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jueves, 17 de octubre de 2019

Teatro: RICARDO III


En el Teatro Pavón Kamikaze se presenta esta obra de Shakespeare con  dirección de Miguel del Arco, sobre la adaptación suya y de Antonio Rojano, con Israel Elejalde como protagonista absoluto. A finales de 2014 pudimos ver otro montaje de esta obra. También era una adaptación, en este caso de José Sanchís Sinisterra con Juan Diego como protagonista, pero bastante mas fiel al original.
La obra fue escrita hacia 1592 y cierra la tetralogía que se completa con las tres partes de Enrique VI que narra la historia de la monarquía inglesa desde 1471 (muerte de Enrique VI) hasta 1485 (muerte de Ricardo III). El protagonista es dibujado como un asesino vil, deforme, ambicioso y corrupto, aunque parece que la realidad fue bastante distinta.





Ricardo, Duque de Gloucester, carece de principios. O más bien, tiene solo uno, tan deforme como su alma y su cuerpo: alcanzar y mantener el poder a cualquier costa. Víctimas de esta fijación mórbida, sin ningún tipo de arrepentimiento o piedad por su parte, serán sus dos hermanos mayores -rey y heredero natural al trono-, sus sobrinos, apenas unos niños, su esposa, su mejor aliado y cualquiera en la corte que no apoye su ambición.

El Ricardo que nos presenta Miguel del Arco en la figura de Israel Elejalde es una caricatura del poder. Un personaje que podría ser ridículo si no fuera que sus atrocidades no tienen ninguna gracia. Y carga las tintas en ese aspecto incorporando a la trama muchas referencias muy explicitas a la actualidad política, no solo pero si especialmente, la española. Lo malo es que en algunos casos esta incorporación deja atrás el humor ingenioso para caer en el brochazo y parece más propio de un teatro de variedades. Muchas de las referencias actuales están hechas con gracia e ingenio, otras no tanto. Por el escenario pasan desde Franco y su exhumación a las cacerias del Rey emérito, de Villarejo a las tesis plagiadas, los programas basura de Tv , los partidos políticos y sus principales representantes, algunos dirigentes internacionales empezando por Donald Trump... Se podría decir que no deja títere con cabeza.

En esa linea se realizan aquí varios cambios sobre la estructura original de la obra. Se encierra a un personaje por difundir rumores a la prensa,  se imaginan programas de telebasura que aúpan al poder al intrigante Ricardo con mentiras sobre su linaje y algún diálogo se transforma en entrevista para la prensa  cercana al poder.

Miguel del Arco y Antonio Rojano han adaptado la obra en una versión libre que potencia a los personajes secundarios y pone de manifiesto algo muy presente en el original: la comedia negra. Así Ricardo III se nos presenta plagado de envidias y manipulación, corrupción, luchas de poder, codicia, injusticia, fake news, engaños políticos, intereses partidistas… Lo que algunos consideran  un día normal en la vida pública de cualquier país en el siglo XXI.

Como recoge la nota de prensa del teatro, este Ricardo III lleva más lejos las convenciones teatrales que plantea el original, diseccionando su esencia con los ojos del presente para que los ecos de la tragedia resuenen hoy en día. Es un viaje a las cloacas del Estado que le toma al pulso al controvertido panorama actual, dominado por las fake news y Trump, los movimientos sociales, el Brexit, la memoria histórica, y la crispación y el populismo preelectorales, entre otros asuntos, para interpelar al espectador del presente. 

Miguel del Arco escribe en el dossier de la obra, “Ricardo intenta seducirnos con una mueca ensayada que parece la máscara de la comedia. Nos cuenta que la paz le aburre, que necesita vivir permanentemente en guerra, que quiere maquinar para acceder al poder, aunque no sepa qué hacer con él. Cada día en los informativos vemos ejemplos de tipos que harían pasar a Ricardo por un simple aficionado. Tipos que no son seductores, ni divertidos, pero que con toda seguridad desterraron la conciencia de sus países, ciudades, ayuntamientos. Que harían cualquier cosa por conseguir el poder tal y como hacen también todos los que rodean a Ricardo”.  

Estoy convencido de que la mayor parte de obras clásicas pueden tener una lectura que las relaciona con la actualidad. Y está bien que, en bastantes casos se adapten los textos para acercarlos y hacerlos mas asequibles al espectador de nuestros dias. Pero me parecen innecesarias las adaptaciones que ponen esto de manifiesto de manera tan clara como este Ricardo III. Incluso diría que es como tratar de tontos a los espectadores como si no pudieran darse cuenta por si mismo de los paralelismos. En cualquier caso me pareció mejor en la segunda mitad, cuando parece respetar más el original shakesperiano.

El montaje es sencillo, apenas un sillón de cuero en medio del escenario, y unos cortinajes que sirven de pantalla para las abundantes proyecciones. Y la utilización de un micrófono para diferenciar cuando se dirigen al público, lo que se llama romper la cuarta pared.




En la interpretación destaca Israel Elejalde, muy bien acompañado por los cuatro actores y dos actrices que componen el reparto desdoblando personajes en un alarde de ritmo y esfuerzo, aunque quizá excesivamente gritones en algunos momentos. Se trata de una nueva exhibición por parte de Elejalde de su capacidad como actor y de Del Arco como director de actores.



Merecen ser citados. Son Alvaro Báguena, Chema del Barco,Alejandro Jato, Verónica Ronda, Cristobal Suarez y Manuela Velasco. Recuerdo especialmente a Verónica Ronda que me sorprendió muy agradablemente en Ilusiones el año pasado en este mismo teatro. 



A pesar de las pegas expuestas, creo que es un espectáculo notable e interesante. En la representación a la que asistí el público aplaudió con ganas. 


lunes, 7 de mayo de 2018

Teatro: ILUSIONES



El Teatro Pavón Kamikaze acoge estos dias  la obra 'Ilusiones' de Iván Viriapev. Se trata del último montaje dirigido por Miguel del Arco, un drama protagonizado por los actores Marta Etura, Daniel Grao, Alejandro Jato y Verónica Ronda.

Miguel del Arco hace su propia adaptación de la obra escrita por el dramaturgo Iván Viriapev, realizada expresamente por encargo de un teatro alemán. La traducción del texto ha corrido a cargo de Helena Sánchez Kriukova, y ha sido moldeada por Del Arco para ponerla en escena.




Ilusiones nos cuenta la historia de dos matrimonios. El de Dani y Sandra y el de Margarita y Alberto. Este último y Dani fueron amigos desde muy jóvenes, por tanto las dos parejas han mantenido una estrecha relación a lo largo de toda la vida. A través de las historias entrelazadas de las dos parejas, la obra presenta las paradojas de la pasión y la muerte, la lealtad y la traición, la verdad y la ficción. Una oscura y cómica disección del verdadero amor. Un recorrido por la relación entre dos matrimonios que intentan encontrar su lugar en el mundo. Comienza con la muerte de uno de los personajes, Dani y acaba con la de los otros tres personajes. Todos mueren habiendo superado los ochenta. 

Pero no son ellos quienes nos cuentan su historia sino que lo hacen cuatro narradores de los que solo sabemos que son jóvenes. Un juego en el que sus relatos son dirigidos al público a veces en tercera persona, otras en primera, sin que parezcan implicarse personalmente en el relato. Es como si el dolor, las inseguridades de estos dos matrimonios no les afectaran. "Exponen fragmentos de sus existencias tan profesionalmente como lo haría un aséptico equipo forense, pero no con el mandato de mostrar un cadáver sino de crear la ilusión de la vida", dice el director y adaptador, Miguel del Arco. 

Una estructura dramática muy relativamente novedosa, donde cada narrador es un  personaje u otro sin que exista una identificación, presentándonos una serie de situaciones un tanto irregulares en importancia y desarrollo, más propio todo ello de un texto escrito que representado. 

Lo mejor es la puesta en escena, con una escenografía de Eduardo Moreno que ha diseñado una especie de desván antiguo lleno de recuerdos e iluminación de Juanjo LLorens.  Y los intérpretes. Una vez más destacan especialmente ellas. Marta Etura y, sobre todo Verónica Ronda, a la que no recuerdo haber visto antes. Los narradores masculinos tienen personajes menos logrados, aunque Daniel Grau vuelve a mostrarse como el buen actor que es en su personaje de "gracioso" de la obra, y Alejandro Jato completa el grupo adecuadamente. 



Un texto que empieza muy bien y se debilita en su parte central, una buena puesta en escena e interpretación. Interesante


martes, 13 de junio de 2017

Teatro: REFUGIO


En el María Guerrero se ha estado representando Refugio, una obra original de Miguel del Arco que también es responsable de la puesta en escena. Creo que el de Miguel del Arco es uno de los nombres que más se repiten en este blog, tanto como autor como, sobre todo, director de escena. Hamlet, Antígona, Lucrecia, Juicio a una zorra, Misántropo, su película Las furias, el proyecto Kamikaze en el Teatro Pavón, han sido objeto de comentario desde que empecé a publicar, si bien otros montajes suyos como La función por hacer, Veraneantes, Deseo y alguno más fueron objeto de mi atención con anterioridad.

No creo necesario, por lo tanto, volver a destacar su figura. 


La historia se centra en la familia de Suso Santiesteban, un político corrupto que acoge en su casa a Farid, un refugiado que ha perdido a su mujer y su hijo en la travesía que les traía al sueño europeo, 

Farid y Suso y su familia son los dos platos de la balanza un tanto faltos de equilibrio. Los Santiesteban sufren el acoso mediático que persigue al padre por estar en el centro de un escándalo de corrupción del que, naturalmente, no sabía nada. El político se esfuerza por salvarse de las acusaciones y salvar su puesto. Junto a él su mujer, una cantante de ópera que ha perdido la voz y se entrega al alcohol. Su suegra desorientada y sus hijos,una joven rebelde que dice desear un mundo mejor pero se aprovecha de las influencias y la posición de su padre, y un adolescente rebelde digno de un videojuego. 

Frente a ellos Farid, un refugiado sirio que se niega a hablar y entender la lengua de los que le acogen, al que solo oímos hablar con su conciencia, que toma la forma de su mujer, porque lo que realmente quiere es morir. 



Pero como dice el autor lo que está ahí, por encima de la anécdota, "es la corrupción del lenguaje a través de estos políticos, porque quien tiene la palabra tiene el poder, pero también del silencio de este refugiado que se niega a unir palabras porque lo que quiere es morirse. Esa especie de normalidad civilizada, con los discursos inventados por los políticos para los telediarios, en la que vivimos. Hemos normalizado una manera de hablar que no tiene nada que ver con la compasión. Estamos construyendo un mundo devastador”


Cuenta el autor que el punto de partida fue una película de Pasolini, Teorema (1968). En ella, a una familia de clase alta italiana, compuesta por un matrimonio, un hijo y una hija, llega un misterioso joven que irá alterando el comportamiento de todos ellos. Como aquí, la presencia de un extraño en el día a día de la familia  contribuye a desestabilizar la vida de sus miembros. 

Una obra intensa, profunda en sus interpretaciones. Está muy bien construida. Con una introducción en la que el político y la asesora del partido preparan una entrevista en un diálogo vivo, lleno de todos los lugares (palabras) comunes de la política actual.

Quizá es en este sentido donde se le puede poner algún reparo a la obra, en la utilización de todos los recursos comunes del lenguaje político, en lo que podría llegar a tomarse como una caricatura. Pero por otra parte logra momentos verdaderamente conmovedores en las escenas entre Farid y su mujer y hermosos como la escena de danza y ópera de la cantante sin voz, acompañada por la mujer de Farid.

Y todo ello esta arropado por una puesta en escena espectacular en la que destacan la escenografía de Paco Azorín y la iluminación de Juan Gómez-Cornejo. Con la utilización muy acertada y sugerente de proyecciones 

El elemento central es un cubo de cristal que se abre y transforma, con varios niveles de uso y significación. No sólo dentro/fuera, sino también arriba/abajo, como un espacio de vida/muerte. Y las paredes se convierten en superficies de proyección donde añadir el lenguaje audiovisual. La caja es por un lado un refugio donde sentirse protegidos, pero también es algo que encierra y encierra de manera agónica. Es además un lugar donde se está expuesto. 

Y unos muy buenos intérpretes, con Israel Elejalde y Raul Prieto a la cabeza. También están Carmen Arévalo, María Morales, Macarena Sanz, Beatriz Argüello y Hugo de la Vega. A muchos de ellos les he visto en papeles notables en las pasadas temporadas. Y todos están muy bien. A destacar que Macarena Sanz parece que, cuando yo asistí a la representación, actuaba con muletas por una lesión real ya que en las fotos de promoción no las utilizaba.

Aunque ya han terminado las representaciones, no me extrañaría que se repusiera la próxima temporada, quizá en el Kamikaze-Pavón. Muy recomendable

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Cine: LAS FURIAS


Se esperaba con cierta expectación el debut cinematográfico de Miguel del Arco, director y autor-adaptador teatral al que me he referido en varias ocasiones. Las furias es un guión propio, producido entre otros por Kamikaze producciones, la compañía responsable de las producciones teatrales que ha dirigido y que se ha hecho cargo del Teatro Pavón.

Segun la mitología griega las erinias (furias es su apelativo romano) son la personificación de la venganza y del antiguo concepto del castigo. Su misión era castigar los crímenes humanos. Nacieron del esperma y la sangre que cayeron sobre Gea cuando Crono castró a Urano. 
Eran tres: Alecto, Tisífone y Megara. Moraban en las tinieblas infernales y se las representaba como demonios femeninos alados, el pelo lleno de serpientes y con un puñal en una mano y una antorcha o un látigo en la otra. Comparadas a menudo con perras, persiguen sin descanso a sus víctimas hasta volverlas locas. Cuidan de que se prolongue el orden religioso y cívico, castigando con especial atención el asesinato y los crímenes contra la familia. El culpable, exiliado, errará perseguido por ellas hasta que purifique su crimen.

 Se las llamaba a veces Euménides, para halagarlas y no provocar su cólera. Los romanos las identificarían más tarde con las Furias. Están presentes en numerosas tragedias griegas; incluso es el título de la última de las obras que componen La Orestiada, de Esquilo. 





La película nos muestra la relación entre los miembros de la familia Ponte Alegre (un nombre bastante irónico), que resulta bastante conflictiva. El padre, actor enfermo, tan sólo es capaz de recordar los monólogos de las tragedias de Shakespeare. Marga, la madre, separada, tiene una amante mucho mas joven. La hija, Casandra, con el marido en paro, convive con el padre y una hija con problemas psicológicos. De los dos hijos, Héctor tiene pareja y el otro, Aquiles, aparentemente, está escribiendo la historia de la familia, retirado en un caserón familiar en la costa. Tras un breve prólogo, en el que un veterano actor le cuenta a su nieta el significado de la figura mitológica de las Furias: “Cuando alguien hace algo contra la familia, se introducen en su mente como un veneno. Por eso hay que tener mucho cuidado con lo que uno hace con los suyos. Nunca sale gratis”, el conflicto se abre cuando la madre anuncia a sus hijos que está decidida a vender el caserón  donde veraneaban y que ha servido de paraíso familiar durante generaciones. Antes de vender, les anima a que se reúnan en la casa un fin de semana y elijan cuanto antes  los muebles y objetos que quieran conservar. El hermano mayor,  decide aprovechar la reunión para celebrar en familia la boda con su novia, con quien lleva conviviendo bastantes años. 

A partir del mito de las Furias, Del Arco construye el conflicto familiar. La historia me dio la sensación de un coctel en el que estaba el mito griego, Agosto, la obra de Tracy Letts, Felices 140 y El desencanto. Un conjunto que, aunque consigue interesar, no termina de llegar a buen puerto por exceso. Un exceso que en su parte final queda, en mi opinión, tan descontrolado que puede hacer olvidar muchos momentos interesantes anteriores. 

La gran baza de la película son sus intérpretes. Empezando por dos veteranos como José Sacristán y Mercedes Sampietro, que están tan bien como acostumbran. Destacan también, especialmente, Carmen Machi y Gonzalo de Castro (esta vez sí me gustó). Alberto San Juan dota a su personaje de humor e ironía. Completan el reparto Pere Arquillué, Emma Suárez, Bárbara Lennie, Macarena Sanz y, en un papel casi episódico, Elizabet Gelabert. Muchos de ellos participantes habituales en los montajes teatrales del director. 

Debut no del todo satisfactorio de un director que se ha mostrado mucho más atractivo en sus adaptaciones y puestas en escena de textos ya existentes (Veraneantes, La función por hacer, Misántropo, Hamlet, Antígona...) que cuando ha creado textos propios. Recuerdo negativo de una obra suya, Deseo, presentada en 2013. 

lunes, 18 de abril de 2016

Teatro: JUICIO A UNA ZORRA


Estrenado en el festival de Mérida y en noviembre de 2011 en La abadía, este monólogo lleva ya mas de cuatro años representándose por toda España e incluso en el pasado otoño por Mexico, Uruguay y Argentina. No tuve oportunidad de verlo en ninguna de las dos temporadas en que estuvo en La abadía y ha sido ahora, cuando ha llegado al teatro Mira en Pozuelo, que por fin lo he hecho. Por cierto que esta representación no ha estado exenta de polémica, tras unas declaraciones en el diario El mundo del autor y director Miguel del Arco en que denunciaba la supuesta censura de la obra por parte del Ayuntamiento de Pozuelo. Finalmente, haya sido cierta o no esa censura, la obra se ha representado y con un teatro lleno de un público que aplaudió con entusiasmo.

  
La obra es una revisión del personaje de Helena y la guerra de Troya, contada por ella frente a nosotros en un hipotético juicio. Un repaso a su historia, un texto por el que aparecen muchos de los personajes que hemos conocido a través de la épica y las tragedias clásicas. Teseo, Menelao, Agamenón, Ulises, Aquiles, Paris, Hécuba, Ifigenia... Una guerra que define en dos frases:  "Había que arrasar una ciudad entera y aniquilar a toda su población para encontrarme: una noble y humanitaria afición que no se ha perdido con el transcurrir de los siglos".  

Aunque, como ya he dicho en varias ocasiones, no soy partidario de los monólogos, creo que en esta ocasión se han combinado un texto inteligente, documentado y cuidado con una intensa interpretación de Carmen Machi para dar lugar a una representación que merece verse. Una Carmen Machi que confirma las buenas impresiones producidas en obras tan dispares como la Antigona que pudimos ver el año pasado en La abadía y Agosto, hace ya unos años en el Valle Inclán. Y que me hizo venir a la memoria otro montaje de Miguel del Arco, La violación de Lucrecia, con Nuria Espert, otra interesante aproximación a los clásicos. 

Y destacar, una vez más, la línea de programación teatral del Mira que en estos meses nos ha seguido presentando una serie de obras interesantes. Ojala que el Patronato de cultura tuviera el mismo nivel en el resto de actividades.


lunes, 22 de febrero de 2016

teatro: HAMLET


Llega al Teatro de la Comedia la versión de Hamlet dirigida y adaptada por Miguel del Arco. Un estreno que ha despertado tanta expectación que desde semanas antes del estreno están agotadas las entradas. Yo he tenido la fortuna de poder asistir al ensayo general, ya con público, y he de decir que la expectación me parece justificada. La combinación entre la obra, una de las más populares de Shakespeare, el director que ha firmado algunos de los mayores éxitos teatrales de los últimos años y el protagonismo de Israel Elejalde, que le ha acompañado en la mayoría de ellos, explican esa expectación.




En general me gustó la puesta en escena.  Con elementos muy simples, una cortina en constante movimiento, y unas proyecciones, en cambio, bastante complejas, que sirven para recrear diferentes escenarios apoyadas siempre por la iluminación  y unas buenas interpretaciones que llegan a la excelencia en el caso de Elejalde. Una interpretación la de este actor que justificaría, por si sola, el espectáculo. Una dirección muy ágil que hace que las cerca de tres horas que dura la representación no se hagan nada pesadas. Lo único que no me gustó es la presentación de la locura de Ofelia con ritmo musical y un aspecto que, según he leído, recuerda a Lady Gaga, una identificación que me resulta difícil ya que apenas conozco a esta individua. Y el final tras un espectacular duelo a espada,  en que las sucesivas muertes me hizo evocar La venganza de D. Mendo. Pero el culpable en este caso es el autor.

Miguel del Arco hace una lectura de la obra en la que simplifica el primer acto, donde la presencia del fantasma del padre  podría desarrollarse en el interior del pensamiento de Hamlet, y potencia el humor en muchas de las escenas. El personaje de Hamlet nos es presentado con toda su complejidad, moviéndose entre la locura (fingida) y la  conciencia plena de sus actos encaminados a la venganza.


Del resto del reparto, destaco a Ana Wagener como Gertrudis, Angela Cremonte como Ofelia, mientras se mantiene cuerda, y algunos momentos de Cristobal Suarez como Laertes. Quien menos me gustó fue Daniel Freire como Claudio.

Una representación que recomiendo por si, ante la imposibilidad de verla en Madrid a menos que hayais comprado entradas con mucha anticipación, teneis ocasión de verla en la gira que emprenderán tras finalizar en el Teatro de la Comedia.

lunes, 1 de junio de 2015

Teatro: ANTÍGONA



Miguel del Arco ha firmado en los últimos años algunas de las puestas en escena mas atractivas de la cartelera teatral madrileña. Podemos recordar La función por hacer, Veraneantes y El misántropo con su compañía Kamikaze producciones pero también De ratones y hombres, El inspector y el que, para mí, ha sido su único desliz, Deseo, de la que era autor. Además de su calidad hay que destacar también su éxito de público.

Ahora nos presenta, dentro del proyecto denominado Teatro de la ciudad, junto a otros dos de los nombres más destacados de los directores actuales, Andres Lima y Alfredo Sanzol, su versión de Antígona, la tragedia de Sófocles. Lo primero que tengo que decir es que me pareció un espectáculo extraordinario. Me gustó mucho. 

La adaptación del texto consigue hacerlo cercano e inteligible. Los diferentes conflictos nos llegan con un lenguaje claro sin que tengamos en ningún momento sensación de traición al original, que por otra parte está convenientemente reducido y simplificado. La interpretación muy buena,  con muchos de los habituales del director, con mención destacada para Manuela Paso (Antígona), con un leve exceso de grito en algún momento, Carmen Machi (Creonte) espléndida, en lo mejor que le he visto, y Raúl Prieto (Hemón). Y la puesta en escena (escenografía, iluminación, vestuario, sonido) espectacular. (Con alguna salvedad, como esas máscaras de luchador en un momento determinado).


Aunque muchos la estuvimos viendo el viernes, recordar que la obra se centra en Antígona, una de los cuatro hijos de Edipo y Yocasta. Los dos hijos varones, Polinices y Etéocles pese a haber pactado que reinarían en alternacia, uno cada año, se enfrentan en una batalla en la que ambos mueren. Creonte, su tio, hermano de Yocasta se hace con el poder y determina que Polinices no sea enterrado pues es considerado traidor al reino. Cuando Antígona desobedece esta orden es apresada y condenada a muerte por Creonte. Su hermana Ismene, que inicialmente acepta la determinación de su tío, cambia de opinión a la vista de la condena, mientras el hijo de Creonte, Hemón, prometido de Antígona, suplica por su vida. Tan solo la amenaza que el adivino Tiresias  le vaticina, le hace cambiar de opinión, pero demasiado tarde. Y la profecía se cumple.

A partir del conflicto inicial, la prohibición de dar sepultura a Polinices, surge el tema fundamental, la defensa de las leyes naturales o morales frente al cumplimiento de las leyes de las polis. Un tema muy válido en la actualidad, lo que además es subrayado por Del Arco en su adaptación. Sófocles hace una llamada a la moderación, a la reflexión y a la inteligencia, virtudes que ni Creonte ni Antígona son capaces de aplicar. Como en un momento dice el coro, la sensatez es la primera condición de la felicidad.


Mención especial merece la idea de cambiar el sexo de Creonte. En mi opinión, el hecho de que Creonte sea mujer, no altera en absoluto el conflicto inicial, si bien intensifica el emocional entre Creonte y su hijo, especialmente en la desgarradora escena final. Una buena idea de la adaptación que además nos permite contemplar a la mejor Carmen Machi.

lunes, 9 de junio de 2014

Teatro: Misántropo

 


Molière escribió en 1666 El Misántropo, drama en cinco actos  cuando estaba enfermo y había sido abandonado por su esposa, Armande. El drama que se desarrolla en un solo dia, se considera que  expresa de la mano del protagonista (Alceste) su desagrado con el género humano y la sociedad del momento. 

Tras los éxitos de La función por hacer y Veraneantes donde actualizaba las obras de Pirandello (Seis personajes en busca de autor) y Chejov, Kamikaze Producciones ha montado la obra de Molière situando a sus personajes en el momento actual, en una puesta en escena y un desarrollo de la acción con un gran ritmo, excelentes diálogos y situaciones. La acción está situada en la trasera de una discoteca, el callejón de la basura. En la discoteca se celebra una fiesta y allí  salen algunos invitados para fumar o charlar en privado.



Israel Elejalde es Alcestes, el protagonista. Anhela vivir en la verdad. Quiere ser honesto y sincero y que los demás lo sean con él. Pero sus contradicciones y su incapacidad para encontrar el término medio que le permita vivir  ponen en peligro su integridad. Por defender la verdad, por no acomodarse a la ficción imperante, acabará perdiéndolo todo, incluso el amor de Celimena. He visto a Israel en las dos producciones anteriores de Kamikaze y me parece muy bueno. Aquí me ha gustado más cuando se muestra sereno y convencido que cuando pierde el control. También se le ha visto en TV, por ejemplo en Amar en tiempos revueltos, y le eché de menos cuando vi Doña Perfecta.

Barbara Lennie es Celimena. La sensualidad, la inteligencia, la astucia, la reina del fingimiento, de todo aquello que Alcestes no tolera. Un personaje muy propio de las comedias de Shakespeare. Para mi lo mejor de la obra, estando todos muy bien.

Raúl Prieto es Filinto, amigo de Alcestes, y su reverso. Acomodaticio, conocedor del mundo y de la ficción. Me gustó mucho. Como también Miriam Montilla como Eliante, su esposa, honesta y desencantada, es junto a Alcestes el personaje más decente de la obra. 

Merece destacarse el resto del reparto, Encarna Paso, con un doble papel, Cristóbal Suarez y José Luis Martínez, así como todo el resto de la puesta en escena, cuyo responsable es Miguel del Arco. De lo mejor del año.

Como siempre , el Teatro Español ha publicado su revista La Diabla dedicada a esta obra. Os dejo el enlace

http://www.teatroespanol.es/descargas/diabla20.pdf

Estará en el Español hasta el dia 22. También se podrá ver en el Festival de Teatro Clásico de Almagro y en Alcalá de Henares el 5 y 6 de julio.

lunes, 19 de mayo de 2014

Teatro: La violación de Lucrecia


Nuria Espert, es a sus casi 80 años, la gran dama del teatro español, comparable a los grandes nombres de la escena inglesa o francesa, reconocida tanto en España como fuera como actriz y directora.
Hace unos años se presentó en la sala pequeña del Español con La violación de Lucrecia con gran éxito y llenos diarios. Ahora ha vuelto con esta obra a La Abadía.

Se trata de un poema de Shakespeare, dramatizado, donde se narra la leyenda de Lucrecia que, según la narración de Tito Livio, aceptada sin graves reparos por los historiadores posteriores, tenía fama de mujer hacendosa, honesta y hermosa. Sexto Tarquinio, hijo del Rey Lucio Tarquinio el Soberbio impresionado por su belleza, para satisfacer los lujuriosos deseos que sentía por ella, pidió hospitalidad a Lucrecia cuando su esposo se hallaba ausente. Aprovechando la oscuridad de la noche, se introdujo en la habitación de Lucrecia y la violó, sin que ella se resistiese ni gritara, creyéndole su marido (?). 

Al día siguiente Lucrecia llamó a su padre y a su esposo, y les refirió el ultraje recibido. Les pidió venganza contra Sexto Tarquino y se hundió un puñal en el pecho después de pronunciar la frase: «¡Ninguna mujer quedará autorizada con el ejemplo de Lucrecia para sobrevivir a su deshonor!»

En la versión de Shakespeare, Lucrecia es plenamente consciente de su violación, a la que se resiste.
La violación de Lucrecia vista por Tiziano

Suicidio de Lucrecia, Andrea Casali
La violación y el suicidio de Lucrecia han sido objeto de numerosas representaciones en las artes plásticas, incluyendo entre ellas obras de Tiziano, Rembrandt, Durero, Rafael o Botticelli. El compositor británico Benjamin Britten estrenó en 1946 la ópera La violación de Lucrecia.

La Espert hace un extraordinario esfuerzo, asumiendo todos los papeles (Tarquino, Lucrecia, el esposo, la criada, el mensajero), en una narración llena de sentimiento, pasión y violencia, amparada por una puesta en escena sencilla y eficaz de Miguel del Arco. Es toda una exhibición de capacidad interpretativa.
http://www.teatroabadia.com/tuabadia/ver_video.php?id_video=234&id_obra=413
Lo que pasa es que queda como demasiado diva. Cuando se llega al nivel y al historial de esta actriz, todo se convierte en Nuria Espert haciendo de... Me ocurrió hace unos años con La Loba, de Lillian Hellman en el María Guerrero y me ha vuelto a ocurrir ahora.

Creo que la última vez que disfruté realmente viendo a Nuria Espert fue en Quien teme a Virginia Woolf?, junto a Adolfo Marsillach, en la que sería su despedida del escenario allá por el año 2000.