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miércoles, 16 de noviembre de 2016

Cine: LAS FURIAS


Se esperaba con cierta expectación el debut cinematográfico de Miguel del Arco, director y autor-adaptador teatral al que me he referido en varias ocasiones. Las furias es un guión propio, producido entre otros por Kamikaze producciones, la compañía responsable de las producciones teatrales que ha dirigido y que se ha hecho cargo del Teatro Pavón.

Segun la mitología griega las erinias (furias es su apelativo romano) son la personificación de la venganza y del antiguo concepto del castigo. Su misión era castigar los crímenes humanos. Nacieron del esperma y la sangre que cayeron sobre Gea cuando Crono castró a Urano. 
Eran tres: Alecto, Tisífone y Megara. Moraban en las tinieblas infernales y se las representaba como demonios femeninos alados, el pelo lleno de serpientes y con un puñal en una mano y una antorcha o un látigo en la otra. Comparadas a menudo con perras, persiguen sin descanso a sus víctimas hasta volverlas locas. Cuidan de que se prolongue el orden religioso y cívico, castigando con especial atención el asesinato y los crímenes contra la familia. El culpable, exiliado, errará perseguido por ellas hasta que purifique su crimen.

 Se las llamaba a veces Euménides, para halagarlas y no provocar su cólera. Los romanos las identificarían más tarde con las Furias. Están presentes en numerosas tragedias griegas; incluso es el título de la última de las obras que componen La Orestiada, de Esquilo. 





La película nos muestra la relación entre los miembros de la familia Ponte Alegre (un nombre bastante irónico), que resulta bastante conflictiva. El padre, actor enfermo, tan sólo es capaz de recordar los monólogos de las tragedias de Shakespeare. Marga, la madre, separada, tiene una amante mucho mas joven. La hija, Casandra, con el marido en paro, convive con el padre y una hija con problemas psicológicos. De los dos hijos, Héctor tiene pareja y el otro, Aquiles, aparentemente, está escribiendo la historia de la familia, retirado en un caserón familiar en la costa. Tras un breve prólogo, en el que un veterano actor le cuenta a su nieta el significado de la figura mitológica de las Furias: “Cuando alguien hace algo contra la familia, se introducen en su mente como un veneno. Por eso hay que tener mucho cuidado con lo que uno hace con los suyos. Nunca sale gratis”, el conflicto se abre cuando la madre anuncia a sus hijos que está decidida a vender el caserón  donde veraneaban y que ha servido de paraíso familiar durante generaciones. Antes de vender, les anima a que se reúnan en la casa un fin de semana y elijan cuanto antes  los muebles y objetos que quieran conservar. El hermano mayor,  decide aprovechar la reunión para celebrar en familia la boda con su novia, con quien lleva conviviendo bastantes años. 

A partir del mito de las Furias, Del Arco construye el conflicto familiar. La historia me dio la sensación de un coctel en el que estaba el mito griego, Agosto, la obra de Tracy Letts, Felices 140 y El desencanto. Un conjunto que, aunque consigue interesar, no termina de llegar a buen puerto por exceso. Un exceso que en su parte final queda, en mi opinión, tan descontrolado que puede hacer olvidar muchos momentos interesantes anteriores. 

La gran baza de la película son sus intérpretes. Empezando por dos veteranos como José Sacristán y Mercedes Sampietro, que están tan bien como acostumbran. Destacan también, especialmente, Carmen Machi y Gonzalo de Castro (esta vez sí me gustó). Alberto San Juan dota a su personaje de humor e ironía. Completan el reparto Pere Arquillué, Emma Suárez, Bárbara Lennie, Macarena Sanz y, en un papel casi episódico, Elizabet Gelabert. Muchos de ellos participantes habituales en los montajes teatrales del director. 

Debut no del todo satisfactorio de un director que se ha mostrado mucho más atractivo en sus adaptaciones y puestas en escena de textos ya existentes (Veraneantes, La función por hacer, Misántropo, Hamlet, Antígona...) que cuando ha creado textos propios. Recuerdo negativo de una obra suya, Deseo, presentada en 2013. 

martes, 29 de marzo de 2016

Teatro: MUÑECA DE PORCELANA


Estrenada en Nueva York a finales del año pasado, Muñeca de porcelana es la última obra de David Mamet, uno de los mas prestigiosos autores teatrales así como guionista cinematográfico y director de los últimos años en USA. Entre sus mas de treinta obras teatrales destacan Glengarry Glen Rose y Oleanna. Hace tres años pudimos ver en la sala pequeña del Español, La anarquista, con Magüi Mira y Ana Wagener. Entre sus guiones destacan El cartero siempre llama dos veces y Los intocables de Elliot Ness.



Mediante el vídeo de presentación nos podemos hacer una idea de la trama. Un millonario acaba de comprar un avión a su joven prometida como regalo de bodas. Pero el avión sufre un mínimo percance y se ve obligado a alterar el plan de vuelo con una escala en USA lo que, por una parte, pone en apuros a la joven, una inmigrante, y por otra facilita la intervención de los enemigos políticos del magnate por una cuestión de aranceles.

La obra fue escrita por Mamet expresamente para Al Pacino. Pero acumuló problemas y malas críticas en su estreno. Parece que Al Pacino tuvo dificultades para memorizar un texto que es casi un monólogo y además la obra no gustó.

En la versión que comento es José Sacristán el encargado de dar vida al personaje central. Y hay que decir que hace una gran interpretación, poniendo de relieve cómo su personaje pasa de la prepotencia a la derrota.
Es notable la evolución de este actor desde aquellos primeros papeles en el cine de los años 70 y 80 con Alfredo Landa y José Luis López Vázquez (otros dos excelentes actores, desaprovechados en tantas ocasiones) hasta ahora, con más de 80 películas y una veintena de obras teatrales, con una extraordinaria voz que le ha permitido participar incluso en musicales.


   
A sus 78 años, dos más que Al Pacino, demuestra encontrarse en buena forma y no tener problemas de memorización.

La obra, en cambio, no me convenció. A lo largo de una serie de conversaciones telefónicas con un antiguo colaborador político, con su amante, con la empresa que le ha vendido el avión, el aeropuerto donde ha aterrizado y el hotel donde su amante se aloja, Mamet nos va desvelando el conflicto de un hombre que, de repente, ve como su poder se tambalea, dejando al desnudo como la política es manejada por unos pocos poderosos y como estos, a su vez, pueden perder su lugar y caer al vacío. Todo ello en presencia de un joven ayudante al que instruye en sus manejos.

Evidentemente la trama del avión y la amante son excusa para poner de manifiesto la corrupción y los manejos que mueven la política, pero no me parece que el autor haya estado afortunado en el manejo de esa trama. Aparte de que el recurrir a las conversaciones telefónicas para avanzar en la acción, como ocurría en otra reciente producción que comenté hace unos meses, Al galope, pone en evidencia, a mi parecer, una falta de recursos, no solo económicos sino también dramáticos.

La versión es ágil, con buen ritmo y la puesta en escena correcta, con excepción de la resolución a la que le falta un cierto aliento dramático. Destacable la presencia, como ayudante del magnate, de Javier Godino quien da buena réplica a Sacristán y al que pudimos ver en El secreto de sus ojos (JJ Campanella, Oscar a la película en lengua no inglesa, 2010).

Vale la pena por ver a Sacristán, aunque tengo que decir que, para mi, no llega a la excelencia en su interpretación.







lunes, 20 de julio de 2015

Cine: PERDIENDO EL NORTE


No la había visto cuando la estrenaron y la he ido a ver estos días en el cine de verano de Campoamor donde he estado la semana pasada. Me había quedado cierta curiosidad tras algunos comentarios sobre la película, y su éxito de taquilla, pero lo cierto es que no me había perdido nada.



Hugo y Braulio, dos jóvenes con formación universitaria, hartos de una España incapaz de darles trabajo y un futuro, deciden emigrar a Alemania siguiendo los cantos de sirena de un programa de televisión tipo "Españoles por el mundo". Pero pronto descubrirán que sobrar en un sitio no significa ser necesario en otro y que perseguir el sueño alemán puede tener mucho de pesadilla. En Berlin tendrán que compartir piso con otros inmigrantes, trabajando doce horas donde ningún alemán lo haría y dándose de bruces con una cruel realidad.

Esta podría ser la lectura social de la película pero esta visión desaparece tras unos pocos chistes para acabar convirtiéndose en la típica historia de chico que ha dejado a su novia en Madrid, encuentra chica española en Berlín, con la que inicialmente se lleva mal, hasta llegar a un final feliz. Tan solo la presencia del personaje de José Sacristán, un antiguo emigrante que sigue allí,nos recuerda la situación de la emigración que, cincuenta años después, a pesar de la buena preparación académica y de haber cambiado la maleta de cartón por el ipad, vuelve a pasar por las mismas o similares situaciones.

Existe una relación entre esta película y Vente a Alemania Pepe (1971, Pedro Lazaga), mas allá de la presencia de José Sacristan en ambas. La verdad es que no he visto la antigua, pero no cabe duda de que ambas parten de una situación similar y que probablemente el personaje de Sacristán y sus recuerdos se corresponden con su personaje en la película de Lazaga. 

La película está dirigida por Nacho García Velilla que también participa en el guión. Procede de la TV, donde trabajó en series como Siete vidas y Aida y ha dirigido Fuera de carta y Que se mueran los feos (que no he visto). Y los intérpretes principales son Yon González, Julian Lopez, Blanca Suarez, y Miki Esparbé al parecer populares por la TV y películas como Fuga de cerebros, Torrente o Pagafantas aunque también Blanca ha trabajado con Almodóvar. También están, ademas de José Sacristán, Carmen Machi, Javier Cámara y Malena Alterio. ¡Que desperdicio!

Resumiendo, una comedia muy televisiva, que no me gustó nada y me hizo sonreír muy poco.


lunes, 27 de octubre de 2014

Cine: MAGICAL GIRL



Dirigida por Carlos Vermut, Magical Girl llega avalada por la Concha de Oro a la mejor película y la Concha de Plata al mejor director en el Festival de San Sebastián.


Carlos Vermut es un director casi novel. El único largometraje que ha dirigido con anterioridad es Diamond Flash, estrenado directamente on line y que no he visto. Ha realizado algunos cortos y ha publicado también varios comics., ya que su especialidad es la ilustración. Diamond Flash parece que era una película muy personal, alejada del cine habitual y no tuvo muy buenas críticas. De ella se dijo que tratar de buscar una explicación racional a lo que contaba, era imposible.



Tampoco resulta facil explicar racionalmente lo que ocurre en Magical Girl. Son tres historias: La de Luis, (Luis Bermejo), un profesor de literatura en paro, con la obsesión de comprarle a su hija, enferma de leucemia, un vestido original de la serie japonesa ficticia Magical Girl Yukiko, que cuesta miles de euros.  La de Bárbara, (Bárbara Lennie), una joven con desordenes mentales, casada con un psiquiatra (Israel Elejalde) y la de Damián, (José Sacristán), un profesor de Matemáticas retirado, que ha pasado diez años en la cárcel.

Las tres historias se relacionan. Damián fue profesor de Bárbara y si ha estado en la cárcel ha sido por la manipulación a la que ella le ha sometido. Luis chantajea a Bárbara para conseguir el dinero que necesita para comprar el vestido para su hija. Y Bárbara utiliza a Damián para vengarse de Luis. Esto que aparentemente puede resultar sencillo, es bastante más complicado, por la complejidad de sus personajes. Con ninguno de ellos puedes identificarte. Como dice su director, utiliza una cadena de chantajes, elemento clásico del cine negro, para hablar del amor, el deseo, la obsesión y la relación del ser humano con su lado más oscuro: el eterno conflicto del alma humana en lucha contra sus enemigos, el mundo, el demonio y la carne, en una concepción que  coincide con lo que establece el Catecismo católico.

La película consigue mantener el interés, con momentos que recuerdan películas tan dispares como Camino (2008, Javier Fesser) o Belle de Jour  (1967, Luis Buñuel) y unas imágenes con una estética un tanto especial, que me atrapó desde el principio. Tengo que decir que me pareció una película extraña pero interesante y creo que es necesaria una segunda visión para apreciarla en su justo valor. 
Creo que será una muy seria candidata a los Goya de este año, sobre todo teniendo en cuenta la tendencia de voto de los académicos en los últimos años.

Los intérpretes se desenvuelven con unos personajes extraños y difíciles. Se ha elogiado mucho a Bárbara Lennie, pero para mi, el que está mejor es José Sacristán. Israel Elejalde, al que no recuerdo haber visto en cine anteriormente, tiene el papel mas desagradable y con menos sentido de todos y lo cierto es que no me gustó, aunque le he visto interpretaciones muy buenas en teatro.


Las magical girls son un género de la animación japonesa conocida como Manga, de la que el director es un especialista y admirador. En la mayoría de estos manga o 'anime', las 'magical girls' tienen un objetivo común: salvar el mundo, para lo que deben ir derrotando a una serie de adversarios que normalmente son seres malignos o monstruos. 
El estilismo de las 'chicas mágicas' no es nada sencillo, sus armas suelen ser coloridas y ornamentadas, y sus vestidos pomposos y extravagantes.  Tanto como para que un padre pierda la cabeza para regalarle a su hija un traje de 'magical girl'.

En resumen, una película original e interesante. Pero si buscas una película tradicional, mejor no vayas a verla.