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viernes, 13 de julio de 2018

Cine: NO TE PREOCUPES, NO LLEGARÁ LEJOS A PIE

John Callahan fue un curioso personaje. Abandonado por su madre, se entregó a la bebida. Sufrió un accidente de automóvil que le dejó en silla de ruedas. Aunque siguió bebiendo, quizá con mayor justificación que hasta entonces, la figura de su padrino en alcohólicos anónimos, le ayudó a intentar dejar el alcohol. Mientras tanto apareció su faceta de creador de unos dibujos de trazo grueso y humor tan negro como inteligente. Unas viñetas que fueron publicadas inicialmente por un periódico universitario, para acabar en «PlayBoy» y la prestigiosa «New Yorker». Todas generaron cientos de cartas al director lamentando la crudeza, la falta de decoro o el mal gusto de aquellas historietas en las que hacía humor sobre discapacitados. Pero como él mismo dijo, "Para saber si he ido demasiado, solo me fijo en la reacción de personas en sillas de ruedas o con ganchos en las manos. Al igual que yo, están hartos de los que presumen de hablar en su nombre. Toda esa compasión y condescendencia son detestables"


La viñeta que da título a la película y a su autobiografía

Gus Van Sant es un director, productor y guionista estadounidense, con una larga carrera, que optó al Oscar con El indomable Will Hunting (1997) y con Milk (2008), y que ganó la Palma de Oro en Cannes con Elephant (2003). Sus primeras películas atrajeron la atención de la crítica internacional, especialmente Drugstore Cowboy (1989) y Mi Idaho Privado (1991). Su carrera posterior ha estado llena de claroscuros.



John Callahan (Joaquin Phoenix), un joven que tiene problemas con el alcohol, sufre un grave accidente de tráfico en el que casi pierde la vida. Animado por su novia (Rooney Mara) y un  patrocinador (Jonah Hill) inicia su rehabilitación.  John descubrirá su habilidad para dibujar y se convertirá en un dibujante muy  reconocido y reconocible. 

La película se centra en la lucha de Callahan contra el alcoholismo, una vez queda paralizado de cintura para abajo y con la movilidad de brazos y manos disminuida. Está narrada a grandes saltos temporales, lo que unido a las buenas interpretaciones y algunos personajes interesantes, contribuye a hacer llevadero el proceso de rehabilitación de Callahan, que aún así se hace un poco largo y en bastantes momentos excesivamente convencional, algo en lo que cabía esperar que no cayera Gus Van Sant.

Joaquin Phoenix está especializado en personajes atormentados. En esta ocasión su personaje está tratado con bastante humor lo que lo hace bastante más llevadero. En cualquier caso su presencia es fundamental para llevar la película a buen fin. Junto a él, Jonah Hill y un grupo de actores que interpretan con buen tono a sus compañeros de rehabilitación. Y Rooney Mara, en un personaje bastante poco relevante, desaprovechada.

Película interesante, algo larga y en la que las situaciones de terapia podrían haber dado para más.

martes, 14 de noviembre de 2017

Cine: A GHOST STORY




En una cartelera dominada por los productos más convencionales aparecen de vez en cuando películas que difícilmente pueden ser consideradas como comerciales. Lo suelen hacer en los cines especiales, como en el caso de Madrid, los Renoir, Golem o Verdi, especializados en versiones originales. Por eso sorprende que A ghost story se haya estrenado en los Kinepolis de Ciudad de la imagen, exclusivamente en versión original y con varios pases diarios durante una semana.

Porque esta película, dirigida por David Lowery sobre su propio guión, no es nada convencional. Mas bien un tanto extraña. Interpretada por Rooney Mara, recordada por sus papeles en Millenium, La red social y sobre todo por Carol, y Casey Affleck, ganador del Oscar este año por Manchester frente al mar, con los que este director había trabajado en su anterior largometraje, En un lugar sin ley, que no he visto.


Un hombre muere y regresa a su casa como un fantasma con la apariencia de los espíritus de cuentos infantiles, cubierto con una sábana blanca. De vuelta a su hogar, se da cuenta de que en este nuevo estado ya no pertenece a un tiempo concreto y solo le queda observar con total pasividad cómo se le escapan lentamente la vida que conocía y la mujer que ama.

Aunque los espíritus de fallecidos suelen formar parte de las historias de terror, existen otras historias que utilizan a los fantasmas como un elemento romántico e incluso de comedia. Películas como Ghost (1990), Para siempre (Spielberg, 1989), El fantasma y la señora Muir (Mankiewickz, 1947) y El fantasma de Canterville (1944), son diferentes y variados ejemplos de como la presencia sobrenatural no tiene que ser patrimonio de las historias de terror.

En esa linea se encuentra esta película, que juega con el paso del tiempo y los lazos de unión entre las parejas. El protagonista convertido en fantasma, echa de menos a su compañera y observa, espera, no se sabe a que. Llegan nuevos habitantes a la casa, una fiesta, la casa se destruye, se crea un edificio y una ciudad a su alrededor en el futuro... y el fantasma continúa ahí. Hasta que en un momento determinado, cuando consigue acceder a la nota que su mujer escondió en una rendija de la pared, se desvanece.  El sentido de la película se encuentra en una larga disertación sobre lo que permanece y lo que se va, sobre la grandeza de la inspiración y las verdaderas obras de arte que quedarán en la memoria.

Todo esto está contado de una manera nada convencional. Empezando por el formato, 4:3 con las esquinas redondeadas, que recuerda las películas de aficionados. Largos planos, estáticos, algunos difíciles de soportar sin removerse en el asiento. Diálogos entre fantasmas resueltos con subtítulos... Todo ello hace que la película, que por otro lado recuerda las elucubraciones poéticas de Terrence Malick, pueda dar lugar al abandono por parte de los espectadores. Pero hacen mal, por que la película es interesante y reflexiva, aunque, en mi opinión se adaptaría mejor a un metraje más corto (pese a que no llega a la hora y media de duración) y podría simplificar el, a veces, poco entendible juego con el paso del tiempo referido al espacio donde se ubica la casa, convertido finalmente en una ciudad.


El director ha comentado respecto a su película que con ella intenta enfrentarse al paso del tiempo, “pero el tiempo seguirá adelante me guste o no, y llegará el momento en que todo por lo que me esforcé o lo que conseguí no significará nada”.. "Creo que hay vínculos con ciertas personas que nos ayudan a superar crisis vitales que a menudo se convierten en miasmas de desesperación”.

lunes, 15 de febrero de 2016

Cine: CAROL


Basada en una novela de Patricia Highsmith, Carol está dirigida por Todd Haynes, director no muy conocido aunque lleva realizando películas desde 1993 y en 1995 y 1998 estuvo presente en el Festival de Cannes con Safe y Velvet Goldmine. En 2002 dirigió un notable melodrama, Lejos del cielo,  situado también en los años 50, en el que la amistad de un ama de casa con un jardinero negro provoca un escándalo. Se trataba de una especie de puesta al dia de un famoso melodrama del director Douglas Sirk, Solo el cielo lo sabe, que fue muy apreciado por la crítica. En 2007 dirigió una biografía de Bob Dylan, I'm not there y en 2011 dirigió para la HBO tres episodios de los cinco que componían una destacada serie de TV, Mildred Pierce, sobre la novela de James M. Cain, con Kate Winslet como protagonista.

Carol fue presentada en el Festival de Cannes, donde fue premiada una de sus intérpretes, ha obtenido cinco nominaciones en los Globos de oro y seis para los Oscar, entre ellas las dos actrices. Ha sido premiada por el Circulo de críticos de Nueva York como mejor película, mejor director, mejor guion y mejor fotografía 

La historia de Carol sale de una de las primeras novelas de Patricia Highsmith: El precio de la sal, que firmó con el seudónimo de Claire Morgan. Debido a su temática lésbica (y su final feliz, algo inconcebible en aquellos tiempos de discriminación a las minorías sexuales) fue rechazada por sus editores. Finalmente se publicó en 1952, firmado con el seudónimo de Claire Morgan. No fue hasta 1989 que Carol se editó con este título y con el verdadero nombre de su autora, que escribió un prólogo explicando los hechos, sintiéndose orgullosa porque la obra hubiera ayudado a otras lesbianas.



La película nos sitúa en Nueva York, principios de los años cincuenta. Es Navidad y Therese (Rooney Mara), una joven aficionada a la fotografía sin muchos recursos, trabaja temporalmente en una juguetería de Manhattan. En monótono día de trabajo, aparece en su vida Carol Aird (Cate Blanchett), una distinguida mujer de clase alta, casada y con una hija.
Carol le da su dirección a la joven para que le sean entregadas sus compras en casa. Guiada por un impulso repentino, Therese le envía una postal navideña. Carol, que pasa por un difícil momento matrimonial y se siente muy sola, responde a la felicitación invitando a Therese. Surgirán entonces la atracción y el cariño entre ambas mujeres, una situación a la que Therese no sabe cómo reaccionar, aunque íntimamente sabe que se trata de algo más: está enamorada de Carol. Una historia de dos mujeres que se arriesgan a abandonar sus infelices vidas y encontrar su lugar en el mundo, aventurándose en una nueva y prohibida relación amorosa.

Tratada con gran sensibilidad y elegancia, en una línea de melodrama clásico, en oposición a lo que sería el melodrama desmadrado de Almodovar, lo mejor es su tratamiento visual. Una excelente fotografía y una espléndida utilización del encuadre y de los colores. Según explica el propio director se filmó en Súper 16mm porque con el director de fotografía, Ed Lachman, querían conseguir una textura diferente a la del digital para que se sintieran las huellas de un dedo en un vidrio, para que se pudiera vivir una experiencia óptica muy profunda. Y creo que lo consigue. Se apoya además en la notable interpretación de las dos actrices, merecidamente nominadas para los premios más importantes. Una película basada en los gestos, los detalles, las miradas, que nos transmiten los sentimientos y las emociones y que probablemente necesite de una segunda visión para apreciar en su totalidad.

El director se nos manifiesta como un notable narrador de historias ambientadas en los años 50 (la época de los grandes melodramas dirigidos por gente como Douglas Sirk o Minelli). Lejos del cielo, Carol y la miniserie de TV Mildred Pierce 
forman una notable trilogía acerca de mujeres fuertes y apasionadas que luchan por ser distintas y hacerse a sí mismas en una sociedad cerrada y pacata, donde el amor prohibido era censurado y muy mal visto en esa época.

Una película muy recomendable, muy elogiada por la crítica, que no parece que esté teniendo el éxito de público que, en mi opinión, merece.