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domingo, 28 de enero de 2018

Cine: SIN AMOR


Una de las películas europeas más destacadas del año. Premio del jurado en Cannes, nominada para los Oscar, Globos de oro, Bafta y cine europeo. Está dirigida por Andrey Zvyagintsev, quien hace tres años dirigió Leviatán, que también fue candidata a numerosos premios y cuyos problemas con la administración rusa dieron lugar a que Sin amor sea una coproducción entre empresas de Rusia, Francia, Bélgica y Alemania.



Boris y Zhenya están en proceso de divorcio. Ambos han encontrado nuevas parejas. Aunque separados, las discusiones y la mala comunicación es lo habitual entre ellos. En medio, Alyosha, su hijo de doce años, con el que ninguno de ellos quiere quedarse en su nueva vida. Alyosha es perfectamente consciente de la falta de cariño y comprensión que recibe de sus padres. Hasta que desaparece. Es entonces cuando la pareja no tiene más remedio que unir sus fuerzas para encontrar a su hijo desaparecido. Con el paso de los días, tanto los esfuerzos como la preocupación van en aumento. 

La historia se desarrolla en Moscú. Está muy bien planteado el inicio, con unos paisajes solitarios y árboles sin hojas por los que transita el hijo cuando vuelve del colegio, tratando de retrasar la llegada a casa donde se va a encontrar con el desafecto de sus padres. Y bien definidos éstos, con sus nuevas parejas y el odio que ha sustituido al amor, si es que alguna vez lo hubo.  

Me gustó en general la película en la que la búsqueda del hijo desaparecido es el pretexto para llevarnos por una relación rota, unos personajes egoístas dentro de una sociedad un tanto desoladora. La inacción de la policía, la colaboración de un grupo especializado en la búsqueda de desaparecidos, la visita a la madre de ella, todo ello es un marco donde vemos que la desaparición del hijo agrava aun más la mala relación de la pareja.  Y cabe destacar también una serie de detalles marginales que incrementan la visión desoladora de la sociedad donde la pareja podría establecer sus nuevas vidas sin la presencia del hijo desaparecido. 

Narrada con un ritmo pausado y con explosiones melodramáticas, me pareció una película muy interesante, más atractiva que la anterior de este director, Leviatán.

lunes, 16 de febrero de 2015

Cine: LEVIATAN




Película rusa, nominada al Oscar  en lengua no inglesa. Dirigida por Andrey Zvyagintsev, director premiado por sus anteriores películas, El regreso (2003) en Venecia, El destierro (2007) y Elena (2011) en Cannes. Leviatán fue premiada este año en Cannes como mejor guión. No he visto ninguna de sus películas anteriores.



En una ciudad del norte de Rusia vive Kolia con su segunda esposa y su hijo del primer matrimonio. El alcalde de la ciudad ha conseguido expropiar la casa y los terrenos con la excusa de un proyecto de interés común, y Kolia dirige sus reclamaciones con la ayuda de un abogado de Moscú, quien, al parecer, tiene información sobre el alcalde que le compromete gravemente. Esta situación se combina con una relación sentimental entre la esposa y el abogado y la rebeldía y rechazo del hijo contra la mujer. Todo ello aderezado con continuas borracheras de todos los implicados, que se pasan gran parte del metraje bebiendo vodka. Y con la utilización sin límites de la violencia por parte del poder, apoyado por la Iglesia y la Justicia. Una mezcla de Thriller y drama familiar.

Es curioso, la RAE en su diccionario define Leviatán como Monstruo marino fantástico y en segunda acepción Cosa de grandes dimensiones y difícil de controlar. p.e. Este estado es un Leviatán. Parece que esta segunda definición fuera la que da título a la película, aunque más parece apoyarse en el libro del filósofo inglés Thomas Hobbes (siglo XVII) Leviatán, o La materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil,  que al parecer puede entenderse como un estudio de las consecuencias del Estado absoluto y en el libro de Job, personaje bíblico al que menciona el pope. Además de la presencia de un esqueleto de un gran animal marino en una playa cercana a la casa. Toda una carga de simbolismos.

El caso es que Leviatán nos narra como el poder utiliza todos los medios, legales o no, para deshacerse de la resistencia de Kolia, que acabará en la cárcel, con su mujer muerta, su hijo en manos de las asistencias sociales y con su amigo abogado de regreso a Moscú, vencido y apaleado.

Es una historia que puede darse en cualquier lugar, (de hecho el director afirma haberse inspirado en un caso ocurrido en Estados Unidos) aunque está claro que en los países occidentales se disimula mejor la corrupción y la intimidación. O no. No sé porque pero me venían a la memoria algunos pasajes de la novela de Rafael Chirves, Crematorio o quizá más bien de su versión televisiva, mientras veía la película. De todas formas parece que a las autoridades rusas no les ha gustado nada la película. No es de extrañar.

La película es amarga, un clima turbio, violento, bien conseguido. Ninguno de  los personajes despierta nuestra simpatía. La combinación de la lucha contra el abuso del estado y los problemas familiares del protagonista, no me parece afortunada, más bien una excusa para dar lugar a lo que le ocurre a lo largo de esa lucha. Y además es demasiado larga, 140 minutos.