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martes, 8 de mayo de 2018

Cine: MI QUERIDA COFRADIA


Primer largometraje de Marta Díaz de Lope, guionista y directora, autora de algunos cortometrajes, graduada en la ESCAC (Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya) de cuyo programa "opera prima" ha surgido esta película, rodada con un equipo técnico de graduados de la escuela. La película fue premiada por el público en el Festival de Málaga donde también obtuvo el premio a mejor actriz de reparto.



Carmen e Ignacio compiten por el puesto de Hermano mayor de su cofradía en Ronda. Carmen lleva más de 30 años desviviéndose por la hermandad y esta convencida de que va a ganar pero no cuenta con la fuerza de la tradición machista que hace que sea Ignacio el elegido. Cuando el mismo dia de la Procesión se produzca un desafortunado incidente entre ambos, Carmen se verá inmersa en una situación complicada de la que acabará saliendo con el apoyo de su hija, una vecina  y sus amigas. 

Una comedia costumbrista, tan entretenida como poco comprometida, eso si, se apunta al carro de la reivindicación femenina que parece imprescindible actualmente. Algunas situaciones son un tanto forzadas y con reminiscencias de otras películas. Aunque no tan conservadora como las tan denostadas de Paco Martinez Soria, la verdad es que en poco se diferencia de ellas.

Gloria Muñoz, una actriz a la que recuerdo en papeles dramáticos en el teatro, compone adecuadamente el personaje de Carmen, pero quien destaca sobre todos es Carmen Flores como la vecina, premiada como mejor actriz de reparto.

Una trama que podrían haber firmado los hermanos Álvarez Quintero, creadores de numerosos sainetes y obras costumbristas de carácter amable y conservador sobre Andalucía. Y una ocasión perdida de hacer una verdadera crítica del mundo de las cofradías y la religión. Pero eso sería pedir demasiado y asumir demasiados riesgos en lo que solo pretende ser una comedia entretenida.

martes, 23 de febrero de 2016

Teatro: LA RESPIRACION


La respiración es la nueva obra de Alfredo Sanzol del que hace un par de años pudimos ver Aventura y, el año pasado presentó en La Abadía, dentro del ciclo dedicado al teatro griego, su versión de Edipo rey. En mi comentario sobre Aventura ya hablaba de  como se trata de uno de los nombres más destacados del panorama teatral actual en España.


Empezar de nuevo y volver al principio vital, el continuo movimiento que todos efectuamos sin ser conscientes pero que determina nuestra existencia, respirar, ese es el punto de partida de La respiración.

Esta obra cuenta, en clave de comedia, las alegrías y penas de una mujer separada, Nagore, en trance de recuperar su autoestima y de rehacer su vida. Gracias a los consejos de su madre, que tiene una intensa vida amorosa, este proceso se convierte en una verdadera aventura. 

Como indica el dossier informativo del teatro, La respiración habla de la facilidad, o no, de asumir cambios vitales; en este sentido algunos de
los personajes parten de una actitud flexible, otros van aprendiendo. También habla del carácter excluyente y posesivo del amor frente a una energía más abierta, compartida. Y de la conexión entre mente y cuerpo, que se nutren y se reflejan el uno al otro; de ahí la importancia de cuidar de ambos. 

Es cierto que ese es el tema de la obra. Pero su desarrollo, en tono de farsa, me pareció que deja bastante que desear. Se mueve entre un relato de neuras tipo Woody Allen y un juego de fantasías que no me convenció. Me gustó la estructura de la obra, sus transiciones, con algunos monólogos dirigidos al público, aunque no tanto la escenografía donde se echa de menos mayor presupuesto. Y una gran naturalidad.  Naturalidad en la que destaca la protagonista, Nuria Mencía en un reparto en el que las otras dos intérpretes femeninas, Gloria Muñoz y Camila Viyuela me gustaron más que los masculinos, probablemente porque sus personajes son más atractivos y se prestan menos a la caricatura en la que caen ellos. 

Una obra un tanto irregular, con bastantes puntos de interés, en la que destaca, sobre todo, la interpretación de Nuria Mencia, a la que recuerdo en la CNTC y, más recientemente, en Maridos y mujeres, la obra basada en la película de Woody Allen, que se representó en La abadía.


lunes, 3 de febrero de 2014

Teatro: Emilia de Claudio Tolcachir


Claudio Tolcachir es un autor y director teatral argentino, popular en España desde que hace unos años presentó su obra La omisión de la familia Coleman. Hace un par de años montó en el Español, Todos eran mis hijos, de Arthur Miller, con Carlos Hipólito, montaje que fuimos a ver como grupo. Parece que es un autor "obsesionado" con la idea de la familia.


En Emilia, nos vuelve a presentar una familia un tanto atípica. Walter, Caro y el hijo de esta, Leo. A la casa que están montando llega Emilia, la que fue niñera de Walter, a la que este ha encontrado por casualidad. Su llegada desencadena una sucesión de recuerdos y anécdotas sobre la infancia de Walter, un niño infeliz, rechazado y que solo encontró afecto en su niñera.
Lo malo es que Walter es un psicópata, incapaz de amar. Y su relación con Carol y Leo es una sucesión de mentiras para la supervivencia familiar. La llegada de Emilia y la irrupción de Gabriel, anterior pareja de Caro y padre de Leo, rompen ese frágil equilibrio.

A lo largo de la obra asistimos a la actitud abstraída de Caro, que parece permanentemente ausente, el entusiasmo y la frustración de Leo, la actitud protectora de un  Walter que se puede transformar de repente en un ser amenazante, mientras Emilia desgrana anécdotas que revelan su personalidad patológica. Todo ello presentado como una analepsis (flash back) relatada por Emilia, desde la institución donde se encuentra recluida.




El problema es que todo esto no llega al espectador, o al menos no nos llegó ni a mi mujer ni a mí ni a bastantes de los espectadores que llenaban el teatro, a juzgar por los comentarios que pude oir a la salida. ¿La razón? Es difícil de saber. En mi opinión la obra no está bien construida, el conflicto no se desarrolla adecuadamente. También da la sensación de estar preparada para un espacio reducido y cercano no para una gran sala como la que la acoge.

 Y la interpretación no termina de enganchar. Destaca Gloria Muñoz  como Emilia. Alfonso Lara es Walter . Me gustó aunque no siempre consigue transmitir la doble cara de su personaje. Pero ni Malena Alterio (Caro), ni los otros dos intérpretes (David Castillo y Daniel Grao) consiguen transmitir emoción.

Por si estais interesados os dejo un enlace con la información editada por el teatro sobre la obra

http://www.teatroscanal.com/wp-content/uploads/2013/07/Dossier-Emilia-tcanal.pdf