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jueves, 6 de febrero de 2020

Cine: ADÚ


Todos los años miles de africanos recorren en muy precarias condiciones cientos de kilómetros a través del continente soñando con llegar a Europa. Muchos no consiguen su objetivo y los que sí, son acogidos en muchas ocasiones con recelo cuando no con abierta hostilidad.

Adú nos acerca a ese mundo de la emigración a través de tres historias que se desarrollan en paralelo. Está dirigida por Salvador Calvo, un ya veterano realizador de series para TV, que debutó en el cine en 2016 con 1898, Los últimos de Filipinas. Tanto entonces como ahora se muestra como un solvente narrador. 




Adú nos cuenta tres historias distintas. El viaje de un niño y un adolescente (Moustapha Oumarou y Zaidiyya Dissou respectivamente) que atraviesan África para llegar a Europa. Los problemas de un activista ambiental (Luis Tosar) que defiende a los elefantes pero es incapaz de congeniar ni con los habitantes locales ni con su propia hija adolescente (Anna Castillo). Y tres guardias civiles ( Alvaro Cervantes, Jesús Carroza y Miquel Fernández) acusados de brutalidad en la valla de Melilla.

Tres historias en las que ninguno de sus protagonistas sabe que sus destinos están condenados a cruzarse y que sus vidas ya no volverán a ser las mismas.   

Cuenta Salvador Calvo que fue durante el rodaje en Canarias de 1898 de Los últimos de Filipinas (2016), cuando comenzó a descubrir los terribles dramas humanos que se esconden detrás de esos emigrantes que se lo juegan todo por una vida mejor. "Adú pretende abordar el asunto desde todos los ángulos, sin juzgar ni entrar en moralismos maniqueos una situación explosiva que marca de manera profunda el mundo contemporáneo". A partir de historias reales que conoció entonces, elaboró la de Adú, mucho menos dura que las que conoció. Alli tuvo su mayor reto, ser fiel a la verdad pero al mismo tiempo modular la tolerancia de los espectadores ante el horror, teniendo claro el carácter comercial del producto.

La historia de los niños que tratan de llegar a Europa es la parte mas conseguida e interesante de la película. También es interesante la de los guardias civiles, mostrando las diferentes caras de la situación, aunque recuerda bastante a lo planteado en Los miserables (2019), la película francesa candidata al Oscar en lengua no inglesa, que comenté hace poco. La otra historia es la que menos me creí y a la vez la más llena de tópicos. En cualquier caso parecen algo forzadas en su desarrollo para llegar al momento final en que se cruzan.

En general me pareció una película notable, destinada a despertar la conciencia de una audiencia muy concreta, (está producida por Tele5), en la que me gusta bastante más la dirección que el guion.

miércoles, 24 de octubre de 2018

Cine: VIAJE AL CUARTO DE UNA MADRE


Primera película de Celia Rico Clavellino, autora de un corto, Luisa no está en casa, presente en Venecia en 2012. La película estuvo presente en la sección de nuevos realizadores del Festival de San Sebastián donde tuvo una buena acogida y ganó el premio de la juventud



Leonor quiere marcharse de casa, pero no se atreve a decírselo a su madre. Estrella no quiere que se vaya, pero tampoco es capaz de retenerla a su lado. Madre e hija tendrán que afrontar esa nueva etapa de la vida en la que su mundo en común se tambalea.

Una historia sencilla narrada con sencillez y sensibilidad. La relación entre una madre y una hija que han visto desaparecer al padre y que ven que llega el momento de separarse, algo que aparece como inevitable. Es ley de vida, llega un dia en que los hijos tienen que dejar el hogar.  Una película de sentimientos con unos personajes que parecen reales y sinceros, gracias en gran medida a las interpretaciones de Lola Dueñas y Anna Castillo (y también de Pedro Casablanc). 

Es interesante recoger la presentación que de la película hace su directora, ya que refleja lo que es y lo que consigue: "Esta historia surge de una sensación física: el confortable calor con el que las faldas de una mesa-camilla me resguardaban del frío. O me aprisionaban. No era fácil salir de aquel brasero. 
Los hijos siempre se marchan de casa. Al marcharse, se deja un vacío  entre las cuatro paredes de una casa que nadie sabe cómo rellenar. Es ahí, en ese lugar, donde quise asomarme para pensar en la relación a distancia entre una madre y una hija. 
Es una película sobre los lazos familiares que constantemente nos unen y nos separan, nos hacen fuertes y a la vez tan frágiles.  Querer bien, sin coartar al otro ni renunciar a uno mismo, quizá sea una de las tareas más difíciles en las relaciones paterno-filiares. Esta película pretende capturar esos momentos delicados de la vida donde el amor se revela en el saber alejarse, en el dejar ir".

Una película modesta en presupuesto y en aspiraciones. Pocos personajes, pocas localizaciones. Casi toda transcurre en el interior de un piso donde parece mentira que se haya podido colocar la cámara. Pero que está llamada a ser un fenómeno comparable al de Verano 1993 del año pasado. 

Muy recomendable


domingo, 15 de octubre de 2017

Cine: LA LLAMADA


En enero de 2014 comenté en el blog una comedia que se representaba en el Teatro Lara y que había constituido un gran éxito, hasta el punto de que aun se sigue representando, La llamada. Una comedia fresca, original, con canciones y un punto de trasgresión, "ma non troppo".

Sus autores, Javier Ambrossi y Javier Calvo han dirigido esta adaptación al cine, una adaptación que conserva gran parte de las virtudes de la obra teatral original, sobre todo las cuatro intérpretes principales. Macarena García, Anna Castillo, Belén Cuesta y Gracia Olayo. Y también al Dios cantante, Richard Collins-Moore. 


Campamento cristiano "La Brújula". Un lugar aislado, rodeado de naturaleza. María (Macarena García) y Susana (Anna Castillo) son dos jóvenes que pasan allí el verano. Pero las chicas quieren divertirse, aman la fiesta y el electro latino, componen un dúo, "Suma latina" y por la noche se escapan por las discotecas cercanas, intentando que las hermanas Bernarda (Gracia Olayo) y Milagros (Belén Cuesta) no descubran sus salidas. Pero una noche, a María se le aparece el mismísimo Dios (Richard Collins-Moore), que tratará de cautivarla con música de Whitney Houston. entonces todo cambia para ella y su amiga Susana también experimentará una revelación. 

Diversificando escenarios, con la utilización de algunos exteriores y la incorporación de un par de secundarios y algunos extras, los directores, creadores de la comedia original, nos ofrecen una película ágil, bien narrada, donde la clave sigue siendo la peripecia central de María y Susana con el contrapunto de las dos monjas, Bernarda y Milagros. Pero a mi me pareció menos fresca, mas elaborada que el recuerdo que tengo de la representación teatral. Aparte de que la presencia de Dios, que aparece cual vedette sobre una escalera, que era un buen recurso en el teatro, aquí parece evidenciar alguna carencia, no sé si de presupuesto o de imaginación. 

La gran baza de la película es la naturalidad de sus cuatro actrices. Sobre todo Anna Castillo, a la que no vi en el teatro y que aquí muestra como ha crecido como actriz desde su presencia en "El olivo". 

Una película que, con seguridad, estará con bastantes nominaciones en la entrega de los Premios Goya. Muy entretenida y agradable.

martes, 31 de mayo de 2016

Cine: EL OLIVO



Icíar Bollaín es junto con Gracia Querejeta una de las directoras españolas con una carrera mas extensa e interesante. Se dio a conocer  como actriz en El sur dirigida por Víctor Erice en 1983. Una de las películas mas destacadas del cine español de los 80. Posteriormente trabajó con varios directores hasta que en 1994 participó en Tierra y libertad, dirigida por Ken Loach. Supongo que ese encuentro le marcó en varios sentidos. Por una parte conoció a su pareja, Paul Laverty, guionista habitual del director inglés y de las últimas películas de Icíar y por otra le permitió establecer una relación con el director al que acompañó en el rodaje de La canción de Carla y sobre el que ha escrito un libro. Es probable que también se haya visto influenciada por uno de los mejores directores y guionistas españoles, Jose Luis Borau, con el que trabajó en Niño nadie y Leo.

Desde que en  1995 dirigió ¿Hola,  estás sola? ha continuado una carrera destacada. Cabe recordar Flores de otro mundo, Mataharis, También la lluvia y sobre todo, Te doy mis ojos, ganadora de 7 premios Goya en 2003, incluidos mejor película, mejor dirección y mejor guión. Su cine suele tener un sentido social que podría relacionarle con su maestro, Ken Loach, quien por cierto ha vuelto a ganar la Palma de oro en el Festival de Cannes de este año.

Ahora nos llega su última película, El olivo.



Alma es una joven de 20 años que trabaja en una granja de pollos en el interior de Castellón. Su abuelo, la persona que más le importa en este mundo, dejó de hablar, para la sorpresa de todos, hace años. Ahora también ha dejado de comer. Alma cree que todo es debido a que su familia vendió un olivo milenario contra la voluntad del abuelo y decide recuperarlo, en el convencimiento de que así su abuelo volverá a la normalidad.

 Para ello, a partir de una mentira, sin un plan, y sin apenas dinero, Alma se embarca en un viaje a Duseldorf, donde está el olivo, junto a su tío y  un compañero de trabajo, y con el apoyo de unas amigos y del resto del pueblo,

embarcada en una misión imposible: recuperar el monumental olivo, allí replantado, y traerlo de vuelta a la masía familiar.

A partir de una noticia leida en la prensa, Laverty e Icíar han urdido un cuento alegórico, una metáfora para tejer toda una historia sobre el inconformismo, la especulación y la crisis de valores.  Lo cuenta la directora: “Todos esos olivos milenarios que por caprichos de la moda son arrancados de la tierra y vendidos y trasladados a jardines particulares o empresas internacionales. Hace años comenzaron a venderlos a miles. A Paul le pareció una buena metáfora para contar todo el expolio que se ha vivido en España con el boom inmobiliario, con una costa poblada de ladrillo y un paisaje que hemos machacado vendiendo hasta la última hectárea. Es una manera muy concreta de hablar de algo muy complejo, la especulación con cosas básicas como un árbol, el poco respeto a algo que lleva en la tierra tanto tiempo y que ha sido fuente de salud, de bienestar y de placer”.
Lo cierto es que han conseguido una película simpática, amable y bienintencionada, que sin embargo no consiguió que me la creyera. La propuesta de la protagonista es tan absurda, tan falta de un mínimo apoyo realista que me fui desentendiendo de sus peripecias. También porque algunos momentos  rozan el despropósito como el de la estatua de la libertad y en general la historia va perdiendo fuerza en la parte final.

No obstante,  las muy notables interpretaciones del trío protagonista ( Anna Castillo, Javier Gutierrez y Pep Ambrós), y algunos buenos secundarios y el tratamiento de comedia y el humor de algunas situaciones, hace la película se vea con agrado. Aunque deja un sentimiento de desencanto.