo a como nos ha sido presentado. Durante los primeros tres cuartos de la película seguimos la investigación de la policía para, en el último cuarto, introducirnos en el mundo del asesino en un giro bastante atractivo. Y un cuerpo de policía que no sale muy bien parado.

No hay originalidad en la trama ni en el desarrollo. Hemos visto historias y ambientes similares en muchas otras ocasiones, pero sí hay una narración ágil, muy correcta y, sobre todo, dos protagonistas de excepción. Antonio de la Torre nos ofrece nuevamente un personaje atormentado en la línea que recuerda a su Canibal (2013, Manuel Martín Cuenca). Roberto Álamo vuelve a mostrar su gran categoría como actor en un personaje hiperviolento y desagradable que recuerda a su papel en Lluvia constante (teatro). Los dos están espléndidos pero corren el peligro de encasillarse en este tipo de personajes. Y mención para Javier Pereira. 

Una muy buena película de acción. Una más en ese cine español que parece que hubiera encontrado en este tipo de historias un género propio. Recordemos, sin ánimo de exhaustividad, títulos como Grupo 7, El desconocido, El niño, Celda 211, La caja 507, No habrá paz para los malvados, El hombre de las mil caras y Tarde para la ira o La isla mínima

Por cierto que el título viene dado por un fado de Amalia Rodrigues. El personaje de Antonio de la Torre tiene una colección de fados impresionante

lunes, 8 de febrero de 2016

Teatro: LLUVIA CONSTANTE


Se me había escapado a finales de 2014 esta represetación, presentada en los Teatros del Canal de Madrid con gran éxito de público. Tanto que cuando decidí ir a verla, no quedaban localidades. Se trata de una obra del dramaturgo y guionista estadounidense  Keith Huff, nombre relacionado con series de TV de tanto éxito como Mad men, House of cards o American crime. Fue presentada en Broadway con Hugh Jackman y Daniel Craig como actores mientras que Spielberg se ha interesado por una posible adaptación al cine.



La historia, mas allá de la trama, se centra en el vínculo de extrema lealtad que une a dos policías compañeros que son amigos desde la infancia y el progresivo deterioro de su amistad. 

Dani (Roberto Álamo) es un padre de familia violento que haría cualquier cosa para proteger a los suyos y Rodo (Sergio Peris-Mencheta) un hombre  con tendencias depresivas que acaba de superar una fase de alcoholismo. Llevan juntos casi toda la vida.
 Una infidelidad de Dani a su esposa con una prostituta y el posterior enfrentamiento con su chulo en uno de los barrios más inseguros de la ciudad, provoca que dias después  alguien dispare contra su ventana. Uno de sus hijos es herido en el cuello y acaba en el hospital. Este hecho ciega al policía, cuya obsesión a partir de ese momento es vengar y proteger a su familia, cueste lo que cueste. En su búsqueda tropiezan con un chico chino que pide auxilio. Un elemento discordante que les viene a distraer de su propósito. Un joven, de aspecto normal, se acerca, cuenta una historia creíble sobre el oriental y asegura que se encargará de él. Ese momento simboliza la ceguera obsesiva e irracional del personaje por encima del deber y dará lugar al desenlace de la historia.

La trama es interesante, aunque los dos personajes rozan un tanto los tópicos y los acontecimientos no sean muy originales, si bien en su desarrollo ganan en complejidad. Lo que pasa es que, aunque bien estructurada dramáticamente, los personajes nos cuentan lo que ha pasado, apenas asistimos a los hechos que desembocan en el conflicto.  Pero lo más destacado de la obra es la puesta en escena. La escenografía es muy clara, sencilla solo en apariencia,  y crea, con ayuda de las luces los múltiples espacios: domicilios, callejones, una sala de interrogatorios e incluso un viaducto. El responsable es David Serrano, director y guionista que últimamente se ha pasado al teatro. De sus adaptaciones recuerdo Buena gente y Bajo terapia. Creo que en esta ocasión ha acertado plenamente.

Y los dos intérpretes están fantásticos. Nunca me habían gustado tanto. Sergio Peris-Mencheta, al que conocí en la serie Isabel y al que luego ví en Julio Cesar y Enrique VIII, está muy bien en su personaje. Y Roberto Álamo está enorme. Le he visto varias veces. En TV fue Urtain, en cine en La gran familia española, en teatro en De ratones y hombres. Pero aquí está desbordante, extraordinario. Vale la pena ver una obra interesante, correcta, pero discutible en su desarrollo, por ver a los dos actores. El dia que la vi, el teatro estaba lleno y el público les aplaudió puesto en pié. Un gran éxito personal de los dos.