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jueves, 18 de octubre de 2018

Cine: FIRST MAN


El 21 de julio de 1969, Neil Armstrong se convirtió en el primer hombre en poner el pie en la Luna. Desde que en 1962 se había incorporado a la NASA Armstrong había participado directa o indirectamente en todos los programas llevados a cabo con el fin de conseguirlo. En ese proceso vio como algunos programas fracasaban, algunos compañeros fallecían en el intento y tuvo que superar graves peligros en los vuelos de prueba. Muchos años después James Hansen se puso en contacto con él para que le autorizara a contar su historia. 
"Tardé unos dos años en convencerle", recuerda. "La familia de Neil estaba totalmente de acuerdo en que se escribiera una biografía". Autorizado finalmente, vio la luz First Man: The Life of Neil A. Armstrong, en el que se basa la película que comento. Está dirigida por Damien Chazelle, director de Whiplash y de La, la land.



Cuenta la historia del programa espacial de la NASA en la carrera con Rusia por conseguir llevar al primer hombre a la Luna, centrada en Neil Armstrong (Ryan Gosling) y el periodo comprendido entre los años 1961 y 1969, el que va desde la pérdida de su hija por un tumor cerebral a la llegada a la Luna. Un relato que explora los riesgos que corrieron los astronautas y el costo que supuso para ellos y sus familias. 

Aunque no lo consigue del todo, la película parece huir de la épica y centrarse más en el aspecto personal de Armstrong, sacrificando la emoción y el espectáculo. Asistimos a los fracasos de algunas de las misiones, a los peligros resueltos por la habilidad del piloto que incluso ve cuestionada su actuación en el primer acoplamiento espacial. Las dudas de su familia (atractiva la figura de su esposa - Claire Foy, la reina Isabel de The crown, que es capaz de enfrentarse a a la agencia y a su marido).


Todo está contado con la calidad que cabe esperar de una producción de este tipo. Pero yo eché en falta un poco de emoción. La narración no consiguió transmitirme el peligro de estas misiones. Sin duda influye el hecho de que todos sabemos lo que ocurrió, hemos podido ver el momento real del desembarco en nuestro satélite y sabemos que la misión fue un éxito, pero cabía pedirle a la narración una mayor sensación de peligro. Por lo demás la película es interesante aunque quizá demasiado impersonal por parte de un director que en sus películas anteriores si dejó huella de su personalidad..



martes, 17 de octubre de 2017

Cine: BLADE RUNNER 2049


En 1982 se estrenaba Blade runner, una historia de cine negro situada en un ambiente de ciencia ficción. Aunque no fue un éxito de público sí ha conseguido la calificación de película de culto, ese término un tanto indefinido en el que se agrupan "títulos a las que se les profesa gran admiración por parte de un grupo específico y numeroso de personas". A menudo son filmes ignorados en su estreno y posteriormente reivindicados por crítica y/o público. La dirigía Ridley Scott, ese director capaz de hacer grandes películas y, sobre todo, grandes decepciones.

Como se recordará, en Blade runner Harrison Ford es un policía encargado de buscar y "desactivar" (eliminar) a un grupo de androides (replicantes) rebeldes. Unos replicantes que cada vez se van pareciendo más a sus creadores humanos, tanto físicamente como en su capacidad de sentir y soñar. 

Ahora nos llega una continuación, situada treinta años después, dirigida por Denis Villeneuve, un director del que me he ocupado en varias ocasiones en el blog, cuya presencia hace esperar siempre películas algo más que interesantes.



El agente K (Ryan Gosling), un caza-replicantes del Departamento de Policía de Los Ángeles, descubre un secreto que ha estado enterrado durante mucho tiempo y que tiene el potencial de llevar al caos a lo que queda de una sociedad cada vez más decadente. Su investigación le conducirá a la búsqueda del personaje principal de la película original, Rick Deckard (Harrison Ford), que lleva treinta años desaparecido. 

Aunque creo que las películas deben ser comentadas al margen de que existan otras versiones anteriores, resulta inevitable en este caso referirse al primer Blade runner. Si la gran virtud de la película original era su extraordinario diseño artístico esta continuación no solo no le va a la zaga sino que en mi opinión, la supera. La fotografia de Roger Deakins, un director de fotografía que ha sido nominado al Oscar en trece ocasiones, que no ha ganado nunca y que suele trabajar con Sam Mendes, los hermanos Cohen y el propio Villeneuve, es extraordinaria. Creo que el diseño artístico es el gran valor de esta película.

No tan extraordinaria es la historia, una clásica narración de cine negro con un investigador que va desenredando una embrollada historia en la que descubre muchas cosas que no le gustan. Con una menor profundidad reflexiva sobre la vida, la muerte, la existencia y los sentimientos que la primera, aunque tampoco ésta fuera un tratado filosófico. 

Y puestos a echar de menos, hay que decir que, mientras la primera se desenvolvía en medio de una sociedad, bajando a la calle donde veíamos a la gente como un enjambre, aquí, prácticamente, no hay nada de eso. Y era algo que contribuía a crear el clima de la película.

El reparto recupera a Harrison Ford en su papel de la primera y cuenta con Ryan Gosling como protagonista absoluto. Destacar la presencia de Jared Leto (ganador del Oscar al mejor secundario por Dallas buyers club) y Ana de Armas, actriz cubana popular en España por su presencia en cine y TV (Hispania y El internado).

En cualquier caso se trata de una película imprescindible para los amantes de Blade runner y muy destacada para cualquier aficionado al cine. Aunque su duración, excesiva en mi opinión, pueda echar para atrás a los espectadores. Y eso sí, hay que verla en pantalla grande. Una gran candidata a los Oscar llamados "técnicos" y quizá alguno de los otros.

lunes, 16 de enero de 2017

Cine: LA LA LAND (LA CIUDAD DE LAS ESTRELLAS)


Con el prestigio que le da el haber ganado 7 Globos de oro tras el éxito de su presentación en el Festival de Venecia, nos llega esta película musical dirigida por Damien Chazelle, del que vimos hace un par de años Whiplash. Una película interesante que utilizaba de forma adecuada la interpretación musical y nos mostraba como, para llegar al éxito, puede ser necesario renunciar a muchas otras cosas en la vida, entre ellas el amor.

En esa misma línea se mueve La la land (no me gusta el título español), donde una pareja se separará para alcanzar el éxito en sus aspiraciones artísticas. 


Mia (Emma Stone) es una de las muchas aspirantes a actriz que viven en Los Angeles en busca del sueño hollywoodiense. Se gana la vida como camarera en unos estudios mientras se presenta a montones de pruebas de casting. Sebastian (Ryan Gosling) es un pianista que vive de las actuaciones de segunda que le salen, y su sueño es regentar su propio club donde rendir tributo al jazz más puro. Dos jóvenes que luchan por conseguir sus sueños en una ciudad conocida por destruir esperanzas y romper corazones.

Tras algunos encuentros, la pareja se enamora pero pronto descubrirá que el equilibrio entre el amor y el arte puede ser el mayor obstáculo para el éxito y aunque alcancen el triunfo, acabarán separados. 

La película me gustó mucho, no tanto por lo que cuenta, visto infinidad de veces, sino por su tratamiento visual. Empieza con un alarde técnico, un baile en una autopista atascada, rodado en un plano secuencia de varios minutos con un movimiento de cámara increíble. No sé si, como se,  ha dicho, la secuencia tiene algún corte, pero da la impresión de que no y es realmente espectacular. Una secuencia que nos conduce al primer encuentro, poco grato, entre Mia y Sebastián ambos atrapados en el atasco en su coche respectivo. A partir de ahí la historia es previsible. Habrá nuevos encuentros. Lo que inicialmente es enfado acabará en amor. Un amor al que tendrán que renunciar en busca del éxito. Pero todo ello está bien contado. Con un guion bien construido. Y sobre todo con un desarrollo visual basado en el movimiento de cámara, con numerosos planos secuencia. Contrasta en este sentido con otro excelente musical, Chicago, donde el ritmo musical se basaba en el montaje, sobre todo para paliar la deficiencia danzante de algunos de sus actores. Y tieneuna secuencia onírica final que me recordó a otros grandes musicales de la historia del cine.

Aquí los dos protagonistas, Emma Stone y Ryan Gosling, cantan y bailan en el límite de lo aceptable, pero la cámara les acompaña y los trata con cariño. Me gustó más Emma Stone que en las pruebas demuestra su capacidad de interpretación. 

En resumen una deliciosa película musical lllena de homenajes y nostalgia por el cine clásico.




lunes, 27 de junio de 2016

Cine: DOS BUENOS TIPOS


Dos buenos tipo está dirigida por Shane Black, un director, guionista y actor. Uno de sus primeros guiones fue el de Arma letal  (Richard Donner, 1987) y su secuela Arma letal 2. que están consideradas las primeras "Buddy cop", una variante de la llamada "Buddy movie", películas protagonizadas por una pareja antagónica de compañeros de trabajo y/o aventuras, sin presencia femenina,  y cuyo origen se puede remontar a Stan Laurel y Oliver Hardy, el gordo y el flaco. Se trataba de un nuevo estilo de cine comercial, una mezcla de acción y comedia centrada en los prsonajes.  Después ha sido responsable del guion de una serie de películas de acción que sobresalen por su sentido del humor: 'El último boyscout', 'El último héroe''... Su primera película como realizador, fue 'Kiss Kiss Bang Bang' Después dirigió Iron man 3. No he visto ninguna de esas películas.



Los Angeles 1977. El investigador privado  Holland March (Ryan Gosling) y el matón a sueldo Jackson Healy (Russell Crowe) se convierten inesperadamente en socios.  Healy es un tipo melancólico y March un desastre, aunque es su hija Holly (Angourie Rice) quien le ayuda a sobrellevarlo.

Los dos están buscando a una joven desaparecida relacionada con la industria de la pornografía. Un caso que puede estar relacionado  con la muerte en un accidente de tráfico de una estrella del porno. Forzados a colaborar, se encontrarán con una peligrosa trama de corrupción que llega hasta las altas esferas del poder.

La película se encuentra claramente en esa línea de acción y comedia. Conectada con obras tan dispares como Chinatown, Adios pequeña, El gran Lebowski o Puro vicio, a las que pasa por el humor de Blake Edwards, dando como resultado una película entretenida, apoyada en las interpretaciones de Gosling y Crowe, a la que le sobran algunas inverosimilitudes de guion y unos cuantos disparos. Héroes desencantados y perdedores a los que una niña de 13 años ayuda a sobrellevar su torpeza. 
Me gustaron la ambientación, los intérpretes y el recuerdo a algunos momentos del buen cine de Blake Edwards. Apreciable