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miércoles, 24 de octubre de 2018

Cine: PETRA


Hace cuatro años, a raiz del estreno de Hermosa juventud, comente la figura de Jaime Rosales, un director que saltó a la fama con su película La soledad al ganar varios Goya en 2007. Caracterizado por su preocupación formal, su forma de rodar y de narrar sus historias, su última película, Petra, se presenta como un claro ejemplo. 





 Tras morir su madre, Petra decide buscar a su padre, cuya identidad se le ha mantenido en secreto durante toda su vida. Las sospechas la llevarán hasta Jaume, un célebre artista plástico, poderoso y despiadado, con el que entra en contacto a la vez que con su mujer, Marisa y su hijo, Lucas. Una familia en la que se esconden secretos y traiciones del pasado que dan lugar a un cruce de secretos, sentimientos y fatalidades

Una historia melodramática digna de Almodovar, pero tratada y narrada con una personalidad diferente. Rosales estructura la historia en siete capítulos, todos ellos con un título que nos anuncia lo que va a ocurrir y que presenta de forma desordenada. Utilizando largos planos secuencia, con una cámara en continuo movimiento extremadamente pausado y unos encuadres donde tienen gran importancia los espacios vacíos. Un ejercicio de estilo.

Barbara Lennie domina la película en el personaje que le da título. Junto a ella un veterano debutante, Joan Botey, que da vida a uno de los personajes más cínicos y repulsivos que podemos imaginar, Marisa Paredes, Alex Brendemülh, Oriol Pla y Carmen Pla.

Película muy interesante, girando alrededor de la traición y la tragedia, pero con un camino de esperanza y redención. Con ésta y su anterior película, Jaime Rosales nos muestra que sigue siendo un director a seguir.











miércoles, 3 de octubre de 2018

Cine: EL REINO


Dirigida por Rodrigo Sorogoyen, de quien hemos visto Stockholm y Que Dios nos perdone (para mi la mejor película española de 2016), además de un excelente corto, Madre, que parece va a desarrollar en su próximo proyecto. El reino es una coproducción con Francia y desarrolla una trama de intriga y corrupción en un partido político español, que no identifica. Presentada en el Festival de San Sebastián con notable éxito y críticas favorables, ha quedado, sin embargo, fuera del palmarés del festival.




Manuel (Antonio de la Torre), un alto cargo autonómico de un partido político, ve como sus aspiraciones, su vida y su familia se desmoronan cuando se descubre una trama de corrupción en la que está implicado. El partido se desentiende del escándalo, pero Manuel no se resigna a ser el único que cae.

La corrupción en la política española (y mundial) está, desgraciadamente, de actualidad. Basándose en algunos de los diferentes casos abiertos aquí, Sorogoyen y su habitual colaboradora en los guiones, Isabel Peña, han urdido una trama con claras referencias pero que no cita a ningún partido concreto. En ella nos muestra la trastienda de un partido político, las relaciones entre sus miembros, sus odios y afinidades. Para ello se centra en un personaje que, cuando sale a la luz un caso de corrupción que salpica a un amigo y compañero de partido, desobedece las directrices del partido y trata de encubrirlo, pero entonces es él en que se ve implicado  como la cabeza de la red de corrupción y  ve como  la cúpula del partido y  sus compañeros le abandonan a su suerte. Pero realmente él sólo es un corrupto más, y al verse abandonado por el partido decide tirar de la manta. 

La historia está bien narrada, con muy buen ritmo. Puede parecer algo confusa en los primeros momentos, con la presentación de los diferentes personajes.  La introducción de la periodista (Barbara Lennie), personaje clave en el desenlace de la narración, me pareció un tanto forzada. Hay un momento de la historia, cuando se empieza a desarrollar la intriga que podríamos denominar criminal, donde el protagonista, acorralado y traicionado actúa de forma que me pareció un tanto fuera de foco dentro de la narración, pero sin embargo da lugar a los mejores momentos cinematográficos, con un notable plano secuencia. La escena final, clave, abre un campo de esperanza. Quizá todavía se puede confiar en la honestidad de algunas personas, como la periodista.

Antonio de la Torre es un excelente protagonista, bien acompañado por el resto del reparto. Claro candidato, una vez más a los Goya.

Una película tan interesante como notable, que trata de un tema actual y candente y que consigue atrapar al espectador. Me gustó más la realización que el guion, pese a lo trabajado y bien asesorado que se muestra. 

lunes, 17 de septiembre de 2018

Cine: TODOS LO SABEN


Dirigida y escrita por el iraní Asghar Farhadi, director de dos  ganadoras del Oscar a películas en lengua no inglesa, Nader y Simin, una separación (2011) y El viajante (2016). Un director y guionista de gran prestigio, con muchos premios en su haber. Con independencia del resultado, es un lujo que haya dirigido Todos lo saben en España con actores y técnicos españoles. Destacar que la fotografía es de José Luis Alcaine y la música de Alberto Iglesias, ambos colaboradores habituales de Almodóvar. Se trata de una coproducción franco-italo-española.



Laura (Penélope Cruz) viaja desde Argentina, con sus dos hijos, a su pueblo natal en España para celebrar la boda de su hermana (Inma Cuesta). Alli se encontrará con su antigua novio (Javier Bardem), su otra hermana, sus parejas, su padre y un ambiente familiar. Durante la celebración de la boda se producirá una desaparición que cambiará los planes y las relaciones de todos ellos, con consecuencias imprevisibles. Además el marido de Laura (Ricardo Darín) tendrá que viajar a España para ayudar a resolver la situación.

A medio camino entre el melodrama y la intriga, se desarrolla esta película. Un melodrama que podría identificarse con el cine de Almodovar, un cine que parece claro que constituye una referencia para Farhadi. Una comunidad rural, con secretos familiares, cambios de propiedad de tierras, patriarca venido a menos y sirviente venido a más...  Gente con problemas económicos, párrocos pedigüeños... y un secuestro que abrirá la puerta a la manifestación de las rencillas, sospechas y enfrentamientos. 

La primera parte de la película se dedica a la boda, con una visión, quizá, un tanto centrada en lo pintoresco, la visión desde fuera de un extranjero, aunque por otra parte estoy seguro de que el espectáculo no difiere de lo que sería esa boda en un pueblo de Italia o Francia. Incluso, quizás, en Iran. Y a partir de ahí el conflicto con el regreso de los secretos y rencores que llevan tanto tiempo escondidos. Algo que todos saben (o sospechan) y callan Conflictos habituales en las pequeñas localidades, problemas de tierras, de dinero, de amores... La familia se une alrededor de la desesperación de Laura, pero a la vez aparecen los reproches. Y la presencia de los extraños, el antiguo amor y el marido de la protagonista, contribuyen a ello.

Me gustó la construcción de los personajes. Son buenos personajes. excepto el de José Angel Egido, un expolicia al que se recurre ante la imposibilidad de acudir a la guardia civil. Tiene un papel importante, está bien interpretado, pero para mi desentona por como está incorporado en la historia. Y tampoco me gustó la forma de resolver la intriga, aunque lo cierto es que ésta es la parte menos atractiva e interesante.

Película de personajes que necesita de buenos actores. Y los tiene. Penélope Cruz por encima de todos. Javier Bardem, Ricardo Darín, Barbara Lennie, Eduard Fernandez, Inma Cuesta, Elvira Mínguez, Ramon Barea, Sara Sálamo... Todos están bien. 

Película muy atractiva e interesante donde el director vuelve a realizar un análisis de la familia como sociedad un tanto especial, con sus secretos y mentiras.


lunes, 9 de abril de 2018

Teatro: EL TRATAMIENTO


No conocía a Pablo Remón, el autor y director de esta función, aunque ahora he visto que ha participado en los guiones de varias películas notables como Cinco metros cuadrados (2011) y No sé decir adiós (2017). Como director y autor teatral, en 2013 funda la compañía de teatro La Abducción, con la que estrena su primera obra La abducción de Luis Guzmán. Con Muladar, su segunda obra,y escrita con su hermano Daniel Remón, gana el Lope de Vega de Teatro en 2014. Su tercera obra 40 años de paz fue nominada a los premios Max y resultó finalista a Mejor Autor Revelación.


o
varios
tratamientos
y
que
los
mueva
por
productoras
con
la
esperanza
de
que
se
conviertan
en
películas,
pero
l
a
mayor
parte
de
estos
tratamientos
nunca
se
producen.
El
tratamiento
cuenta
la
historia
de
uno
de
estos
guionistas:
un
cineasta
frustrado
que
trabaja
dando
clases
de
guion
y
hace
mucho
que
solo
escribe
telepromociones
.
Llevo
quince
años
escribiendo
guiones.
Algunos
se
convirtieron
en
películas.
Otros
se
rodar
on,
pero
por
el
camino
cambiaron
tanto
que
costaba
reconocerlos.
Otros
no
se
rodarán
nunca
y
se
quedarán
en
el
cajón,
sin
llegar
a
nacer
,
explic
a
su
autor
y
director,
Pablo
Remón
,
responsable
de
los
guiones
de,
entre
otras
películas,
Casual
Day
,
la
reciente
No
decir
adió
s
y
nominado
al
Goya
a
mejor
cortometraje
por
Todo
un
futuro
juntos
.
Quería
contar
la
relación
personal
que
el
guionista
tiene
con
esas
ficciones
y
personajes,
la
manera
en
que
convive
co
n
ellos
y
alimentan
su
vida
.
Pero
El
tratamiento
también
es
el
retrato
de
varios
personajes
que
comparten
el
deseo
de
escribir.
A
modo
de
álbum
d
e
fotos,
vemos
lo
que
fueron,
lo
que
querrían
haber
sido,
lo
que
son.
Lo
que
escriben
y
lo
que
no
escribirán
nunca.
Cinco
actores
interpretan
a
una
veintena
de
personajes,
pasando
por
multitud
de
espacio
s
y
tiempos.
Una
narración
eminentemente
teatral,
pero
de
aspiración
novelesca
y
cinematográfica.
Un
intento
de
hacer
una
obra
de
obras,
donde
lo
vivido,
el
pasado,
lo
narrado
y
lo
imaginado
se
pongan
al
mismo
nivel.
Recuerdo
y
ficción
se
entrelazan.
¿No
e
s
así
como
recordamos
el
pasado,
como
una
película

En la industria cinematográfica se utiliza el término "tratamiento" para referirse al resumen desarrollado de una futura película, un paso previo al guión. La obra nos acerca a la figura de un guionista, un cineasta frustrado que da clases de guión y nos cuenta la relación personal que se establece con esas ficciones y personajes, la manera en que convive con ellos y alimentan su vida. Pero también es el retrato de unos personajes que comparten el deseo de escribir.

Se nota el origen cinematográfico del autor. Un desarrollo nada tradicional ni convencional de la trama, donde cinco actores interpretan una veintena de personajes pasando por multitud de espacios y tiempos, pero que encuentran, gracias a la eficaz puesta en escena y la agilidad de su desarrollo, su plasmación en un escenario. Una sucesión de escenas donde se nos muestra lo que fueron, lo que hubieran querido ser, lo que son. Lo que escriben y lo que nunca escribirán.

Bárbara Lennie, Francesco Carril, Ana Alonso, Francisco Reyes y Emilio Tomé dan vida a los diferentes personajes y consiguen, especialmente los tres primeros, unas muy notables interpretaciones. A Bárbara Lennie no la vamos a descubrir ahora. Tiene una premiada carrera en cine y teatro y aquí está perfecta. A Francesco Carril le recuerdo en un par de películas de Jonás Trueba, y no me había llamado la atención. Aquí me ha gustado. Y también Ana Alonso, a la que no conocía.

Mención merece la escenografía, sencilla y eficaz, de Mónica Boromello. Una caja con las paredes construidas con paneles perforados al estilo de un taller de carpintero, con los ganchos para poder colgar todos los elementos que sirven para contar la historia. Una serie de objetos, elementos de iluminación y vestuario que empiezan colgados y distribuidos a lo largo y ancho de la pared para ir desapareciendo poco a poco, conforme juegan en el escenario.




Un buen espectáculo, sencillo pero con profundidad en sus personajes, una reflexión sobre el mundo de la ficción, hecha con  bastante humor. Volverá al Teatro Pavón-Kamikaze próximamente.
Pero
El
tratamiento
también
es
el
retrato
de
varios
personajes
que
comparten
el
deseo
de
escribir.
A
modo
de
álbum
d
e
fotos,
vemos
lo
que
fueron,
lo
que
querrían
haber
sido,
lo
que
son.
Lo
que
escriben
y
lo
que
no
escribirán
nunca.
Cinco
actores
interpretan
a
una
veintena
de
personajes,
pasando
por
multitud
de
espacio
s
y
tiempos.
Una
narración
eminentemente
teatral,
pero
de
aspiración
novelesca
y
cinematográfica


o
varios
tratamientos
y
que
los
mueva
por
productoras
con
la
esperanza
de
que
se
conviertan
en
películas,
pero
l
a
mayor
parte
de
estos
tratamientos
nunca
se
producen.
El
tratamiento
cuenta
la
historia
de
uno
de
estos
guionistas:
un
cineasta
frustrado
que
trabaja
dando
clases
de
guion
y
hace
mucho
que
solo
escribe
telepromociones
.
Llevo
quince
años
escribiendo
guiones.
Algunos
se
convirtieron
en
películas.
Otros
se
rodar
on,
pero
por
el
camino
cambiaron
tanto
que
costaba
reconocerlos.
Otros
no
se
rodarán
nunca
y
se
quedarán
en
el
cajón,
sin
llegar
a
nacer
,
explic
a
su
autor
y
director,
Pablo
Remón
,
responsable
de
los
guiones
de,
entre
otras
películas,
Casual
Day
,
la
reciente
No
decir
adió
s
y
nominado
al
Goya
a
mejor
cortometraje
por
Todo
un
futuro
junto
o
varios
tratamientos
y
que
los
mueva
por
productoras
con
la
esperanza
de
que
se
conviertan
en
películas,
pero
l
a
mayor
parte
de
estos
tratamientos
nunca
se
producen.
El
tratamiento
cuenta
la
historia
de
uno
de
estos
guionistas:
un
cineasta
frustrado
que
trabaja
dando
clases
de
guion
y
hace
mucho
que
solo
escribe
telepromociones
.
Llevo
quince
años
escribiendo
guiones.
Algunos
se
convirtieron
en
películas.
Otros
se
rodar
on,
pero
por
el
camino
cambiaron
tanto
que
costaba
reconocerlos.
Otros
no
se
rodarán
nunca
y
se
quedarán
en
el
cajón,
sin
llegar
a
nacer
,
explic
a
su
autor
y
director,
Pablo
Remón
,
responsable
de
los
guiones
de,
entre
otras
películas,
Casual
Day
,
la
reciente
No
decir
adió
s
y
nominado
al
Goya
a
mejor
cortometraje
por
Todo
un
futuro
junto
o
varios
tratamientos
y
que
los
mueva
por
productoras
con
la
esperanza
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que
se
conviertan
en
películas,
pero
l
a
mayor
parte
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estos
tratamientos
nunca
se
producen.
El
tratamiento
cuenta
la
historia
de
uno
de
estos
guionistas:
un
cineasta
frustrado
que
trabaja
dando
clases
de
guion
y
hace
mucho
que
solo
escribe
telepromociones
.
Llevo
quince
años
escribiendo
guiones.
Algunos
se
convirtieron
en
películas.
Otros
se
rodar
on,
pero
por
el
camino
cambiaron
tanto
que
costaba
reconocerlos.
Otros
no
se
rodarán
nunca
y
se
quedarán
en
el
cajón,
sin
llegar
a
nacer
,
explic
a
su
autor
y
director,
Pablo
Remón
,
responsable
de
los
guiones
de,
entre
otras
películas,
Casual
Day
,
la
reciente
No
decir
adió
s
y
nominado
al
Goya
a
mejor
cortometraje
por
Todo
un
futuro
junto