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martes, 18 de septiembre de 2018

Teatro: UN ENEMIGO DEL PUEBLO




Àlex Rigola versiona libremente y dirige el clásico de Henrik Ibsen. Podría decirse que toma el texto de Ibsen como punto de partida para un debate sobre la democracia y el conflicto entre el individuo y la sociedad. Una obra que denuncia la corrupción del poder y la manipulación de los medios y la opinión pública, que gira en torno a la lucha del individuo contra la sociedad corrompida. Es una defensa de la libertad de expresión y la honestidad frente a los intereses económicos. Escrita a finales del siglo XIX, el tema sigue siendo de actualidad.

El doctor Stockmann descubre que las aguas del balneario, principal motor de la economía local, están infectadas y que es necesario cerrar y acometer obras por el peligro que suponen para la salud de la población. Pero eso conlleva unas consecuencias económicas que nadie está dispuesto a asumir y los poderes políticos y mediáticos, con el apoyo del pueblo, harán lo posible por censurar su discurso. ¿Es la opinión de la mayoría el enemigo más peligroso de la razón y de la libertad?



En su versión, un tanto libre, Rigola traslada este conflicto moral y de intereses a la realidad de un teatro subvencionado (no mucho, parece) como es el Kamikaze. La cuestión es si es legítimo y honesto que un teatro reciba subvenciones de un partido político que se encuentra en las antípodas de la ética y los valores que defienden sus artistas.¿Es aceptable callar para no perder las ayudas que dan viabilidad a un proyecto artístico y crítico con el poder?¿Puede eso significar  que la compañía pierde la fuerza moral para denunciar la injusticia desde el escenario? 

Un enemigo del pueblo (Ágora) pretende plantear la libertad real y de voto de los ciudadanos, al tiempo que una defensa de la libertad de expresión, la duda y el derecho a discrepar sobre lo aparentemente inamovible. 

Estos son los objetivos de una función que se convierte, casi, en una asamblea donde el público interviene y opina sobre el discurso de uno de los actores, Israel Elejalde, el Dr. Stockmann de la obra.  “El enemigo más peligroso de la razón y de la libertad de nuestra sociedad es el sufragio universal. (...) ¿Quiénes suponen la mayoría en el sufragio? ¿Los estúpidos o los inteligentes? Espero que ustedes me concederán que los estúpidos están en todas partes, formando una mayoría aplastante. Y creo que eso no es motivo suficiente para que manden los estúpidos sobre los demás".

Aunque este texto pertenece a la obra, no me parece que sea el fundamental. Sin embargo es sobre el que se facilita el debate tras una hora de exposición y narración de su contenido. En la función a la que yo asistí se pudieron oir diferentes opiniones, respuestas de los actores (¿o de los personajes?, no queda siempre claro), especialmente de Israel Elejalde. Pero ya desde el principio hemos asistido a una manipulación de los espectadores con tres preguntas que el público contesta mediante papeletas. SI o NO. Sin matices

A los espectadores se nos pide que contestemos a tres preguntas: ¿Creéis en la democracia?, ¿Debería El Pavón Teatro Kamikaze poder decir lo que piensa?, ¿Estáis dispuestos a terminar ahora mismo la función como acto reivindicativo por la libertad de expresión?. Unas preguntas que, el dia que yo asistí tuvieron un SI muy mayoritario para la primera y la segunda y un NO relativamente equilibrado para la tercera. ¿Cual es la trampa? En mi opinión, la segunda pregunta. ¿Deberían poder decir lo que piensan?, no es lo mismo que ¿Deberían decir lo que piensan? La primera es clara, la segunda es opinable. Por eso, la tercera, donde se pregunta  sobre la suspensión de la función como acto reivindicativo, sin devolución del importe de la entrada, donde el NO se hace ver como una contradicción en los opinantes, está viciada.

Al margen de estas consideraciones, hay que decir que se trata de un experimento no del todo satisfactorio. Yo, cuando voy al teatro, espero ver una obra donde se exponen unas situaciones que, cabe esperar, hagan reflexionar sobre diferentes temas. No me gusta asistir a una narración de la historia por unos actores que cuentan la obra poniendo sobre la mesa los interrogantes que plantea, pero que no la representan, convirtiendo el patio de butacas en una asamblea  en la que los actores exponen unos hechos y el público opina en una votación real. Es cierto que en este caso, iba avisado y no supone ninguna sorpresa, pero en cualquier caso no es lo que yo espero de una función teatral.



Israel Elejalde e Irene Escolar ponen su habitual buen hacer al servicio de la función bien acompañados por Nao Albet, Oscar de la Fuente y Francisco Reyes. La verdad es que tienen poco texto original y se centran más en los planteamientos del debate. Hay más debate que representación.

Se puede pensar que esta versión nace a partir de la dimisión de Alex Rigola al frente de los Teatros del Canal, en Madrid por considerar que no podía seguir ejerciendo un cargo para el que fue nombrado por un partido político con el cuya actuación no estaba de acuerdo. Quizá habría que contrastar esta muestra de coherencia con la desaparición del actor Guillermo Toledo del elenco de la función. Realismo puro

Siempre es interesante asistir a algo diferente, pero me interesó mucho más la obra cuando la vi, hace ya por lo menos 10 años, dirigida por Gerardo Vera en el Valle Inclán.  En cualquier caso, no hay porque desdeñar el experimento, que fue muy aplaudido por el público.


miércoles, 14 de diciembre de 2016

Teatro: EL PÚBLICO


Este montaje de El público se estrenó el año pasado en el mismo escenario, el teatro de la abadía. Estuve dudando si ir a verlo y cuando finalemente me decidí ya no había entradas. Pensé incluso en hacerlo aprovechando un viaje a Barcelona en el Teatro nacional pero otra vez pasó lo mismo. Entradas agotadas. Por eso en esta ocasión, ante el anuncio de su reposición me aseguré poder asistir.

Y ¿por qué ese interés? Porque considero que cuando se es aficionado al teatro hay que abrirse a todo lo que se pone sobre un escenario. Aunque se trate de una obra supuestamente irrepresentable y difícilmente inteligible. Con esta obra, García Lorca aspiraba a iniciar un nuevo camino, y de eso precisamente habla: del valor para romper con el pasado, con las inercias, la tradición, la represión —tanto en plano artístico como en el afectivo— y emprender aquello que uno realmente desea. La obra, se dice en la sinopsis publicada como presentación, habla del teatro y habla del deseo, a través de un juego de máscaras, en el que se superponen ficción y realidad, en el que las identidades se encuentran en continua metamorfosis, persiguiendo sin cesar la Autenticidad, la Honestidad y la Libertad.


El responsable del montaje es Alex Rigola. Solo recuerdo haber visto un montaje suyo, Maridos y mujeres. Si no me equivoco es el actual responsable de los teatros del Canal. Y su montaje me pareció que estaba muy bien. Tanto el espacio escénico como la forma en que se desarrolla. Un clima de irrealidad domina toda la representación en la que intervienen 14 actores que se desdoblan en cerca de treinta personajes. Lo que pasa es que es difícil saber que nos está contando. Un texto sumergido en el surrealismo, lleno de símbolos e imágenes difíciles de entender. Como ocurre en parte del cine de Buñuel, lo que se nos ofrece es una serie de escenas a las que no es sencillo encontrarles un sentido, probablemente porque no son más que ideas que se desarrollan dentro de la cabeza del autor. 

La única idea clara es que lo que nos propone es un teatro nuevo, diferente del tradicional, con un debate que desarrolla en la imaginación del director de escena, una reflexión sobre el hecho teatral. La homosexualidad es otro tema de fondo de un texto surrealista, simbólico que nos acerca a la  realidad del autor y su inclinación homosexual constantemente reprimida en medio de una sociedad opresora como era la de la España de los años 30 del siglo pasado.

 Creo que el espectáculo visual está por encima del dialéctico. Una obra más para sentir que para entender.

Entre los intérpretes, notables en general, destaca como suele ser habitual Irene Escolar. Y le falta presencia y voz al director de escena (Juan Codina).

En la web del teatro se encuentra una interesante guía pedagógica que ayuda a entender la obra.




lunes, 7 de octubre de 2013

Maridos y mujeres

Ayer estuve viendo en La Abadía, Maridos y mujeres. Muchos de vosotros la visteis el año pasado, en una de las salidas que organiza Maite, pero yo no pude ir y tampoco tuve oportunidad de verla por mi cuenta.

Me gustó. Me pareció una inteligente adaptación al escenario de la película del mismo título de Woody Allen (1992), llevada a cabo por Alex Rigola, uno de los nombres importantes (y cada vez hay más) de la dirección teatral en España. Aunque, por supuesto, la gran virtud está en el texto, un análisis de las relaciones entre parejas. Tiene profundidad, humor, poesía... y ritmo. El director ha respetado la estructura de la película, alternando diálogos con monólogos dirigidos al público (algo que, en cierta forma, hace también en algún momento Sánchez Arévalo en La gran familia española).


Los intérpretes están muy bien. Nuria Mencía y Luis Bermejo son Carlota y Alex (Mia Farrow y Woody Allen en la película). Como son mejores actores que los del cine, (eso dijo Marcos Ordóñez en el Pais), mejor que ellos.

La otra pareja la forman Elisabet Gelabert y Jose Luis Torrijo (en la función que visteis vosotros era Israel Elejalde). Judy Davis y Sidney Pollack en el cine. Judy Davis era la mejos intérprete y estuvo nominada para algún premio por ella. Están tambien muy bien. Pero la gran revelación es Miranda Gas en el doble papel de Rain y Gloria. Canta bien, actúa bien, consiguiendo con el simple cambio de una peluca, darnos dos personajes bien diferentes. Es hija de Mario Gas y un nombre a seguir.

¿Que os pareció a vosotros? ¿Compartís mi opinión?
No se si a vosotros os pasa pero a mi generalmente me ocurre que al ver una película o una obra de teatro quiero saber quienes son los actores o el director, donde los he visto antes, etc.Por eso os he recogido una pequeña información sobre esta obra, que he sacado de la web del teatro.



Àlex Rigola

(Barcelona, 1969) retorna con Maridos y mujeres a La Abadía, donde dirigió tres espectáculos en

registros muy diversos: el feroz Ubú Rey de Alfred Jarry (2002), un intimista Largo viaje hacia la
noche de Eugene O’Neill (2006) y la gamberrada Días mejores del estadounidense contemporáneo
Richard Dresser (2008).
De 2003 a 2011 fue director del Teatre Lliure, donde dirigió, entre otros títulos: La gata sobre el
tejado de zinc caliente de Tennessee Williams, Nixon-Frost de Peter Morgan; Rock & Roll de Tom
Stoppard (Premio de la Crítica de Barcelona al mejor espectáculo y a la mejor actriz); 2666, a
partir de la novela de Roberto Bolaño (Premio de la Crítica de Barcelona, Premi Terenci Moix y dos
Premios Max); Ricardo III y Julio César de William Shakespeare; Santa Juan de los mataderos de
Bertolt Brecht; Glengarry Glen Ross de David Mamet; y European House (prólogo a un Hamlet sin
palabras).
Asimismo dirigió la ópera El holandés errante, coproducción del Liceu y el Teatro Real, y tras
finalizar su época frente al Lliure, sus más recientes trabajos son Coriolano de Shakespeare y
Tragedia, poema visual a partir de El nacimiento de la tragedia de Nietzsche.

Luis Bermejo
(Madrid, 1969) estudió Arte Dramático en la escuela de Cristina Rota durante los años 1993-1997.
Es pareja de la actriz Malena Alterio.
Ha formado parte de la compañía de La Abadía, donde ha intervenido como actor en los siguientes montajes: El portero (dir: Carles Alfaro), Sobre Horacios y Curiacios (dir: Hernán Gené), El rey Lear (dir: Hansgünther Heyme) y Mesías (dir: J.L.Gómez).
En otros teatros, destaca su interpretación en piezas como: Las manos (dir: Javier Yagüe); Penumbra
(Animalario, dir: Andrés Lima); Marat/Sade (CDN, dir: Andrés Lima); Urtain (dir: Andrés Lima), o
recientemente El traje (dir: Juan Cavestany).
Como director acaba de estrenar Yo soy Don Quijote de la Mancha (con José Sacristán como
protagonista y dramaturgia de José Ramón Fernández).
Sus trabajos en cine son también numerosos destacando, entre otros, Días de fútbol y Días de cine
(Dir. David Serrano), La Soledad (Dir. Jaime Rosales), De tu ventana a la mía (Dir. Paula Ortiz).



Miranda Gas se forma en Barcelona, donde inicia su trayectoria artística en el mundo de la danza,

la música y el teatro. Debuta como actriz en el año 2000 con el musical A little night music, de
Stephen Sondheim, dirigido por Mario Gas. 
En 2009 se desplaza a Madrid para continuar su formación y participar en los montajes Groucho
me enseñó su camiseta (Teatro Español) a partir de textos de Manuel Vázquez Montalbán,
dirigido por Damià Barbany; Rock’n’roll (Matadero) de Tom Stoppard, dirigido por Alex Rigola;
Beaumarchais (Teatro Español) de Sacha Guitry, dirigido por Josep Maria Flotats; El comte Arnau
(TNC, Barcelona) de Joan Maragall, dirigido por Hermann Bonnín; En esta vida todo es verdad
y todo es mentira (CNTC, teatro Pavón), de Pedro Calderón de la Barca, dirigido por Ernesto
Caballero; Orquesta Club Virginia (Matadero) escrita y dirigida por Manuel Iborra y Doña Perfecta
(Teatro María Guerrero) de Benito Pérez Galdós, dirigido por Ernesto Caballero.

Elisabet Gelabert
Pertenece a la cantera de actores de La Abadía, donde ha trabajado en montajes como: Argelino,
servidor de dos amos de Alberto San Juan, a partir de la obra de Goldoni (dir. Andrés Lima);
Terrorismo, de los hermanos Presnyakov (dir. Carlos Aladro); El rey se muere, de Eugène Ionesco
(dir. José Luis Gómez); Rey Lear, de Shakespeare (dir. Hansgünther Heyme); Mesías, de Steven
Berkoff (dir. José Luis Gómez); El mercader de Venecia, de Shakespeare (dir. Hansgünther
Heyme); Baraja del rey Don Pedro, de Agustín García Calvo (dir. José Luis Gómez); Retablo de la
avaricia, la lujuria y la muerte, de Valle-Inclán (dir. José Luis Gómez); El señor Puntilla y su criado
Matti, de Bertolt Brecht (dir. Rosario Ruiz Rodgers); Entremeses, de Cervantes (dir. José Luis
Gómez).
En otros teatros ha trabajado con directores como Gerardo Vera - en Un enemigo del pueblo,
de Henrik Ibsen, Divinas palabras, de Valle-Inclán o Platonov de Chéjov- o Andrés Lima - en Tito
Andrónico-.
En cine ha trabajado en títulos como: La noche del hermano de Santiago García de Leániz, Te
doy mis ojos de Icíar Bollaín y Amores que matan, cortometraje de Icíar Bollaín. En televisión ha
participado en series como El internado, La pecera de Eva, Acusados, Motivos personales o Un
lugar en el mundo.

Nuria Mencia
Actriz protagonista durante años en la CNTC, ha trabajado con Eduardo Vasco en El pintor de su deshonra, El
castigo sin venganza, Lista negra, Hamlet y No son todos ruiseñores, las dos últimas representadas en La Abadía.
Laila Ripoll la dirigió en La dama boba y La ciudad sitiada, Natalia Menéndez en El curioso impertinente,
José Pascual en El matrimonio de Boston, Juan C. Pérez de la Fuente en San Juan y Carlo Bosso en
Arlequino servidor de dos amos.
En La Abadía la pudimos ver el año pasado en En la luna, escrita y dirigida por Alfredo Sanzol.
Son recordados sus trabajos en las películas La soledad, de Jaime Rosales y La noche de los girasoles, de
Jorge Sánchez Cabezudo.


José Luis Torrijo ha trabajado, entre otros, con directores como Guillermo del Toro (El laberinto del
fauno y El espinazo del diablo), Pedro Almodóvar (Los amantes pasajeros y Todo sobre mi madre),
Manuel Gutiérrez Aragón (El caballero Don Quijote), Achero Mañas (Noviembre), Juanma Bajo Ulloa
(Airbag), Mariano Barroso (Lo mejor de Eva), Juan Calvo (Di que sí), Inés París (Miguel y William),
Fernando Colomo y Jaime Rosales, quien le dirigió en La soledad, cinta por la que fue galardonado
con el Premio Goya a Mejor Actor Revelación en 2007.
En teatro ha trabajado, sus últimos trabajos han sido La amante inglesa (dir. Natalia Menéndez), El
inspector (dir. Miguel del Arco), La avería (dir. Blanca Portillo), La asamblea de mujeres (dir. Laila
Ripoll), El otro lado (dir. Eusebio Lázaro), El sueño de una noche de verano (dir. Tamzin Townsend)
y Viaje del Parnaso (dir. Eduardo Vasco). En La Abadía, le hemos podido ver en El señor Puntila y su
criado Matti (dir. Rosario Ruiz Rodgers).
En televisión, ha participado en series como Con el culo al aire, Espíritu dividido, La república, El
asesinato de Carrero Blanco, Los misterios de Laura, El pacto, Acusados, El comisario, La señora,
Hermanos y detectives, El síndrome de Ulises, Mir, Génesis, Matrimonio con hijos, Lobos y Cuéntame.