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martes, 7 de noviembre de 2017

Cine: LA BATALLA DE LOS SEXOS

Billie Jean King ha sido una de las tenistas estadounidense mas populares y laureadas de la historia. Campeona en varias ocasiones de alguno de los cuatro torneos que componen el denominado Gran Slam (12 títulos individuales, 16 en dobles femeninos y 11 en dobles mixtos). 
Pero tan importante como su carrera deportiva, fue su esfuerzo por profesionalizar el tenis femenino y equipararlo al masculino. Su enfrentamiento con Jack Kramer, el empresario creador del circuito del tenis profesional, promotor de la era Open y de la ATP, para conseguir reducir la brecha entre los premios económicos entre hombres y mujeres, dio lugar al nacimiento de la WTA. Dentro de este periodo de la historia del tenis se sitúa el partido que jugó contra Bobby Riggs, exjugador de 55 años, en el que se centra la película.

Dirigida por la pareja formada por Valerie Faris y Jonathan Dayton, de quienes pudimos disfrutar Pequeña Miss Sunshine (2006) e interpretada por Emma Stone y Steve Carell en los dos papeles principales.



La batalla de los sexos fue el nombre que se dio al partido de tenis celebrado en septiembre de 1973 entre Billie Jean King (29 años) y Bobby Riggs (55).  Ese partido se convirtió en uno de los acontecimientos deportivos televisados con más audiencia de todos los tiempos y se disputó después de que Bobby Riggs venciera con facilidad a Margaret Court, una de las mas destacadas tenistas de entonces, que no había aceptado incorporase al grupo de Billie Jean King. 

La película nos presenta a los protagonistas del partido mediante sus conflictos personales y profesionales. A ella desde un punto de vista en el que se enfrenta a Jack Kramer como jugadora que pretende mejorar las condiciones en que las mujeres se desenvuelven en el circuito y a la sociedad con su experiencia sexual con otra mujer. Dos visiones muy actuales. Él, en cambio, es un bufón, jugador empedernido, dependiente económicamente de su mujer, que adopta el papel de "cerdo machista" por interés. Lógicamente, en este enfrentamiento, el espectador se tiene que poner de parte de ella, sobre todo si su historia de amor con su peluquera, es lo más convincente de la película.

Lo que pasa es que, en mi opinión, todo es muy superficial, buscando la complicidad del espectador, que pasa un rato agradable, pero sin profundizar apenas en el enfrentamiento con los que movían los hilos del tenis en ese momento, ni en la otra vertiente que entre las jugadoras representa su rival, no solo en la pista, Margaret Court. Probablemente esto interesa menos al espectador medio que la bonita historia de amor y la derrota del bufón machista, pero, a mi, me habría gustado un mayor desarrollo por ese camino.

Emma Stone está bien, como acostumbra. Steve Carell sigue siendo el bufón sobreactuado de casi todas las películas. Y la película permite pasar un rato agradable, sin más.





jueves, 1 de septiembre de 2016

Cine: CAFE SOCIETY


Nos llega la cita anual con Woody Allen. Creo que desde que en 1977 dirigió Annie Hall, no ha dejado ningún año de estrenar película dirigida por él. Esta es la número 47 de su carrera, si hemos de hacer caso a la información que se ha facilitado sobre ella-

A mi me pasa con sus películas algo parecido a las cenas de amigos a los que vemos muy de vez en cuando. Sabemos las bromas que vamos a hacer, las anécdotas que vamos a contar, todas parecen una repetición de las anteriores y, sin embargo, las celebramos con agrado. No es que las películas de Allen sean todas iguales. Más bien todo lo contrario. Pero sí que hay una serie de lugares comunes reconocibles entre ellas y que, en bastantes casos, sobre todo en los últimos años, se echa en falta en sus historias algo de contenido.






Hollywood, años 30. Bobby Dorfman (Jesse Eisenberg) es un joven de una familia judía del Bronx de Nueva York que decide abandonar su mundo para buscar sus sueños en Los Ángeles. Allí espera la ayuda de su tío Phil (Steve Carell), uno de los agentes más poderosos de Hollywood. Será allí donde conozca a Vonnie (Kristen Stewart), la secretaria y amante de su tío, de la que se enamorará. Se establecerá un triángulo amoroso con rupturas, mentiras y el desengaño final que le hará volver a Nueva York donde empieza a trabajar para su hermano mayor, un gangster que ha abierto un club nocturno. Bobby consigue  convertirlo en el sitio de moda de la ciudad. Un tiempo después, ya casado y padre, volverá a encontrarse con su tio y Vonnie. Todo ello aderezado por el  contexto del Hollywood y el Nueva York de los años 30, los locales de jazz, y también por la presencia de algunos personajes fuera de la ley. 

El término Café society se refiere a los miembros de la alta sociedad, aristócratas, artistas y famosos, que se reunían en cafés y restaurantes de moda en Nueva York, París y Londres a finales del siglo XIX y principios del XX. El término se hizo popular en el Nueva York de los años 30, tras el fin de la Ley Seca y la aparición de la prensa amarilla, que cubría con avidez a los integrantes de esa Café society. Por aquel entonces, había docenas de clubes deslumbrantes en Nueva York. Cada noche, los famosos lucían sus mejores galas y hacían el circuito desde los clubes de jazz de Greenwich Village a locales legendarios de los alrededores del centro, y en Harlem, el Cotton Club. Actividades nocturnas con políticos, debutantes, playboys y la gente que engaña a sus respectivas parejas. desde estrellas de cine, millonarios y playboys a profesores, chicas de la calle y mafiosos. "Esa época siempre me ha fascinado", dice Allen. "Fue uno de los momentos más apasionantes de la historia de la ciudad, con una tremenda vida teatral, vida en los cafés y restaurantes". 
En ese entorno situa Allen ese triángulo sentimental, además de un retrato familiar que nos remite a otras películas suyas como Dias de radio

El problema de la película es, en mi opinión, que existe un notable desequilibrio entre sus partes. Me gustó el tratamiento de las relaciones sentimentales entre Bobby y Vonnie,  y la evolución de esta, pero me parece que el personaje del tío daba para más. Y me pareció penoso el personaje del hermano gangster y los gags un tanto desafortunados y previsibles sobre su actividad. Tampoco me pareció bien integrado el entorno familiar de los padres y hermanos. Ni el personaje de la esposa de Bobby. Y me encantó la secuencia final y la fotografía de Vittorio Storaro. Un maestro que ha trabajado con Coppola, Bertolucci y Carlos Saura. Y el excelente plano final.

Jesse Eisenberg es, en la primera parte, un "alter ego" del director en un papel que hubiera sido suyo hace unos años. Correcto en general. Le recuerdo de La red social. Steve Carell no me había gustado nunca hasta Foxcatcher y La gran apuesta. Ahora repite con Allen, con quien ya había trabajado en Melinda y Melinda, y empieza a resultarme soportable. Kristen Stewart me había gustado en Siempre Alice y aquí me parece lo mejor de la película. Además es muy guapa. 

En resumen, que Café society me decepcionó un poco en su conjunto, pero tiene bastantes momentos que valen la pena. Además, es de un amigo.

Os dejo aquí un enlace con la columna de David Trueba en El País que expresa mucho mejor que yo el sentimiento que le (y me) despiertan las películas de Woody Allen.   Un amigo por David Trueba

viernes, 13 de febrero de 2015

Cine: FOXCATCHER


Película norteamericana dirigida por Bennet Miller. Es su tercera película tras Truman Capote (2005) y Moneyball (2011). Truman Capote era una película interesante sobre la personalidad del escritor. Se centraba en el proceso de gestación de la espléndida A sangre fria y estaba dominada por la interpretación de Philip Seymour Hoffman, tan brillante como siempre. Moneyball se situaba en el mundo del beisbol americano y estaba basado también en un personaje real, gerente de un equipo que conseguía formar un equipo competitivo con una inversión económica pequeña en base a optimizar los medios humanos mediante un programa informático. Era una interesante aproximación al mundo del deporte profesional que abría la posibilidad de encontrar puntos de contacto con el mundo de los managers y entrenadores de fútbol en Europa.



Foxcatcher se basa también en personajes reales. Los campeones olímpicos de lucha David y Mark Schultz en los JJOO de 1984 en Los Angeles y el millonario americano John DuPont.


El ganador de la medalla de oro en los JJOO de 1984, Mark Schultz (Channing Tatum) vive en Wisconsin, dando conferencias en las escuelas,  cuando lo invita el rico heredero John du Pont (Steve Carell) a su lujosa finca para formar un equipo para los Juegos Olímpicos de Seúl de 1988. Schultz aprovecha la oportunidad para salir de la sombra de su respetado hermano mayor, David (Mark Ruffalo) un prominente entrenador y ganador también de una medalla de oro.
Con vastos recursos económicos en el centro de formación Foxcatcher Farm, du Pont se nombra a sí mismo entrenador del equipo, con ansias de ganar el respeto de sus compañeros y la aprobación de su madre (Vanessa Redgrave).
La película nos muestra la evolución de la relación entre Schutlz y du Pont relación que se va deteriorando cuando su hermano David  se incorpora al equipo. 

Realmente se trata de la historia de dos individuos dignos de un estudio psiquiátrico.  Mark tiene una enorme dependencia y un sentimiento de inferioridad respecto a su hermano, de caracteres patológicos. Du Pont es un solitario excéntrico, tramposo, aficionado a las armas, de ideología ultra, sometido a una madre que le desprecia a él y a sus actividades. Como rebelión contra ella, poseedora de una espectacular cuadra de caballos, Du Pont formará una cuadra de luchadores para llevar a cabo el sueño del éxito americano en los JJOO de Seul. Lo malo es que, como es carne de psiquiátrico, su comportamiento desquiciara a los luchadores y dará lugar  a un trágico desenlace.

A pesar de que la lucha es un deporte que no me atrae, la primera mitad de la película es interesante, bien contada. Pero hay un momento en que la relación entre DuPont y Mark empieza a moverse por un camino poco comprensible, con un Du Pont que le empieza a introducir en el mundo del alcohol y las drogas, incompatible con los objetivos que les mueven. Aunque el desenlace está basado en lo que realmente ocurrió, la historia se va diluyendo en su parte final.
 Lo cierto es que no terminó de convencerme. Entre los intérpretes, destacar a Mark Ruffalo y la caracterización y cambio de registro de Steve Carell uno de los actores norteamericanos que menos me gustan, que aquí logra transmitir el carácter patológico de su personaje. Y la presencia de Vanessa Redgrave, la inolvidable Isadora y María Estuardo, con casi 80 años. 

En cualquier caso si se buscan en Internet los datos de los tres personajes, parece que la realidad podría superar claramente a la ficción que, en mi opinión,solo aprovecha parcialmente las enormes posibilidades de los personajes.