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jueves, 17 de octubre de 2019

Teatro: RICARDO III


En el Teatro Pavón Kamikaze se presenta esta obra de Shakespeare con  dirección de Miguel del Arco, sobre la adaptación suya y de Antonio Rojano, con Israel Elejalde como protagonista absoluto. A finales de 2014 pudimos ver otro montaje de esta obra. También era una adaptación, en este caso de José Sanchís Sinisterra con Juan Diego como protagonista, pero bastante mas fiel al original.
La obra fue escrita hacia 1592 y cierra la tetralogía que se completa con las tres partes de Enrique VI que narra la historia de la monarquía inglesa desde 1471 (muerte de Enrique VI) hasta 1485 (muerte de Ricardo III). El protagonista es dibujado como un asesino vil, deforme, ambicioso y corrupto, aunque parece que la realidad fue bastante distinta.





Ricardo, Duque de Gloucester, carece de principios. O más bien, tiene solo uno, tan deforme como su alma y su cuerpo: alcanzar y mantener el poder a cualquier costa. Víctimas de esta fijación mórbida, sin ningún tipo de arrepentimiento o piedad por su parte, serán sus dos hermanos mayores -rey y heredero natural al trono-, sus sobrinos, apenas unos niños, su esposa, su mejor aliado y cualquiera en la corte que no apoye su ambición.

El Ricardo que nos presenta Miguel del Arco en la figura de Israel Elejalde es una caricatura del poder. Un personaje que podría ser ridículo si no fuera que sus atrocidades no tienen ninguna gracia. Y carga las tintas en ese aspecto incorporando a la trama muchas referencias muy explicitas a la actualidad política, no solo pero si especialmente, la española. Lo malo es que en algunos casos esta incorporación deja atrás el humor ingenioso para caer en el brochazo y parece más propio de un teatro de variedades. Muchas de las referencias actuales están hechas con gracia e ingenio, otras no tanto. Por el escenario pasan desde Franco y su exhumación a las cacerias del Rey emérito, de Villarejo a las tesis plagiadas, los programas basura de Tv , los partidos políticos y sus principales representantes, algunos dirigentes internacionales empezando por Donald Trump... Se podría decir que no deja títere con cabeza.

En esa linea se realizan aquí varios cambios sobre la estructura original de la obra. Se encierra a un personaje por difundir rumores a la prensa,  se imaginan programas de telebasura que aúpan al poder al intrigante Ricardo con mentiras sobre su linaje y algún diálogo se transforma en entrevista para la prensa  cercana al poder.

Miguel del Arco y Antonio Rojano han adaptado la obra en una versión libre que potencia a los personajes secundarios y pone de manifiesto algo muy presente en el original: la comedia negra. Así Ricardo III se nos presenta plagado de envidias y manipulación, corrupción, luchas de poder, codicia, injusticia, fake news, engaños políticos, intereses partidistas… Lo que algunos consideran  un día normal en la vida pública de cualquier país en el siglo XXI.

Como recoge la nota de prensa del teatro, este Ricardo III lleva más lejos las convenciones teatrales que plantea el original, diseccionando su esencia con los ojos del presente para que los ecos de la tragedia resuenen hoy en día. Es un viaje a las cloacas del Estado que le toma al pulso al controvertido panorama actual, dominado por las fake news y Trump, los movimientos sociales, el Brexit, la memoria histórica, y la crispación y el populismo preelectorales, entre otros asuntos, para interpelar al espectador del presente. 

Miguel del Arco escribe en el dossier de la obra, “Ricardo intenta seducirnos con una mueca ensayada que parece la máscara de la comedia. Nos cuenta que la paz le aburre, que necesita vivir permanentemente en guerra, que quiere maquinar para acceder al poder, aunque no sepa qué hacer con él. Cada día en los informativos vemos ejemplos de tipos que harían pasar a Ricardo por un simple aficionado. Tipos que no son seductores, ni divertidos, pero que con toda seguridad desterraron la conciencia de sus países, ciudades, ayuntamientos. Que harían cualquier cosa por conseguir el poder tal y como hacen también todos los que rodean a Ricardo”.  

Estoy convencido de que la mayor parte de obras clásicas pueden tener una lectura que las relaciona con la actualidad. Y está bien que, en bastantes casos se adapten los textos para acercarlos y hacerlos mas asequibles al espectador de nuestros dias. Pero me parecen innecesarias las adaptaciones que ponen esto de manifiesto de manera tan clara como este Ricardo III. Incluso diría que es como tratar de tontos a los espectadores como si no pudieran darse cuenta por si mismo de los paralelismos. En cualquier caso me pareció mejor en la segunda mitad, cuando parece respetar más el original shakesperiano.

El montaje es sencillo, apenas un sillón de cuero en medio del escenario, y unos cortinajes que sirven de pantalla para las abundantes proyecciones. Y la utilización de un micrófono para diferenciar cuando se dirigen al público, lo que se llama romper la cuarta pared.




En la interpretación destaca Israel Elejalde, muy bien acompañado por los cuatro actores y dos actrices que componen el reparto desdoblando personajes en un alarde de ritmo y esfuerzo, aunque quizá excesivamente gritones en algunos momentos. Se trata de una nueva exhibición por parte de Elejalde de su capacidad como actor y de Del Arco como director de actores.



Merecen ser citados. Son Alvaro Báguena, Chema del Barco,Alejandro Jato, Verónica Ronda, Cristobal Suarez y Manuela Velasco. Recuerdo especialmente a Verónica Ronda que me sorprendió muy agradablemente en Ilusiones el año pasado en este mismo teatro. 



A pesar de las pegas expuestas, creo que es un espectáculo notable e interesante. En la representación a la que asistí el público aplaudió con ganas. 


martes, 18 de septiembre de 2018

Teatro: UN ENEMIGO DEL PUEBLO




Àlex Rigola versiona libremente y dirige el clásico de Henrik Ibsen. Podría decirse que toma el texto de Ibsen como punto de partida para un debate sobre la democracia y el conflicto entre el individuo y la sociedad. Una obra que denuncia la corrupción del poder y la manipulación de los medios y la opinión pública, que gira en torno a la lucha del individuo contra la sociedad corrompida. Es una defensa de la libertad de expresión y la honestidad frente a los intereses económicos. Escrita a finales del siglo XIX, el tema sigue siendo de actualidad.

El doctor Stockmann descubre que las aguas del balneario, principal motor de la economía local, están infectadas y que es necesario cerrar y acometer obras por el peligro que suponen para la salud de la población. Pero eso conlleva unas consecuencias económicas que nadie está dispuesto a asumir y los poderes políticos y mediáticos, con el apoyo del pueblo, harán lo posible por censurar su discurso. ¿Es la opinión de la mayoría el enemigo más peligroso de la razón y de la libertad?



En su versión, un tanto libre, Rigola traslada este conflicto moral y de intereses a la realidad de un teatro subvencionado (no mucho, parece) como es el Kamikaze. La cuestión es si es legítimo y honesto que un teatro reciba subvenciones de un partido político que se encuentra en las antípodas de la ética y los valores que defienden sus artistas.¿Es aceptable callar para no perder las ayudas que dan viabilidad a un proyecto artístico y crítico con el poder?¿Puede eso significar  que la compañía pierde la fuerza moral para denunciar la injusticia desde el escenario? 

Un enemigo del pueblo (Ágora) pretende plantear la libertad real y de voto de los ciudadanos, al tiempo que una defensa de la libertad de expresión, la duda y el derecho a discrepar sobre lo aparentemente inamovible. 

Estos son los objetivos de una función que se convierte, casi, en una asamblea donde el público interviene y opina sobre el discurso de uno de los actores, Israel Elejalde, el Dr. Stockmann de la obra.  “El enemigo más peligroso de la razón y de la libertad de nuestra sociedad es el sufragio universal. (...) ¿Quiénes suponen la mayoría en el sufragio? ¿Los estúpidos o los inteligentes? Espero que ustedes me concederán que los estúpidos están en todas partes, formando una mayoría aplastante. Y creo que eso no es motivo suficiente para que manden los estúpidos sobre los demás".

Aunque este texto pertenece a la obra, no me parece que sea el fundamental. Sin embargo es sobre el que se facilita el debate tras una hora de exposición y narración de su contenido. En la función a la que yo asistí se pudieron oir diferentes opiniones, respuestas de los actores (¿o de los personajes?, no queda siempre claro), especialmente de Israel Elejalde. Pero ya desde el principio hemos asistido a una manipulación de los espectadores con tres preguntas que el público contesta mediante papeletas. SI o NO. Sin matices

A los espectadores se nos pide que contestemos a tres preguntas: ¿Creéis en la democracia?, ¿Debería El Pavón Teatro Kamikaze poder decir lo que piensa?, ¿Estáis dispuestos a terminar ahora mismo la función como acto reivindicativo por la libertad de expresión?. Unas preguntas que, el dia que yo asistí tuvieron un SI muy mayoritario para la primera y la segunda y un NO relativamente equilibrado para la tercera. ¿Cual es la trampa? En mi opinión, la segunda pregunta. ¿Deberían poder decir lo que piensan?, no es lo mismo que ¿Deberían decir lo que piensan? La primera es clara, la segunda es opinable. Por eso, la tercera, donde se pregunta  sobre la suspensión de la función como acto reivindicativo, sin devolución del importe de la entrada, donde el NO se hace ver como una contradicción en los opinantes, está viciada.

Al margen de estas consideraciones, hay que decir que se trata de un experimento no del todo satisfactorio. Yo, cuando voy al teatro, espero ver una obra donde se exponen unas situaciones que, cabe esperar, hagan reflexionar sobre diferentes temas. No me gusta asistir a una narración de la historia por unos actores que cuentan la obra poniendo sobre la mesa los interrogantes que plantea, pero que no la representan, convirtiendo el patio de butacas en una asamblea  en la que los actores exponen unos hechos y el público opina en una votación real. Es cierto que en este caso, iba avisado y no supone ninguna sorpresa, pero en cualquier caso no es lo que yo espero de una función teatral.



Israel Elejalde e Irene Escolar ponen su habitual buen hacer al servicio de la función bien acompañados por Nao Albet, Oscar de la Fuente y Francisco Reyes. La verdad es que tienen poco texto original y se centran más en los planteamientos del debate. Hay más debate que representación.

Se puede pensar que esta versión nace a partir de la dimisión de Alex Rigola al frente de los Teatros del Canal, en Madrid por considerar que no podía seguir ejerciendo un cargo para el que fue nombrado por un partido político con el cuya actuación no estaba de acuerdo. Quizá habría que contrastar esta muestra de coherencia con la desaparición del actor Guillermo Toledo del elenco de la función. Realismo puro

Siempre es interesante asistir a algo diferente, pero me interesó mucho más la obra cuando la vi, hace ya por lo menos 10 años, dirigida por Gerardo Vera en el Valle Inclán.  En cualquier caso, no hay porque desdeñar el experimento, que fue muy aplaudido por el público.


miércoles, 4 de octubre de 2017

Teatro: ENSAYO



Hace un año saludé desde este blog la aparición de un nuevo proyecto teatral, Teatro Kamikaze, un proyecto, ya una realidad, que acaba de ser refrendado con el Premio Nacional de teatro.  El jurado ha concedido este galardón al Teatro Kamikaze “por la puesta en marcha de un proyecto colectivo en el que se desarrollan con excelencia las diversas ramas de la creación escénica: dirección, dramaturgia, producción e interpretación”.

El jurado también ha querido resaltar “la valentí­a de sus propuestas y la adhesión de un público fiel que respalda este proyecto único en el panorama actual de nuestro teatro. Con una gran variedad de actividades: lecturas, ensayos, conferencias, formación y educación, tertulias, y una programación de calidad que mezcla obras propias y externas -nacionales y extranjeras-, el Teatro Kamikaze ofrece un teatro de calidad para todos los públicos“.

A lo largo de este año el Teatro Kamikaze ha presentado numerosas y variadas propuestas. El jurado destaca que por los escenarios del Teatro Kamikaze han pasado La función por hacer, Juicio a una zorra, Misántropo, Antígona o Hamlet -ésta última en coproducción con la Compañía Nacional de Teatro Clásico-, todos ellas comentadas en el blog, en su presentación anterior en otros escenarios. Pero también ha presentado proyectos nuevos. De algunos de ellos he dejado constancia en el blog.


 Miguel del Arco, Israel Elejalde, responsables de la dirección artística y Aitor Tejada y Jordi Buxó, responsables de la gestión 

Una de las primeras propuestas para esta temporada ha sido la obra de Pascal Rambert, Ensayo. Pascal Rambert, autor y director de Ensayo, está considerado una de las figuras más brillantes del teatro contemporáneo europeo. Su trabajo se distingue por un compromiso con las últimas corrientes de las artes escénicas: autores contemporáneos, actores y actrices, bailarines, cuerpos y voces. Su teatro pretende ser un reflejo agudo y mordaz de la vida, de las complejas relaciones humanas entre hombres, mujeres, amigos, amores y compañeros de trabajo. 

De este autor pudimos ver, hace un par de años, La clausura del amor,  dos monólogos sobre la ruptura de una pareja donde destacaba la interpretación de Bárbara Lennie e Israel Elejalde sobre un texto demasiado literario y una puesta en escena poco convencional. La comenté en su momento. Ahora nos presenta una obra que sigue un esquema similar. Dos actrices, el autor y el director toman la palabra sucesivamente. Cuatro monólogos. En esta ocasión no es solamente el amor y la separación, si no, sobre todo, el lenguaje, la escritura y la creación. Y en el centro el ser humano.

Cuatro amigos –dos parejas– se citan para ensayar una nueva obra. Una obra que también tiene estructura cuadrangular. Trabajan juntos desde hace tiempo, tienen un pasado lleno de vivencias y de deseos que les une, les confiere una identidad.  Pero este pequeño grupo explota ante nosotros. En un momento, Fernanda se da cuenta de una mirada entre Jesús y María. A partir de ahí el autor establece un proceso implacable, activado por la primera que toma la palabra y que hará estallar su unión. 

Al igual que ocurría en La clausura del amor asistimos a distintas exposiciones sobre un tema común, exposiciones que van ampliando nuestra visión de conjunto del conflicto. Y al igual que entonces, el exceso de contenido de los monólogos no nos deja percibirlo en su totalidad.  Es cierto que en esta ocasión existe una mayor interacción entre los personajes, mayor gestualidad (en ocasiones hasta excesiva), pero en cualquier caso me parecen textos más para ser leídos que declamados, con lo que el título de la obra, Ensayo, podría no referirse exclusivamente a lo que constituye su escenario, una sala de ensayo, sino a su contenido, más propio de un ensayo literario que de una representación teatral.

Mención especial para los intérpretes. A Fernanda Orazi le corresponde abrir el fuego. A mi modo de ver con una sobrecarga de gestos y de energía que en ocasiones hacen que se pierda el texto. Más ajustada me pareció María Morales en su turno. Quizá su texto sea más agradecido o se beneficia de la intensidad del primero. Jesús Noguero, el autor de la obra que se supone están ensayando mantiene el tono ajustado, racional. Y por último Israel Elejalde, el director, que nos transmite lo que debería ser la tesis final de la obra , no consiguió transmitírmela totalmente, pese a sus esfuerzos y su buen hacer, por otra parte habitual en este actor.

En resumen, un espectáculo poco convencional pero interesante, en el marco del Teatro Kamikaze.


martes, 13 de junio de 2017

Teatro: REFUGIO


En el María Guerrero se ha estado representando Refugio, una obra original de Miguel del Arco que también es responsable de la puesta en escena. Creo que el de Miguel del Arco es uno de los nombres que más se repiten en este blog, tanto como autor como, sobre todo, director de escena. Hamlet, Antígona, Lucrecia, Juicio a una zorra, Misántropo, su película Las furias, el proyecto Kamikaze en el Teatro Pavón, han sido objeto de comentario desde que empecé a publicar, si bien otros montajes suyos como La función por hacer, Veraneantes, Deseo y alguno más fueron objeto de mi atención con anterioridad.

No creo necesario, por lo tanto, volver a destacar su figura. 


La historia se centra en la familia de Suso Santiesteban, un político corrupto que acoge en su casa a Farid, un refugiado que ha perdido a su mujer y su hijo en la travesía que les traía al sueño europeo, 

Farid y Suso y su familia son los dos platos de la balanza un tanto faltos de equilibrio. Los Santiesteban sufren el acoso mediático que persigue al padre por estar en el centro de un escándalo de corrupción del que, naturalmente, no sabía nada. El político se esfuerza por salvarse de las acusaciones y salvar su puesto. Junto a él su mujer, una cantante de ópera que ha perdido la voz y se entrega al alcohol. Su suegra desorientada y sus hijos,una joven rebelde que dice desear un mundo mejor pero se aprovecha de las influencias y la posición de su padre, y un adolescente rebelde digno de un videojuego. 

Frente a ellos Farid, un refugiado sirio que se niega a hablar y entender la lengua de los que le acogen, al que solo oímos hablar con su conciencia, que toma la forma de su mujer, porque lo que realmente quiere es morir. 



Pero como dice el autor lo que está ahí, por encima de la anécdota, "es la corrupción del lenguaje a través de estos políticos, porque quien tiene la palabra tiene el poder, pero también del silencio de este refugiado que se niega a unir palabras porque lo que quiere es morirse. Esa especie de normalidad civilizada, con los discursos inventados por los políticos para los telediarios, en la que vivimos. Hemos normalizado una manera de hablar que no tiene nada que ver con la compasión. Estamos construyendo un mundo devastador”


Cuenta el autor que el punto de partida fue una película de Pasolini, Teorema (1968). En ella, a una familia de clase alta italiana, compuesta por un matrimonio, un hijo y una hija, llega un misterioso joven que irá alterando el comportamiento de todos ellos. Como aquí, la presencia de un extraño en el día a día de la familia  contribuye a desestabilizar la vida de sus miembros. 

Una obra intensa, profunda en sus interpretaciones. Está muy bien construida. Con una introducción en la que el político y la asesora del partido preparan una entrevista en un diálogo vivo, lleno de todos los lugares (palabras) comunes de la política actual.

Quizá es en este sentido donde se le puede poner algún reparo a la obra, en la utilización de todos los recursos comunes del lenguaje político, en lo que podría llegar a tomarse como una caricatura. Pero por otra parte logra momentos verdaderamente conmovedores en las escenas entre Farid y su mujer y hermosos como la escena de danza y ópera de la cantante sin voz, acompañada por la mujer de Farid.

Y todo ello esta arropado por una puesta en escena espectacular en la que destacan la escenografía de Paco Azorín y la iluminación de Juan Gómez-Cornejo. Con la utilización muy acertada y sugerente de proyecciones 

El elemento central es un cubo de cristal que se abre y transforma, con varios niveles de uso y significación. No sólo dentro/fuera, sino también arriba/abajo, como un espacio de vida/muerte. Y las paredes se convierten en superficies de proyección donde añadir el lenguaje audiovisual. La caja es por un lado un refugio donde sentirse protegidos, pero también es algo que encierra y encierra de manera agónica. Es además un lugar donde se está expuesto. 

Y unos muy buenos intérpretes, con Israel Elejalde y Raul Prieto a la cabeza. También están Carmen Arévalo, María Morales, Macarena Sanz, Beatriz Argüello y Hugo de la Vega. A muchos de ellos les he visto en papeles notables en las pasadas temporadas. Y todos están muy bien. A destacar que Macarena Sanz parece que, cuando yo asistí a la representación, actuaba con muletas por una lesión real ya que en las fotos de promoción no las utilizaba.

Aunque ya han terminado las representaciones, no me extrañaría que se repusiera la próxima temporada, quizá en el Kamikaze-Pavón. Muy recomendable

jueves, 27 de octubre de 2016

Teatro: IDIOTA


El teatro Pavón de Madrid, que durante varios años ha sido la sede provisional de la Compañia nacional de teatro clásico, mientras se remodelaba su sede oficial, el teatro de la Comedia, acoge desde este otoño un nuevo e interesante proyecto: la comunidad Kamikaze. Este grupo ha producido varios de los espectáculos teatrales más interesantes de los últimos años. La función por hacer, Veraneantes, La clausura del amor, Hamlet, Misántropo, Juicio a una zorra. Y al hacerse cargo de la gestión del Pavón pretenden un teatro de calidad para todos los públicos. Un espacio para el entretenimiento, la reflexión, el diálogo y la transformación. Un nuevo recinto artístico que nace con la vocación de ofrecer una mirada contemporánea en la que cualquiera pueda verse reflejado. Un proyecto que definen en este enlace: Teatro Kamikaze.

Para iniciar su andadura en la sala grande han elegido una obra de un autor español, Jordi Casanovas. Es el autor de Ruz-Barcenas. Una transcripción de parte del interrogatorio al ex-tesorero del PP. No la vi en teatro pero si en cine. No conozco ninguna otra obra suya. Parece que una de las más populares es Un hombre con gafas de pasta. También suele dirigir no solo sus obras (dirigió el montaje de Idiota en Barcelona) sino las de otros autores. 




Un hombre, Carlos, se presenta a unas remuneradas pruebas psicológicas. Lo que él piensa que será una manera fácil y sencilla de conseguir el dinero que necesita para resolver sus problemas económicos se convertirá en una auténtica trampa. Una atractiva psicóloga le formulará preguntas y enigmas que le pondrán nervioso y que le obligarán a sacar lo mejor de si para evitar un final fatal.

Esta sinopsis define bastante bien lo que es la obra. El hombre (Gonzalo de Castro), es un individuo bastante normal. Graciosillo, poco inclinado a la reflexión, no más idiota que la mayoría de nosotros. No lee los contratos que firma porque se fía de la atractiva joven que se lo ofrece y se sorprende cuando descubre a lo que se ha comprometido (¿no os suena a las famosas hipotecas?).
Enfrente un sistema representado en una doctora, que le someterá a una serie de pruebas y humillaciones que él soporta ante la perspectiva del premio económico, sin atreverse a decir basta. Una idea está sobre el escenario: Una reflexión sobre la autoridad y la incapacidad de rebelarnos. Vivimos en una sociedad en la que el dinero acaba siendo siempre el vehículo para callarnos. "Primero está el miedo a rebelarnos y después, si encima hay dinero de por medio, todos estamos demasiado dispuestos a cambiar justicia por bienestar, como decía Chirbes", asegura el director, Israel Elejalde.

Es muy interesante y clarificador del objetivo de la obra este texto de Israel Elejalde, Idiota y el Proyecto Milgram




La acción se desarrolla de forma que la doctora va proponiendo una serie de pruebas que Carlos debe resolver, en un juego para implicar al espectador que trata a su vez de resolverlas. Si falla el castigo puede ser muy cruel aunque su integridad física está garantizada. Es un juego que recuerda a las obras de Jordi Galcerán (El método Gronholm, Palabras encadenadas, Carnaval e incluso El crédito). A mi modo de ver, pese a que la obra no pasa de los 80 minutos y cuenta con varias sorpresas y giros en su desarrollo, se resiente de que es una única situación excesivamente alargada. En ello puede influir el hecho de que la interpretación de Gonzalo de Castro no me convenció. Demasiado atropellado en su dicción, resulta difícil de entender en bastantes momentos. He visto a este actor en otros papeles en los que me gustó mucho más, especialmente en Glengarry Glen Rose y El inspector, pero ya el año pasado no me gustó en El invernadero. Como es un buen actor, creo que debe ser problema mio, que no consigo conectar con su personaje. 

Elisabet Gelabert es la doctora y me pareció más acertada. La he visto en varios papeles, (Veraneantes, Maridos y mujeres, Tito Andrónico, en teatro, Magical Girl en cine) y me parece una actriz convincente.

Un decorado muy sencillo con un cierto aspecto de concurso televisivo y unas proyecciones fundamentales en el desarrollo de la acción en las que se nos ofrece lo que el personaje ve en el ordenador de su mesa. 

Un espectáculo interesante pero no del todo satisfactorio para mi, que abre una experiencia a la que deseo el mayor de los éxitos.


lunes, 23 de noviembre de 2015

Teatro: LA CLAUSURA DEL AMOR

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Probablemente, la ruptura de una pareja sea uno de los temas más tratados en teatro y cine. Con humor, con violencia, con resignación... Hemos asistido a todo tipo de procesos del final de una relación.Sin ir más lejos, hace unas semanas comentaba Escenas de la vida conyugal, otra aproximación a este tema.

El autor de La clausura del amor es un dramaturgo francés, Pascal Rambert quien también dirige la puesta en escena. Se estrenó en el Festival de Avignon en 2011 y desde entonces ha ido dirigiendo montajes de su obra en diferentes países, con el interés de que sean parejas reales las que la interpreten. La versión española fue presentada este verano en Barcelona, en el Teatre Grec y ha estado durante cinco días en los Teatros del Canal de Madrid, dentro del Festival de otoño a primavera, con entradas agotadas desde septiembre, siempre con Israel Elejalde y Barbara Lennie como intérpretes y con muy buenas críticas. 

La inspiración para Rambert surgió de una ruptura con su pareja y según él mismo dice, muchas cosas del texto son cosas que  ha vivido en su experiencia personal.




 En la obra nos presenta a una pareja en su ruptura sentimental, una situación durísima en la que los protagonistas se intercambian monólogos que expresan la violencia de un amor en proceso de disolución. 

Un hombre y una mujer que se llaman igual que los actores que los interpretan. El escenario es una sala de ensayos, un cuadrilátero  blanco iluminado con neones. El hombre sale a escena,  ella le sigue. Cada uno se coloca en una esquina, en diagonal. Durante casi una hora él habla y de tanto en tanto se acerca a ella que permanece inmóvil, abatida, escuchando. Son cincuenta minutos durante los que él expone, violentamente, con agresividad verbal, las razones de su desamor, las razones por las que se siente atrapado en una relación muerta –«nuestro amor es un cadáver y tu llevas su piel»– y ella lo escucha  sin moverse, solo dejando caer, al cabo de un rato, el bolso que sostiene en la mano. Después se produce una interrupción, un tanto absurda. Un grupo de niños tiene que ensayar una canción (se supone que el cuadrilátero es una sala de ensayo). Durante unos minutos cantan una canción (creo que de un musical infantil), mientras la pareja, lentamente, intercambia su situación en el cuadrilátero. Cuando los niños se retiran, ella empieza a hablar, rebatiendo todo lo que el ha dicho, y se repite la situación. El escucha en silencio, abatido, mientras ella habla durante otros tres cuartos de hora. Finalmente, deben iniciar el ensayo de la obra que representan y, con los torsos desnudos y una extraña cofia en la cabeza, finalizan la representación. (?)

Es una situación irreal. Nadie es capaz de soportar de esa manera, sin replicar, sin moverse, una situación así. Es cierto que esa inmovilidad se acompaña de un abatimiento de los cuerpos que puede pensarse que es mas expresivo que las posibles palabras. No me lo parece.

Los monólogos, especialmente el de él, me parecen artificiosos, excesivamente literarios, mas para ser leídos que oídos. La presencia del coro de niños, un pegote. El final supongo que con un significado que no alcanzo.

Barbara Lennie e Israel Elejalde me parecen dos excelentes actores. Les he visto en Veraneantes, Misántropo y Magical Girl y siempre me han convencido. También recuerdo a Israel en La función por hacer. En general le encuentro un poco dado al exceso, a la ferocidad, a la agresividad, pero me gusta como actúa.

Aquí están también muy bien. Mejor  cuando escuchan (impresionante ella en su inmovilidad) que cuando hablan. Son lo mejor de una función que debe resultarles agotadora.

Lo cierto es que hay muchas cosas en ese texto que merecen nuestra atención. Pero no consiguió llegarme, creo que por la puesta en escena.
Es curioso, pero en la decepcionante Escenas de la vida conyugal, la escena de la ruptura me resultó mucho más cercana.

lunes, 27 de octubre de 2014

Cine: MAGICAL GIRL



Dirigida por Carlos Vermut, Magical Girl llega avalada por la Concha de Oro a la mejor película y la Concha de Plata al mejor director en el Festival de San Sebastián.


Carlos Vermut es un director casi novel. El único largometraje que ha dirigido con anterioridad es Diamond Flash, estrenado directamente on line y que no he visto. Ha realizado algunos cortos y ha publicado también varios comics., ya que su especialidad es la ilustración. Diamond Flash parece que era una película muy personal, alejada del cine habitual y no tuvo muy buenas críticas. De ella se dijo que tratar de buscar una explicación racional a lo que contaba, era imposible.



Tampoco resulta facil explicar racionalmente lo que ocurre en Magical Girl. Son tres historias: La de Luis, (Luis Bermejo), un profesor de literatura en paro, con la obsesión de comprarle a su hija, enferma de leucemia, un vestido original de la serie japonesa ficticia Magical Girl Yukiko, que cuesta miles de euros.  La de Bárbara, (Bárbara Lennie), una joven con desordenes mentales, casada con un psiquiatra (Israel Elejalde) y la de Damián, (José Sacristán), un profesor de Matemáticas retirado, que ha pasado diez años en la cárcel.

Las tres historias se relacionan. Damián fue profesor de Bárbara y si ha estado en la cárcel ha sido por la manipulación a la que ella le ha sometido. Luis chantajea a Bárbara para conseguir el dinero que necesita para comprar el vestido para su hija. Y Bárbara utiliza a Damián para vengarse de Luis. Esto que aparentemente puede resultar sencillo, es bastante más complicado, por la complejidad de sus personajes. Con ninguno de ellos puedes identificarte. Como dice su director, utiliza una cadena de chantajes, elemento clásico del cine negro, para hablar del amor, el deseo, la obsesión y la relación del ser humano con su lado más oscuro: el eterno conflicto del alma humana en lucha contra sus enemigos, el mundo, el demonio y la carne, en una concepción que  coincide con lo que establece el Catecismo católico.

La película consigue mantener el interés, con momentos que recuerdan películas tan dispares como Camino (2008, Javier Fesser) o Belle de Jour  (1967, Luis Buñuel) y unas imágenes con una estética un tanto especial, que me atrapó desde el principio. Tengo que decir que me pareció una película extraña pero interesante y creo que es necesaria una segunda visión para apreciarla en su justo valor. 
Creo que será una muy seria candidata a los Goya de este año, sobre todo teniendo en cuenta la tendencia de voto de los académicos en los últimos años.

Los intérpretes se desenvuelven con unos personajes extraños y difíciles. Se ha elogiado mucho a Bárbara Lennie, pero para mi, el que está mejor es José Sacristán. Israel Elejalde, al que no recuerdo haber visto en cine anteriormente, tiene el papel mas desagradable y con menos sentido de todos y lo cierto es que no me gustó, aunque le he visto interpretaciones muy buenas en teatro.


Las magical girls son un género de la animación japonesa conocida como Manga, de la que el director es un especialista y admirador. En la mayoría de estos manga o 'anime', las 'magical girls' tienen un objetivo común: salvar el mundo, para lo que deben ir derrotando a una serie de adversarios que normalmente son seres malignos o monstruos. 
El estilismo de las 'chicas mágicas' no es nada sencillo, sus armas suelen ser coloridas y ornamentadas, y sus vestidos pomposos y extravagantes.  Tanto como para que un padre pierda la cabeza para regalarle a su hija un traje de 'magical girl'.

En resumen, una película original e interesante. Pero si buscas una película tradicional, mejor no vayas a verla.

lunes, 9 de junio de 2014

Teatro: Misántropo

 


Molière escribió en 1666 El Misántropo, drama en cinco actos  cuando estaba enfermo y había sido abandonado por su esposa, Armande. El drama que se desarrolla en un solo dia, se considera que  expresa de la mano del protagonista (Alceste) su desagrado con el género humano y la sociedad del momento. 

Tras los éxitos de La función por hacer y Veraneantes donde actualizaba las obras de Pirandello (Seis personajes en busca de autor) y Chejov, Kamikaze Producciones ha montado la obra de Molière situando a sus personajes en el momento actual, en una puesta en escena y un desarrollo de la acción con un gran ritmo, excelentes diálogos y situaciones. La acción está situada en la trasera de una discoteca, el callejón de la basura. En la discoteca se celebra una fiesta y allí  salen algunos invitados para fumar o charlar en privado.



Israel Elejalde es Alcestes, el protagonista. Anhela vivir en la verdad. Quiere ser honesto y sincero y que los demás lo sean con él. Pero sus contradicciones y su incapacidad para encontrar el término medio que le permita vivir  ponen en peligro su integridad. Por defender la verdad, por no acomodarse a la ficción imperante, acabará perdiéndolo todo, incluso el amor de Celimena. He visto a Israel en las dos producciones anteriores de Kamikaze y me parece muy bueno. Aquí me ha gustado más cuando se muestra sereno y convencido que cuando pierde el control. También se le ha visto en TV, por ejemplo en Amar en tiempos revueltos, y le eché de menos cuando vi Doña Perfecta.

Barbara Lennie es Celimena. La sensualidad, la inteligencia, la astucia, la reina del fingimiento, de todo aquello que Alcestes no tolera. Un personaje muy propio de las comedias de Shakespeare. Para mi lo mejor de la obra, estando todos muy bien.

Raúl Prieto es Filinto, amigo de Alcestes, y su reverso. Acomodaticio, conocedor del mundo y de la ficción. Me gustó mucho. Como también Miriam Montilla como Eliante, su esposa, honesta y desencantada, es junto a Alcestes el personaje más decente de la obra. 

Merece destacarse el resto del reparto, Encarna Paso, con un doble papel, Cristóbal Suarez y José Luis Martínez, así como todo el resto de la puesta en escena, cuyo responsable es Miguel del Arco. De lo mejor del año.

Como siempre , el Teatro Español ha publicado su revista La Diabla dedicada a esta obra. Os dejo el enlace

http://www.teatroespanol.es/descargas/diabla20.pdf

Estará en el Español hasta el dia 22. También se podrá ver en el Festival de Teatro Clásico de Almagro y en Alcalá de Henares el 5 y 6 de julio.