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martes, 10 de diciembre de 2019

Cine: ADIOS


Poco conocido en España, Paco Cabezas es uno de los realizadores españoles más internacionales. Director de dos películas aquí (Aparecidos, 2007 y Carne de neón, 2010) ha sido desde hace años director de series para TV en EEUU como Penny Dreadful o Fear the walking dead. Ahora ha regresado a su Sevilla natal con Adiós. Una película de intriga y acción situada en el barrio sevillano de 3.000 viviendas, un barrio no oficial de la ciudad compuesto por seis barriadas pertenecientes al Polígono Sur. Dos de estas barriadas se consideran de los barrios marginales más peligrosos de Sevilla, con frecuentes apariciones en los medios de comunicación. En contraposición a su peligrosidad, el barrio también destaca por la profusión de artistas flamencos procedentes del mismo.

Cuenta el director que para poder rodar allí fue a hablar con los patriarcas de las familias gitanas. "Al principio me miraron raro. Y eso que les dije que había trabajado mucho en cine y que había crecido en el barrio de al lado. Pero no fue hasta que les expliqué que había rodado con Nicolas Cage cuando capté su atención". Curioso

Juan, preso en tercer grado y padre de familia, asiste a la comunión de su hija en Sevilla. Pero la muerte aparentemente accidental de la niña destapa todo un entramado de corrupción policial y narcotráfico, y el caso acaba en manos de Eli, una inspectora.  El choque entre Eli y Juan por esclarecer la muerte de la pequeña, destapará ante ambos toda una red de secretos, mentiras y corrupción. 

Narrada con nervio y agilidad, con un notable diseño de producción y una buena banda sonora, una historia donde se une lo social con lo espectacular. Lástima que la historia, o su tratamiento, responda a clichés un tanto usados. Dice su director que "es la historia de Eli, una policía rodeada de corrupción que lucha por hacer lo correcto y de Juan, un hombre bueno que se ve forzado a delinquir. Entronca directamente con temas universales, el deber con la familia, el dolor de la perdida, honradez y corrupción..." A mi me interesó más la parte emocional que la espectacular.

Buenas interpretaciones de Mario Casas (aunque sigue sin convencerme), Natalia de Molina, Ruth Diaz, Carlos Bardem, Vicente Romero (un "malo" con más matices que en Intemperie), Mona Martínez, Salva Reina y un extenso reparto.  Dos nominaciones para el Goya a mejor actriz de reparto,  Natalia de Molina y Mona Martínez  y una para actriz revelación, Pilar Gómez. Lástima que el lógico acento andaluz en que se expresan, hace que en algunos momentos sea difícil de entender. Una vez más no se si es culpa de mi oído o del sonido. 

Aceptable, con reminiscencias lorquianas. Mejor que muchas películas similares que nos llegan de otras cinematografías


domingo, 4 de noviembre de 2018

Cine: EL FOTOGRAFO DE MAUTHAUSEN


Dice Mar Targarona, veterana directora y productora de esta película que le emocionó conocer la historia de Francesc Boix y de los más de 7.000 republicanos
que estuvieron en el campo de Mauthausen. Una historia no muy conocida en España. Un grupo que fue capaz de conservar y sacar del campo, arriesgando sus vidas, una serie de negativos fotográficos, gracias a los cuales pudieron ser demostradas gráficamente las atrocidades cometidas por los nazis. Ver
a Francesc Boix declarando en los juicios de Núremberg y señalando a los verdugos, demostrando con pruebas que sí sabían lo que ocurría en esos campos.  "Con esta película quiero honrar a esos héroes y a todas las víctimas de Mauthausen".

Mar Targarona ha dirigido algunas películas, entre ellas Secuestro (2016), y su productora Rodar y rodar lo ha sido de El orfanato, Los ojos de Julia y El cuerpo.


Con la ayuda de un grupo de prisioneros españoles que lideran la organización clandestina del campo de concentración de Mauthausen, Francesc Boix, un preso que trabaja en el laboratorio fotográfico, arriesga su vida al planear la evasión de unos negativos que demostrarán al mundo las atrocidades cometidas por los nazis. Miles de imágenes que muestran desde dentro toda la crueldad de un sistema perverso.

Sobre la figura de Francesc Boix, los guionistas han elaborado una historia que, por lo que he leído, no se ajusta mucho a lo ocurrido en la realidad, aunque si respeta, por supuesto, el hecho fundamental. Se trata de dar un tratamiento  dramático a unos hechos cuyo dramatismo, probablemente, no es fácilmente trasladable a la pantalla. Es algo que, sin duda, ocurre con frecuencia con historias reales sobre las que se piensa que ahí hay una película, pero que a la hora de la verdad no es sencillo convertir en una historia que interese y conmueva al espectador. 

En este caso la verdad es que el guion incurre en muchos tópicos vistos en películas de este tipo y algunas inverosimilitudes poco congruentes con la crueldad de los nazis que se nos presenta. Tampoco la presencia de Mario Casas, a pesar del esfuerzo, incluso físico, de su interpretación, consigue destacar especialmente. Queda, no obstante, un homenaje, razonablemente bien contado, hacia unos hombres cuya actuación no tuvo la repercusión que hubiera merecido en su momento. Una película simplemente correcta.

lunes, 27 de marzo de 2017

Cine: EL BAR


Sobre Alex de la Iglesia he hablado ya en este blog con ocasión del estreno de Mi gran noche, su penúltima película. Le considero uno de los directores españoles más imaginativos y con mayor capacidad visual, pero también destaco su facilidad para llevar hacia el desmadre y el caos las historias que cuenta, muchas veces con un tratamiento de comedia, o más bien esperpento, para temas nada cómicos. La que ahora nos llega, El bar, responde a esas características, aunque hay que decir también que en esta ocasión el carácter de comedia de las anteriores casi ha desaparecido.


 En un café del centro de Madrid, un grupo heterogéneo de personas desayuna tranquilamente. Un desconocido entra y se encierra en el baño entre el desinterés general… hasta que uno de los clientes se marcha del local y, en el momento en que pone un pie en la calle, recibe un disparo en la cabeza. Otro cliente que trata de ayudarle, recibe otro disparo. Nadie más se atreve a salir. Están atrapados. Todos tratan de encontrar una explicación al hecho de que nadie en el exterior acuda a socorrer a los caídos. A partir de ese momento las especulaciones se desatan, pero pronto una idea parece abrirse paso con fuerza: ¿y si los disparos tratan de evitar que alguien salga del local y ponga en peligro a los que están fuera? ¿Se ha decidido su sacrificio para evitar un mal mayor causado por la enfermedad de un desconocido?

La idea de un grupo de personas encerradas en un lugar, sin poder salir ni comunicarse con el exterior, no es especialmente original. Ya el Decamerón de Boccacio partía de un grupo confinado para evitar el contagio de la peste. El ángel exterminador, de Buñuel, Diez negritos de Agatha Christie o la reciente Los odiosos 8 de Tarantino, por citar solo unos pocos ejemplos, se basan en ese tipo de situaciones. La posible originalidad de El bar reside en que la acción se sitúa en un bar en pleno centro de Madrid (la plaza de los Mostenses) a plena luz del día y en la época actual.  

Un tema interesante que, sin embargo, no ha conseguido transmitirme. Tras una primera parte bien llevada, planteada como una intriga, ¿que es lo que ocurre para que un francotirador con sus disparos impida salir del bar?; en el momento en que la situación se transforma en una lucha por la supervivencia, empiezo a no creerme a los personajes.  Dice Alex de la Iglesia, el director y coguionista de la película, "Una vez superada la prueba de la realidad, una vez que encuentran las respuestas a la situación que les oprime, deben salir de ese segundo encierro, el más preocupante, el verdaderamente angustioso. Siguen encerrados en un nivel más profundo. Han llegado por fin a las alcantarillas del problema. Es la soberbia, la codicia, el secreto deseo de querer ser inmortales, lo que finalmente les destruye. Luchan contra ellos mismos, porque ellos son el problema." Y aunque entendemos que la evolución de sus personajes, sus reacciones, puede responder a su diseño, ser perfectamente lógicas, no me convencen, no me gusta la forma en que me lo transmite. Los enfrentamientos entre ellos me parece que responden más a la idea de los guionistas que al desarrollo de sus caracteres. Todo me parece un tanto forzado, lo que, por otra parte, me suele pasar en las películas de este director. Algunas situaciones se alargan y se repiten (el paso por el sumidero),como también el desenlace en las alcantarillas. 

La película es interesante, con un buen diseño de producción y una dirección y utilización de la cámara en unos espacios muy reducidos, muy notable. Los actores, Blanca Suarez, Carmen Machi, Terele Pavez, Mario Casas, Secun de la Rosa, Jaime Ordoñez... casi todos habituales del director, dan el tipo, quizá en algunos de ellos demasiado (Terele Pávez hace de... Terele Pavez).  Pero como suele ser habitual en este director, se produce una sensación de desmesura y aunque se pueda compartir su visión muy negativa de la humanidad, reforzada en la secuencia final, rodada en la Gran vía con cámara oculta, me dejó un regusto a película fallida.

lunes, 26 de octubre de 2015

Cine: MI GRAN NOCHE


Comedia paródica y desmadrada dirigida por Alex de la Iglesia. A mi me parece Alex de la Iglesia uno de los directores españoles con más capacidad para la creación de imágenes y también temas originales. Sus últimas películas, Las brujas de Zugarramurdi (2013), La chispa de la vida (2011) o Balada triste de trompeta (2010) o El dia de la bestia (1995) y La comunidad (2000) entre sus primeras así lo confirman. Pero a la vez tiene una gran capacidad para el desvarío, para convertir una historia mas o menos verosímil a partir de premisas inverosímiles, en un caos desmadrado. Y en este caso tengo que decir que tiene casi todo lo peor de su director y poco de lo bueno.


Jose, (Pepón Nieto) en paro, es enviado por la ETT de figurante a un pabellón industrial a las afueras de Madrid, para trabajar en la grabación de un programa especial de Nochevieja, en pleno agosto, para sustituir a un accidentado. Allí coincide en la mesa con Paloma, (Blanca Suarez) a la que el resto de la mesa acusa de gafe, y enseguida se establece una relación especial entre ellos. Cientos de personas  llevan varios días festejando estúpidamente la falsa venida del año nuevo, una y otra vez, desesperados, sin poder salir, ya que fuera están decenas de trabajadores de la cadena protestando contra un ERE y el posible cierre de la misma. 
Alphonso, (Raphael) la veterana estrella  de la canción, trata de asegurarse de que su actuación tendrá el máximo share. Adanne, (Mario Casas), su antagonista, joven cantante latino, obseso del sexo y de escasas luces, es acosado por las fans que quieren chantajearle. Los presentadores ( Hugo Silva y Carolina Bang) del programa se odian, compitiendo entre sí para ganarse la confianza del productor (Santiago Segura), que lucha por impedir el cierre de la cadena. Y un fan despechado, Oscar (Jaime Ordoñez) trata de matar a Alphonso. Si a este coctel se le añaden unos representantes enloquecidos, unas realizadoras de TV lesbianas amenazadas de despido, y unas cuantas cosas más tenemos tal acumulación de ingredientes que convierten la película en algo poco digestible.

Entre lo salvable, la parodia de la grabación del programa, el sentido del humor que demuestran Raphael, parodiándose a si mismo, y Mario Casas que repite un personaje muy corto de entendederas y algunos gags, mas verbales que visuales.  ¡Ah! y algunas interpretaciones, sobresaliendo Jaime Ordoñez en una parodia de la interpretación de Raphael de la canción que da título a la película. El resto casi mejor olvidarlo. Un chafarrinón con aspiraciones de esperpento y bastante poca gracia.