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martes, 23 de febrero de 2016

Cine: AVE CESAR

 

Nos llega la última película de los hermanos Cohen, un homenaje a los estudio y las películas de los años cincuenta del siglo pasado. Han pasado tres años desde la anterior, A propósito de Llewyn Davis, pero en esos años han producido las dos temporadas de la serie de TV Fargo (muy buena) y han escrito el guión de El puente de los espías. Ave César, inauguró, fuera de concurso, el Festival de Berlín y apenas unos dias después está en nuestros cines.


Ave César nos presenta a un personaje real, un "fixer" un ejecutivo de los estudios cinematograficos cuya misión fundamental era proteger a las estrellas para mantener su imagen pública, ocultando los detalles de su vida privada que les podía hacer perder el favor del público. Una especie de Relaciones públicas. El más conocido fue Eddie Mannix que trabajó para la MGM durante casi cuarenta años y que da nombre al protagonista de la película.

Situada en el Hollywood, de los años 50, Eddie Mannix (Josh Brolin) es un "fixer" que trabaja para Capital Pictures, uno de los grandes estudios de Hollywood. El estudio está llevando a cabo una gran súperproducción, una nueva película de romanos llamada Ave César, protagonizada por el famosísimo actor Baird Whitlock (George Clooney). Pero de repente Whitlock, la gran estrella del estudio, desaparece durante la filmación. Parece ser que el actor ha sido secuestrado.
A lo largo de la película encontramos a todo tipo de personajes del mundo cinematográfico: actores, directores, guionistas, una columnista del espectáculo, muchos extras e incluso una actriz que se queda embarazada repentinamente cuando su película está a punto de empezar la fase de producción.

Todo está contado con humor e ironía, con un repaso a los diferentes géneros que ocupaban los rodajes más populares. Películas de romanos, westerns con cantantes, musicales, comedias... lo que da lugar a espectaculares escenas que nos recuerdan a películas como Un dia en Nueva York o Escuela de sirenas. Todo situado en un momento en que Hollywood tenía que defenderse de dos encarnizados enemigos, la televisión y la "caza de brujas". Algo de esto ya fue tratado por los Coen en otra película, Barton Fink, mucho más interesante.

El secuestro y las vicisitudes del jefe del estudio para solucionar los muchos problemas que se le presentan parecen una excusa para reproducir brillantemente el rodaje de situaciones características de las viejas películas y una serie de situaciones donde Mannix manifiesta su habilidad. Con un reparto rebosante de figuras en pequeños papeles, la película se sostiene por la interpretación de Josh Brolin, la autoparodia de George Clooney y algunas situaciones bastante cómicas y logradas. Se trata, no obstante, de una obra menor en la filmografía de una pareja que nos ha dado películas tan notables como Muerte entre las flores, Fargo, No es pais para viejos o Valor de ley, con cuatro Oscar y diez candidaturas, además de un Globo de oro, dos Bafta y cinco premios en Cannes, uno de ellos, la Palma de oro. 


viernes, 3 de enero de 2014

Cine: A propósito de Llewyn Davis, de los hermanos Coen


Los hermanos Coen tienen en su filmografía una extensa lista de perdedores, generalmente tratados con cariño y cierto sentido del humor. Podemos recordar Sangre facil, Arizona Baby, Muerte entre las flores, El gran salto, El gran Lebowski, Fargo o Quemar despues de leer. En el pasado festival de Cannes presentaron un nuevo personaje, Llewyn Davis, un cantante de folk sin éxito al que siguen a lo largo de una semana en una trayectoria circular, mientras actúa en club, viaja a Chicago en busca de una oportunidad, duerme donde le dejan sus amigos, trata de facilitar el aborto de una de sus amigas y es poco valorado por los productores. Todo ello en el entorno del Greenwich Village de Nueva York en 1961, cuando aún no se ha producido la aparición y el éxito de cantantes y grupos como Bob Dylan, Joan Baez o Peter, Paul and Mary. Por cierto que la película termina con un desconocido (entonces) Bob Dylan, actuando sobre el mismo escenario que acaba de abandonar Llewyn Davis.



El problema de la película es que a los espectadores españoles, salvo excepciones, todo eso no nos dice nada o muy poco, razón por la cual nos cuesta, o al menos a mi me costó, entrar en la película, que además es muy dura con el personaje, con el cual es poco menos que imposible identificarse.
Como ocurría hace poco con Woody Allen en Blue Jasmine, se echa de menos un poco más de humor al tratar a un personaje tan poco atractivo. La única concesión reside en un gato que protagoniza las pocas sonrisas que provoca la película. 
El protagonista es el actor y cantante Oscar Isaac, nacido en Guatemala, al que pudimos ver en Ágora, la película de Amenabar. También esta Carey Mulligan (la Daisy de El gran Gatsby, que fue la revelación en 2009 por su papel en An education), y el habitual de las películas de los Coen, John Goodman, Justin Timberlake y F. Murray Abraham (al que hemos visto en la tercera temporada de Homeland y que fue Antonio Salieri en Amadeus) en papeles un tanto episódicos
Inside Llewyn Davis obtuvo el premio del jurado  en Cannes, ha sido nominada para varios Globos de oro, y se espera que reúna varias candidaturas en los Oscar. Pero lo cierto es que a mí me ha aburrido.
Si decidís ir a verla, sería conveniente que leyerais un poco acerca de esa época, para poder disfrutarla, porque la película es buena, pero difícil de apreciar.
Os dejo un enlace con una página de El Pais

http://cultura.elpais.com/cultura/2013/12/22/actualidad/1387734151_016491.html