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miércoles, 25 de septiembre de 2019

Cine: LOS INFORMES SOBRE SARAH Y SALEEM

No es habitual ver producciones palestinas en nuestras pantallas. Recuerdo una bastante notable, Omar, comentada hace ya cinco años. La que ahora comento fue presentada en la Seminci de Valladolid y su guion fue premiado en Rotterdam el año pasado. Tanto Omar como ésta son películas que presentan historias inicialmente sin incidencia política pero que  se ven transformadas por la situación de división entre israelíes y palestinos. Muayad Alayan, el director de Los informes... es un palestino que vive en Jerusalen. 

"Crecí en Jerusalén, en la parte ocupada del lado este. Es un lugar hermoso y triste a la vez, donde el sistema puede convertir en cualquier momento tu vida tal y como la conoces en un entramado de problemas mucho más grande de lo que un ser humano puede soportar o manejar". La película trata la relación extramatrimonial entre una israelí y un palestino, y cómo las cuestiones políticas pueden complicarlo todo.



Sarah es judía y regenta un café en Jerusalén Oeste. Su marido es Coronel del ejército. Saleem es un palestino de Jerusalén Este y trabaja como repartidor. Su mujer está embarazada. Pese a pertenecer a mundos separados se embarcan en una relación de infidelidad. Cuando una arriesgada cita nocturna se tuerce
ambos ven como sus desesperados esfuerzos por salvar lo que puedan de sus vidas no hace sino agravar las cosas. Atrapados en la maquinaria de la ocupación y la presión socio-política, los dos se situarán en el punto de mira de las fuerzas de seguridad israelíes. 

Interesante historia que, a partir de lo que en cualquier otro lugar no sería más que una relación clandestina y las consecuencias familiares que se derivarían al hacerse pública, que se ve agravada por las circunstancias sociales y políticas. La manipulación policial, las acusaciones de terrorismo, la venganza airada, la comprensión y la duda  les llevan a actuar de manera egoísta y haciéndose daño uno al otro para poder sobrevivir.

El guion del hermano del director, Rami Alayan, se aleja del relato romántico para acercarse a la realidad sobre como israelies y palestinos están separados, y sobre los sistemas creados para prolongar su segregación. Se trata de contar una historia que tiene su base en la vida cotidiana en Jerusalén y en la existencia de sistemas represores de la convivencia entre las dos comunidades, cuya actuación degenerará el conflicto. Incluso el título hace pensar en una investigación oficial.

En su desarrollo vemos a Sarah, una mujer de clase media, privilegiada y poderosa ante un palestino de otra clase social. Es significativo que la compañera de Sarah cuando se entera de la situación no se preocupe por la infidelidad sino por el hecho de que sea con un palestino. Tiene momentos muy logrados, como el desplazamiento de la pareja a Belén, con el nerviosismo de Sarah al penetrar en el territorio donde se siente mal recibida y que a la larga producirá el incidente desencadenante del conflicto. Es una lástima que en su último tercio la película desemboque, para su resolución, en una serie de decisiones de los personajes, especialmente de la embarazada esposa de Saleem y sus familiares, poco comprensibles  incluso en una situación desesperada.

La película se ha relacionado con algunas de las películas de Asghar Farhadi 
(Nader y Simin, una separación, El viajante). Pero lo que en éste es utilización de la elipsis y sencillez narrativa, aquí produce cierta acumulación en busca de conducir el conflicto de manera que las relaciones de pareja se lleguen a ver como traición patriótica.

Película interesante, bien interpretada, con dos personajes femeninos muy atractivos y una visión diferente del conflicto palestino-israelí. 



martes, 17 de enero de 2017

Cine: BAR BAHAR (entre dos mundos)


Acostumbrados al cine norteamericano y de algunos países europeos, se hace extraño encontrar películas producidas en países de oriente próximo, películas que responden a una realidad muy diferente de la que nos presenta el cine que vemos habitualmente. En muchas ocasiones ese cine es un producto multicultural, fruto de coproducciones con países europeos. Este es el caso de Bar bahar, una coproducción entre Francia e Israel dirigido por una palestina, Maysaloun Hamoud,  nacida en Budapest que creció en un pueblo del norte de Israel.


Salma, Leila y Nour son tres palestinas con pasaporte israelí que viven en Tel Aviv, lejos de sus lugares de origen. Las dos primeras son independientes, trabajan y viven su sexualidad sin limitaciones. Nour es una joven musulmana creyente, prometida con un musulmán, que llega para compartir piso con ellas a la espera de sus exámenes. Las tres tienen que esforzarse diariamente para conseguir la libertad de trabajar, de divertirse y de elegir su vida lo que, dados sus orígenes, no es sencillo y las hace enfrentarse tanto con sus tradiciones como con la sociedad que las rodea. 

Película llena de buenas intenciones que nos quiere mostrar la realidad de una juventud que se mueve entre dos mundos. Fraguada en el movimiento underground palestino, a la sombra de la "Primavera árabe" representa el sentir de una juventud que condena la opresión, el patriarcado, la marginación y la homofobia. Que aspira a superar los códigos culturales aplicados en nombre de la tradición. Algo que no esperas encontrar en un cine al que se supone mayor confrontación política.  

Pero la película que cuenta con unos personajes femeninos estupendos, tropieza con unos personajes antagonistas demasiado tópicos. Un integrista puritano abusador, un moderno que se comporta de manera hipocritamente tradicional en el entorno familiar, unos padres de familia que repudian la homosexualidad de su hija. Unos planteamientos que me recordaban el cine español de los 70/80. Probablemente necesarios en esa sociedad pero que a mi me suenan a antigualla.

Película correcta, con buenas actrices, pero que a la vista de las críticas que había leido, se me quedó corta. 

domingo, 24 de agosto de 2014

Cine: Omar


Omar se considera la primera película realizada íntegramente con producción palestina. Su director Hany Abu-Assad es de origen palestino, fue estudiante de ingeniería técnica en Holanda y  empezó su carrera en el cine creando una productora. En 2006, una película suya, Paradise now, presentada por Holanda y Palestina, fue nominada al Oscar y ganó el Globo de oro (El Oscar fue para una película sudafricana). Omar supuso una nueva nominación al Oscar, que ganó La gran belleza.

 Situada en la Cisjordania ocupada por Israel, Omar cuenta la historia de Omar, dos  amigos palestinos y la hermana de uno de ellos, de quien está enamorado. Omar tiene que trepar por un muro de diez metros para visitar a sus amigos y a su amor. A veces tiene que esquivar las balas de los vigilantes de la zona o huir de ellos por un laberinto de calles que conoce bien. Pero está acostumbrado.

Pero en un pais ocupado no es posible vivir de espaldas a la realidad. Y Omar se ve involucrado en un atentado contra un soldado al que mata uno de sus amigos. A partir de entonces Omar se encontrará en una difícil situación ya que tendrá que escoger entre convertirse en un traidor a los suyos o pudrirse en la cárcel.

Contada con un buen ritmo, bien interpretada, el conflicto de Omar y sus amigos nos llega más allá de que la acción se sitúe en Palestina o en cualquier otro lugar que padezca la ocupación por una potencia extranjera. De hecho en algunos momentos, la película me recordó películas ambientadas en la Irlanda controlada por los ingleses, como En el nombre del padre (Jim Sheridan, 1993) o El viento que agita la cebada (Ken Loach, 2006). No es una película panfletaria, aunque toma, lógicamente, partido en un conflicto que, desgraciadamente, esta de plena actualidad. Muy recomendable