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lunes, 30 de diciembre de 2019

Cine: MUJERCITAS


Recuerdo haber leido Mujercitas muy joven. Era una novela considerada para  jovencitas, como también su segunda parte, "Aquellas mujercitas" y otras secuelas como "Hombrecitos" y "Los muchachos de Jo". Todas las leí y aunque no recuerdo apenas nada de lo que pasaba, si guardo una buena impresión sobre ellas. Historias de iniciación, del paso a la vida adulta, que ofrecen diferentes lecturas según el momento y edad del lector. Posteriormente no vi ninguna de las diferentes (y abundantes) versiones que se hicieron para el cine, pese a que algunas de ellas están muy bien consideradas y fueron dirigidas e interpretadas por varios de los grandes nombres de la historia de cine. Prejuicios, supongo.

Ahora se ha estrenado una nueva versión, dirigida por Greta Gerwig que también es la autora del guión. Greta Gerwig ha actuado en varias películas y se reveló como directora con Lady Bird. Ella y su pareja Noah Baumbach nos han ofrecido dos de las mejores películas de este año.


Massachusetts, mediados del siglo XIX;  en Estados Unidos se vive la Guerra de secesión. Las hermanas March, Meg (Emma Watson), Beth (Eliza Scanlen), Jo (Saoirse Ronan) y Amy (Florence Pugh), se enfrentan al reto de llegar a la edad adulta, con el padre hospitalizado y una madre animosa (Laura Dern) que se sobrepone a las difíciles circunstancias.


No puedo determinar hasta que punto es fiel la adaptación. De hecho, no creo que eso sea importante. Greta Gerwig nos ofrece una visión de la novela de Louisa May Alcott con una óptica de nuestros dias, centrándose sobre todo en los personajes de Amy y, sobre todo de Jo a la que adorna con la que parece ser fue la idea determinante de la autora que se reflejó en ese personaje. "Las mujeres tienen mentes y almas, así como corazones, ambición y talento además de belleza, y estoy harta de que me digan que el amor es para lo único que una mujer es perfecta", dice Jo a su madre, en un momento de la película. Algo que entendemos tanto en los momentos actuales como en los que se desarrolla la historia. 

Gerwig alterna la historia que se desarrolla en dos partes con siete años de diferencia. siendo la determinación de Jo el nexo de unión natural entre ambas. Asistimos a los recuerdos, momentos, aficiones y acontecimientos que marcan y definen a las hermanas March, cada una diferente pero unidas de forma inquebrantable, y a la vez nos ofrece  una particular visión de las múltiples contradicciones de la vida.  Una serie de conceptos enfrentados, dinero, arte, satisfacción personal, amor, ideales, realidad, familia y búsqueda de una vida propia e independiente 

Todo esto está, sin duda, en la novela, pero me gusta como Gerwig lo traslada al guion y a la pantalla  sin ñoñeria ni cursilería, manipulando los tiempos y consiguiendo transmitirlo con eficacia. Aunque las dos épocas en que transcurre la narración vienen diferenciadas por el tratamiento de la imagen, tengo que reconocer que en algún momento me sentí confundido, principalmente por el hecho de que los personajes no siempre muestran un cambio en su aspecto. Siete años se deberían notar más en alguna de las chicas.

Gran parte de la eficacia de la narración se debe, sin duda, a la presencia de un elenco en el que destacan extraordinariamente Saoirse Ronan, Florence Pugh y Laura Dern.

Me ha gustado mucho la película.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

Cine: HISTORIA DE UN MATRIMONIO


En los últimos quince años, Noah Baumbach ha sido considerado una de las nuevas esperanzas del cine norteamericano junto a Wes Anderson (Gran Hotel Budapest), Spike Jonze (Her) y Alexander Payne (Nebraska). Iniciado en el cine independiente como guionista y director, tuvo su primer éxito en 2005 con The squid and the whale , aquí titulada Una historia de Brooklin, con la que ganó dos premios en Sundance, una nominación a los Oscar como guion original, tres a los Globos de oro y varias nominaciones y premios más. En esa película trataba el divorcio de sus padres, algo que le marcó en su adolescencia, hasta el punto de que las separaciones y las relaciones de pareja han sido tema de varias de sus películas. De sus películas he visto la mencionada Una historia de BrooklinFrances Ha, y Mientras seamos jóvenes. Todas ellas interesantes pero ... Su matrimonio y posterior divorcio con la actriz Jennifer Jason Leigh parece haber influido mucho en la película objeto de este comentario. Actualmente es pareja de Greta Gerwig, actriz y prometedora directora (Lady Bird y Mujercitas, pendiente de estreno)



Nicole (Scarlett Johansson) es una actriz que dejó una prometedora carrera en el cine comercial para trabajar en la compañía teatral de su marido Charlie (Adam Driver), un director de teatro en pleno auge. Con un hijo de cinco años, la historia de amor de esta pareja se rompe. Ahora se trata de superar un divorcio que les lleva al extremo tanto en lo personal como en lo creativo. 

El cine, el teatro y la novela han tratado infinidad de veces la ruptura de una pareja. El deterioro de una relación es probable que sea el tema más tratado en los últimos cien años. Pero también es un tema que permite una gran cantidad de enfoques y tratamientos. Baumbach se mueve en una línea que me hizo recordar dos conocidas películas de éxito, Kramer contra Kramer (Robert Benton, 1979)  y, sobre todo,  Dos en la carretera (Stanley Donen, 1967). 

Una pareja de actores en estado de gracia, acompañados por unos excelentes secundarios (Laura Dern -enorme en su papel de abogada odiosa-, Alan Alda, Ray Liotta), unos personajes muy bien desarrollados, una historia que suena a realidad, unos buenos diálogos aunque en algunas frases parezcan estar escritos para provocar el aplauso del público. 

Una situación donde el amor que se han tenido y que todavía se tiene la pareja, a pesar de su intención de romper de forma amistosa, en cuanto salen a la luz los celos, los egoísmos, las traiciones, por la intervención de unos abogados y un sistema legal que parecen llevar a un comportamiento lo menos racional posible, se va haciendo cada vez más difícil y el hijo se convierte en un arma arrojadiza no deseada por ninguno de los dos. Como dice el director, “lo único de lo que son culpables estas dos personas es de no querer seguir casadas. Ambos quieren que su separación sea amigable. Todavía se aprecian y quieren lo mejor para su hijo. Pero de repente se ven absorbidos por una ‘industria del divorcio’ que funciona como una fábrica de confrontación”. 

Todo lo que ocurre en la película me pareció sincero, conectado a la realidad de una separación. Esos momentos en que la pareja se acerca, se ayuda o se consuela mutuamente son un reconocimiento de que el recuerdo perdurará incluso después de que los documentos hayan sido firmados. Y todo situado entre dos secuencias, la inicial y la final que me parecieron muy hermosas. Y en medio una discusión que les (y nos) hace comprender que su separación es tan absurda como inevitable.

Me gustó mucho.