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miércoles, 23 de enero de 2019

Cine: LA FAVORITA


He hablado ya en dos ocasiones de Yorgos Lanthimos en este blog con ocasión del estreno de peliculas dirigidas por él, Langosta y El sacrificio del ciervo sagrado, dos películas que escribió con su colaborador Efhymis Filippou. Ahora nos llega La favorita, una historia basada en personajes reales  del siglo XVIII y que procede de otros guionistas.

Ana Estuardo fue la última reina de Inglaterra de la dinastía Estuardo. Cuenta la historia que reinó apoyada en lo que aquí habríamos llamado una "valida", Lady Sarah y que esta fue sustituida por una prima suya, Abigail . Se trató de una reina tímida, enfermiza, que vio morir a 17 hijos y que sin embargo dominaba un imperio.  A partir de estos hechos históricos, Lanthimos desarrolla una historia de amor, celos y traiciones, en la que late como telón de fondo la guerra entre Inglaterra y Francia que enlaza con la de sucesión española.

La película gano el premio especial del jurado y el de mejor actriz en Venecia, obtuvo varias candidaturas en los Globos de oro, donde ganó el de mejor actriz, y tiene 10 nominaciones a los Oscar y alguna más a los BAFTA.


Principios del siglo XVIII. Inglaterra está en guerra contra Francia. La reina Ana (Olivia Colman), ocupa el trono, mientras que su amiga Lady Sarah (Rachel Weisz) gobierna en la práctica el país en su lugar, debido al precario estado de salud y al carácter inestable de la monarca. Cuando una nueva sirvienta, Abigail (Emma Stone), aparece en palacio, se gana la simpatía de Sarah que la protege y acerca a la reina.  Como la política ocupa gran parte del tiempo de Sarah, Abigail empieza a acompañar cada vez con más frecuencia a la reina, lo que la llevará a ser cada vez más ambiciosa y tratar de ocupar su lugar.

Me pareció muy interesante la relación que se establece entre las tres mujeres, una relación a tres bandas basada en la ambición, el sexo y el amor. y también la manera en que lo cuenta Lanthimos. Aunque el guion inicial no es suyo, no cabe duda de que ha intervenido en su desarrollo, dando un enfoque personal y extraño a su desarrollo de la manipulación e intriga dentro de la corte. Todo ello con un toque de comedia en algo que podría ser considerado sumamente dramático.  Apoyado, eso sí, en tres estupendas actrices. Personalmente me quedo con la interpretación de Emma Stone, pero las otras dos,   Rachel Weisz y la para mi poco conocida Olivia Colman están a un gran nivel. Colman ya lleva dos premios como protagonista por esta película y puede sumar otros dos, mientras Stone y Weisz estan siendo nominadas  como secundarias en todos los premios. La verdad es que para mi las tres son protagonistas y hubieran podido aspirar a un premio conjunto.

Me llamó la atención el tratamiento visual y musical de la película. La utilización e incluso abuso de grandes angulares y ojo de pez, los planos enfáticos, la música en ocasiones obsesiva. La iluminación y ambientación pueden recordar a Barry Lindon, la película de Kubrick.

En conjunto una gran película que figura entre lo mejor que he visto últimamente.

martes, 7 de noviembre de 2017

Cine: LA BATALLA DE LOS SEXOS

Billie Jean King ha sido una de las tenistas estadounidense mas populares y laureadas de la historia. Campeona en varias ocasiones de alguno de los cuatro torneos que componen el denominado Gran Slam (12 títulos individuales, 16 en dobles femeninos y 11 en dobles mixtos). 
Pero tan importante como su carrera deportiva, fue su esfuerzo por profesionalizar el tenis femenino y equipararlo al masculino. Su enfrentamiento con Jack Kramer, el empresario creador del circuito del tenis profesional, promotor de la era Open y de la ATP, para conseguir reducir la brecha entre los premios económicos entre hombres y mujeres, dio lugar al nacimiento de la WTA. Dentro de este periodo de la historia del tenis se sitúa el partido que jugó contra Bobby Riggs, exjugador de 55 años, en el que se centra la película.

Dirigida por la pareja formada por Valerie Faris y Jonathan Dayton, de quienes pudimos disfrutar Pequeña Miss Sunshine (2006) e interpretada por Emma Stone y Steve Carell en los dos papeles principales.



La batalla de los sexos fue el nombre que se dio al partido de tenis celebrado en septiembre de 1973 entre Billie Jean King (29 años) y Bobby Riggs (55).  Ese partido se convirtió en uno de los acontecimientos deportivos televisados con más audiencia de todos los tiempos y se disputó después de que Bobby Riggs venciera con facilidad a Margaret Court, una de las mas destacadas tenistas de entonces, que no había aceptado incorporase al grupo de Billie Jean King. 

La película nos presenta a los protagonistas del partido mediante sus conflictos personales y profesionales. A ella desde un punto de vista en el que se enfrenta a Jack Kramer como jugadora que pretende mejorar las condiciones en que las mujeres se desenvuelven en el circuito y a la sociedad con su experiencia sexual con otra mujer. Dos visiones muy actuales. Él, en cambio, es un bufón, jugador empedernido, dependiente económicamente de su mujer, que adopta el papel de "cerdo machista" por interés. Lógicamente, en este enfrentamiento, el espectador se tiene que poner de parte de ella, sobre todo si su historia de amor con su peluquera, es lo más convincente de la película.

Lo que pasa es que, en mi opinión, todo es muy superficial, buscando la complicidad del espectador, que pasa un rato agradable, pero sin profundizar apenas en el enfrentamiento con los que movían los hilos del tenis en ese momento, ni en la otra vertiente que entre las jugadoras representa su rival, no solo en la pista, Margaret Court. Probablemente esto interesa menos al espectador medio que la bonita historia de amor y la derrota del bufón machista, pero, a mi, me habría gustado un mayor desarrollo por ese camino.

Emma Stone está bien, como acostumbra. Steve Carell sigue siendo el bufón sobreactuado de casi todas las películas. Y la película permite pasar un rato agradable, sin más.





lunes, 16 de enero de 2017

Cine: LA LA LAND (LA CIUDAD DE LAS ESTRELLAS)


Con el prestigio que le da el haber ganado 7 Globos de oro tras el éxito de su presentación en el Festival de Venecia, nos llega esta película musical dirigida por Damien Chazelle, del que vimos hace un par de años Whiplash. Una película interesante que utilizaba de forma adecuada la interpretación musical y nos mostraba como, para llegar al éxito, puede ser necesario renunciar a muchas otras cosas en la vida, entre ellas el amor.

En esa misma línea se mueve La la land (no me gusta el título español), donde una pareja se separará para alcanzar el éxito en sus aspiraciones artísticas. 


Mia (Emma Stone) es una de las muchas aspirantes a actriz que viven en Los Angeles en busca del sueño hollywoodiense. Se gana la vida como camarera en unos estudios mientras se presenta a montones de pruebas de casting. Sebastian (Ryan Gosling) es un pianista que vive de las actuaciones de segunda que le salen, y su sueño es regentar su propio club donde rendir tributo al jazz más puro. Dos jóvenes que luchan por conseguir sus sueños en una ciudad conocida por destruir esperanzas y romper corazones.

Tras algunos encuentros, la pareja se enamora pero pronto descubrirá que el equilibrio entre el amor y el arte puede ser el mayor obstáculo para el éxito y aunque alcancen el triunfo, acabarán separados. 

La película me gustó mucho, no tanto por lo que cuenta, visto infinidad de veces, sino por su tratamiento visual. Empieza con un alarde técnico, un baile en una autopista atascada, rodado en un plano secuencia de varios minutos con un movimiento de cámara increíble. No sé si, como se,  ha dicho, la secuencia tiene algún corte, pero da la impresión de que no y es realmente espectacular. Una secuencia que nos conduce al primer encuentro, poco grato, entre Mia y Sebastián ambos atrapados en el atasco en su coche respectivo. A partir de ahí la historia es previsible. Habrá nuevos encuentros. Lo que inicialmente es enfado acabará en amor. Un amor al que tendrán que renunciar en busca del éxito. Pero todo ello está bien contado. Con un guion bien construido. Y sobre todo con un desarrollo visual basado en el movimiento de cámara, con numerosos planos secuencia. Contrasta en este sentido con otro excelente musical, Chicago, donde el ritmo musical se basaba en el montaje, sobre todo para paliar la deficiencia danzante de algunos de sus actores. Y tieneuna secuencia onírica final que me recordó a otros grandes musicales de la historia del cine.

Aquí los dos protagonistas, Emma Stone y Ryan Gosling, cantan y bailan en el límite de lo aceptable, pero la cámara les acompaña y los trata con cariño. Me gustó más Emma Stone que en las pruebas demuestra su capacidad de interpretación. 

En resumen una deliciosa película musical lllena de homenajes y nostalgia por el cine clásico.




lunes, 5 de octubre de 2015

Cine: IRRACIONAL MAN


Fiel a su cita anual, nos llega la última película dirigida por Woody Allen. En ella nos presenta una nueva variación del tema del delito, la culpa y el castigo que ya tratara en ocasiones anteriores, como en Delitos y faltas (1989), Match point (2005) y Cassandra's dream (2007). Porque Allen, como los compositores musicales, realiza variaciones sobre un mismo tema.



El profesor de filosofía Abe Lucas ha tocado fondo a nivel emocional y se ve incapaz de encontrarle ningún sentido ni alegría a su vida.
Poco después de empezar a dar clases de filosofía en la universidad de una pequeña localidad, Abe Lucas se encuentra relacionándose con dos mujeres: Rita Richards, una profesora que se siente muy sola  y Jill Pollard, su mejor estudiante, que se convierte en su amiga más íntima. Jill encuentra irresistible la personalidad artística y atormentada de Abe, pese a que  muestra indicios de desequilibrio mental.
Cuando, por puro azar, Abe y Jill se ponen a escuchar una conversación de unos desconocidos y se quedan absortos con ella, todo cambiará.

A lo largo de su carrera, Woody Allen ha demostrado un gran interés por la filosofía, según el mismo manifiesta, influido por las películas del director sueco, Ingmar Bergman. "Me fascinaban sus películas, las cuestiones que planteaban y los problemas que trataban. Posteriormente, con los años, fui leyendo cierta cantidad de filosofía y fui capaz de entender más claramente quién lo influyó y qué ideas estaba dramatizando. Y acabé por disfrutar leyendo a los filósofos, para compararlos y ver cómo se cuestionaban y refutaban unos a otros sobre sus enfoques contrapuestos a cuestiones incontestables".

Ese interés ha dado lugar desde el comienzo de su carrera a películas tan poco atractivas como Interiores (1978), comedias como La ultima noche de Boris Grushenko (Love and death, amor y muerte, 1975) o las antes mencionadas. 

Como el mismo dice, " a lo largo de los años se pueden observar en todas o la mayoría de mis películas ciertos temas filosóficos coherentes. Pero son
obsesiones mías que se centran en torno a cuestiones que muchos hombres se han planteado antes. Me interesan realidades deprimentes por las que me obsesiono. Han obsesionado a artistas y pensadores que han llegado mucho más allá que yo en todos los aspectos, pero yo las trato desde mi propio punto de vista".

En este sentido Irrational man vuelve a tomar, como dije antes, el tema del crimen y la culpa, tomando una serie de ideas de otras historias, propias y ajenas como Extraños en un tren, la novela de Patricia Highsmith llevada al cine por Hitchcock o La Sombra de una duda (también de Hitchcock) con la que guarda bastantes similitudes. Todo ello contado sin humor pero con ironía, por un Allen que se nos antoja distinto al que siempre esperamos encontrar, centrado en la comedia, aunque a lo largo de su extensa obra con más de 40 películas, podamos encontrar muchas obras serias, alejadas de ese género. 

Quizá sea ese el mayor reproche que se le puede hacer a esta historia. Que el humor sea demasiado sutil e irónico, lo que la convierte en una historia más convencional y, a la vez, menos comercial. Por lo demás todo está contado con la habilidad y facilidad que caracteriza a Allen, con dos intérpretes destacados, Joaquin Phoenix, situado ya entre los grandes, y Emma Stone, que repite con el director tras Magia a la luz de la luna, que le da buena réplica. Tambien cabe destacar a Parker Posey como la otra mujer que se enamora de Abe.

Resumiendo, aunque no es de lo mas atractivo del cine de Allen, nos muestra que a sus ochenta años, todavía está en condiciones de ofrecernos obras interesantes. A mí me gustó.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Cine: MAGIA A LA LUZ DE LA LUNA


Nos llega la penúltima película dirigida por Woody Allen. Una comedia intrascendente que no viene a añadir nada a su trayectoria.



Cuando su colega y amigo de toda la vida le propone desplazarse a la Costa Azul para desenmascarar a una joven vidente, el mago chino Wei Ling Soo, uno de los mejores y mas populares magos del momento, no lo duda. Aunque en realidad el mago chino es un inglés arrogante y gruñón que siente aversión por los espiritistas, ya que está convencido de la inexistencia del más allá. Lo que ocurre es que la joven vidente llegará a hacerle dudar de sus convicciones y que además se establecerá una  relación afectiva entre ellos.

Woody Allen ya ha tratado en otras ocasiones el mundo de la magia, los curanderos y los hipnotizadores en películas como  Alice, (1990),  La maldición del escorpión de Jade (2001), o Scoop (2006), También está claro que le gusta situar sus películas en los años 20, como ya hiciera en Midnight en París (2011). Todas ellas historias más atractivas, en mi opinión. 

Aquí nos presenta al personaje del mago, un inglés inteligente, racional y apasionada de la ciencia, interpretado por Colin Firth, al que los fraudes y la estupidez de un público crédulo le irritan bastante. Es arrogante, crítico, cínico, y se considera intelectualmente superior. Como se le da muy bien el ilusionismo, desconfía de lo espiritual y disfruta poniendo al descubierto a personas que aseguran que suceden cosas mágicas de verdad en sesiones de espiritismo. Es antipático y despectivo con todo el mundo. A mi me recordaba al personaje del Dr. Higgins de My Fair Lady. Frente a él una joven, Emma Stone, encantadora. Una pareja que, en la línea más clásica de la comedia, pasara del enfrentamiento al amor.

Todo ello está razonablemente bien contado, con cierto humor, aunque casi todo lo que ocurre sea bastante previsible.

Lamentablemente vi la película doblada, con lo que no pude disfrutar con la que, estoy seguro, debe ser excelente interpretación del Colin Firth (Oscar por El discurso del Rey, 2010) más que parcialmente. No recuerdo haber visto antes a Emma Stone, una joven agradable aunque parece que le falta presencia física, para la relación que se establece, en cualquier caso lastrada por la excesiva diferencia de edad.  

En resumen, una película agradable, un divertimento menor en su filmografía pero que sirve para pasar el rato.