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miércoles, 16 de septiembre de 2015

Cine: MIENTRAS SEAMOS JÓVENES





Está dirigida por Noah Baumbach, director y guionista norteamericano perteneciente a la misma generación que Wes Anderson, (Hotel Budapest), Spike Jonze, (Her) o Alexander Payne (Nebraska).  La única película suya que conozco es Frances Ha. La empecé a ver en TV y no consiguió interesarme.



Josh y Cornelia forman una pareja felizmente casada de creativos de mediana edad en Nueva York. No han podido tener hijos, aunque tampoco les ha importado. Josh da clases y trabaja en el montaje de Josh trabaja en su obra documental de seis horas que lleva elaborando durante la última década. Está claro que está bloqueado.
Es entonces cuando  conocen a Jamie  y Darby , una pareja de jóvenes espíritus libres, espontáneos y sin ataduras, dispuestos a dejarlo todo en busca de su próxima pasión. Para Josh, es como si se le hubiera abierto una puerta de vuelta a su juventud o a la juventud que quiso haber tenido y junto con su mujer  dejan de lado a los amigos de su misma edad para ir corriendo junto a estos jóvenes que parecen estar tan conectados…

La película enfrenta a las dos parejas a través del trabajo de producción de documentales. Josh decide ayudar a Jamie en la producción del suyo, pero sus valores éticos, sus gustos y sus criterios profesionales no coinciden. Jamie es un manipulador que adecúa la realidad a sus intereses, de la misma forma que trata de manipular a Josh para acercarse a su suegro, conocido productor.

Con un tratamiento en gran parte de comedia, la película toca, en mi opinión demasiadas teclas y cae, además, en algunos momentos, con una serie de escenas sin sentido ni gracia, como en la visita al guru. Es lástima que no desarrolle apenas a los personajes femeninos, especialmente el de Cornelia, sobre todo porque su intérprete, Naomi Watts, es lo mejor de la película. Tampoco la resolución con la discusión en el Lincoln Center me pareció afortunada.

Y es una pena ya que creo que el planteamiento de la historia, el encuentro con un matrimonio mucho más joven que, en cierto sentido, es una versión de ellos mismos con veinte años menos.Y la huida hacia delante dominada por los sombreritos irónicos, los tocadiscos de mercadillo y las clases de baile callejero. Es decir, el momento en que estar a la moda deja de convertirse en una elección y pasa a ser una ansiedad, daba para más pero se queda a mitad de camino.

Entre los intérpretes, ya he destacado a Naomi Watts. El resto, Ben Stiller, mas soportable que en otras ocasiones, Adam Driver y Amanda Seyfried, cumple.

En resumen aunque se deja ver, me pareció un tanto decepcionante, por lo que podía haber sido y no es.

martes, 3 de junio de 2014

Cine: Dos madres perfectas






Con guión de Christopher Hampton y la directora de la película, Anne Fontaine, nos llega la adaptación de una novela de Doris Lessing, Abuelas. Christopher Hampton ha sido el prestigioso guionista de varias películas, entre ellas Las amistades peligrosas (1988, Stephen Frears), Expiación (2007, Joe Wright)según la excelente novela de Ian Mc Ewan) y Un método peligroso (2011, David Cronenberg). También ha dirigido sus propios guiones, como Carrington (1995, sobre Dora Carrington). 




Roz y Lil son dos amigas de la infancia, cada una con un hijo de edades similares. La película comienza con el entierro del marido de Lil, hecho que las acerca aun más. Cuando los hijos son ya veinteañeros atractivos, cada una de ellas inicia una relación amorosa con el hijo de la otra. Roz se separa de su marido y las dos mantienen la relación con el hijo de la amiga. Se sienten felices, al margen de cualquier otro planteamiento.
Los matrimonios, forzados, de los muchachos ponen fin, aparentemente, a estas relaciones. Pero los matrimonios se rompen...

Lo cierto es  que la película es poco creíble. Las dos mujeres viven en casas muy próximas y hacen vida prácticamente juntas.Lo que ocurre es que los jóvenes van a despertar el deseo sexual de las dos mujeres, que vuelven a sentirse queridas, a gustar a alguien, a ser deseadas, y ello alterará sus emociones. Evidentemente las dos actrices (Robin Wright y Naomi Watts) justifican cualquier enamoramiento, adolescente o no. Pero la historia no cuaja, probablemente por la excepcionalidad que les rodea. Se sitúa en un lugar aislado de la costa australiana, playas solitarias, estilo de vida relajado y lujoso  que favorece cualquier planteamiento sensual, pero totalmente irreal. 

La historia está planteada desde diferentes ángulos. La amistad entre las dos mujeres y sus hijos que les permite aceptar una situación que, superada la perturbación inicial, aparentemente no les representa problema alguno, ya que lo único que parece preocuparles es guardar las apariencias al lidiar con el entorno social. Una situación casi incestuosa, donde se plantea la relación entre mujeres maduras y hombres jóvenes, poco frecuente y mal vista por la sociedad, como se pondrá de manifiesto en la película.

Como dice la promoción, se trata de un juego difícil que sitúa a los cuatro personajes en una espiral de la que resulta muy difícil salir, pese a sus intentos por cumplir  con los papeles que la sociedad impone.

Aunque tiene demasiado aspecto de culebrón de lujo, la película puede llegar a interesar.