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lunes, 17 de abril de 2017

Cine:NEGACION


Deborah Esther Lipstadt (1947) es una historiadora estadounidense de origen judío. Profesora universitaria de Judaísmo Moderno y de Estudios del Holocausto, fue nombrada en 1994 para el Consejo de Memoria del Holocausto de los Estados Unidos. Ese mismo año publicó un libro, La negación del Holocausto.
David Irving (1938) es un escritor británico que se ha caracterizado por su negación del Holocausto. Es autor de una biografía de Hitler cuyo argumento central se puede resumir en que "si Hitler hubiese tenido noticias del exterminio de los judíos, lo habría detenido" y que el Holocausto no tuvo lugar. 

Lipstadt en su libro llamó a Irving negador del holocausto, falsificador de hechos históricos y afirmó que Irving había manipulado y distorsionado documentos.  Como consecuencia, Irving demandó por difamación a la historiadora y a la editorial del libro ante los tribunales del Reino Unido en 1996. 

El caso llegó a ser famoso debido a su relación con el negacionismo del Holocausto, ya que planteó que los judíos son enemigos naturales de todo y que el Holocausto no tuvo lugar (se trataba de unos pocos muertos por tifus) y que Hitler no sabía y era inocente de tales sucesos y de las políticas que en ello culminaron.

El juicio, que se desarrolló entre enero y abril del 2000, está considerado como un momento casi definitivo en la lucha contra los negadores del Holocausto y los revisionistas de la Historia. No se les ha acallado pero perdieron a su gran y aparentemente respetable representante, denostado para siempre como tramposo y mentiroso.

Negación trata de reconstruir el juicio y las circunstancias que lo rodearon con un guión de David Hare, prestigioso guionista y autor teatral, del que recuerdo las películas El lector y Las horas, y una obra teatral que se represento hace unos años en el Español, A cielo abierto. Está dirigida por el poco distinguido director y productor británico Mick Jackson (El guardaespaldas, Volcano)



La película cuenta la batalla legal de Lipstadt (Rachel Weisz) por defender la verdad histórica contra Irving (Timothy Spall - que ya estaba espléndido en Turner-). En el sistema legal británico, en casos de difamación, el peso de la prueba recae en el demandado, por lo que Lipstadt y su equipo legal, encabezado por Richard Rampton (Tom Wilkinson),tenían que demostrar que Irving había actuado de mala fe como historiador, y para ello, que las cámaras de gas de Auschwitz existieron y sirvieron para su propósito. 

Negación se centra en como el equipo de Lipstadt desarrolla su estrategia legal para ganar el juicio, teniendo en cuenta que no existe ninguna prueba documental que demuestre la existencia del holocausto, investigando sus obras y su diario. Incluso, en ocasiones, pasando por encima de los deseos de la historiadora. La película recoge una serie de escenas que sucedieron realmente si bien, lógicamente, dramatiza su desarrollo. Aunque le falta emoción, (el resultado del juicio es conocido), la interpretación y la personalidad de los diferentes personajes reales hace que se siga con interés. 

Un tema interesante que merecería una mayor creatividad en su desarrollo pero que, en cualquier caso, contribuye a destruir un negacionismo de la historia que todavía trata de mantenerse vivo

lunes, 23 de marzo de 2015

Cine: SELMA


En la primavera de 1965, una serie de acontecimientos cambiaron el curso de la historia de Estados Unidos y el concepto de los derechos civiles. Los manifestantes, armados de valor, y dirigidos por el Dr. Martin Luther King, intentaron en tres ocasiones realizar una marcha desde Selma hasta Montgomery, dos ciudades del estado de Alabama, para solicitar un derecho humano básico: votar. Los enfrentamientos, la marcha final triunfal y la aprobación de la Ley de Derecho al Voto de 1965 que le siguieron son una parte de la historia. Aunque en 1870 se había aprobado la decimoquinta enmienda a la Constitución que prohibía cualquier tipo de discriminación en el ejercicio del voto en base a la raza o el color, había estados que utilizaban diferentes medios para limitar ese derecho.  Esta Ley puso fin a esas tácticas discriminatorias


Dice Ava DuVernay, la directora, una mujer de color que proviene del mundo del cine independiente y cuya familia es originaria de Alabama, que Selma es una historia acerca de la voz  de un gran líder, la voz de una comunidad que triunfa a pesar de los disturbios y la voz de una nación que lucha por convertirse en una sociedad mejor. Y es cierto. La gran virtud de la película es reflejar esos hechos, presentándonos los intentos de Luther King para conseguir del Presidente Johnson el reconocimiento de la situación y el apoyo a sus reivindicaciones mediante el desarrollo de la Ley,  su enfrentamiento con el gobernador Wallace y la fuerza de la manifestación pacífica frente a la brutalidad de las fuerzas del orden. En este sentido la película es eficaz al conseguir transmitirnos todo eso. No obstante, en mi opinión, pese a la fuerza de lo relatado, le falta emoción, desarrollo del resto de los personajes. Es, quizá, demasiado documental. 

Han sido muy elogiadas tanto la fotografía como la interpretación del inglés David Oyelowo. Este actor, al que hemos visto en bastantes películas, entre ellas en El año más violento que comentaba hace unos dias, donde hace de fiscal, Lincoln, Interstellar y Criadas y señoras nos presenta un Luther King perfectamente creíble. También me gustó Tom Wilkinson como el Presidente Johnson, pero esto no es destacable,  a Wilkinson siempre te lo crees. Respecto a la fotografía tengo que decir que la copia que yo vi me pareció muy oscura, bastante poco afortunada y no justificaba los elogios recibidos. 

Recordar que Selma formó parte de las películas nominadas para el Oscar. Creo que la nominación era excesiva y, lógicamente, no pasó de ahí. Como digo su interés reside fundamentalmente en los hechos que narra, pero no en su forma de narrarlos.

martes, 19 de agosto de 2014

Cine: Belle


Belle es una película inglesa dirigida por Amma Asante, actriz, guionista y directora de color, con solo una película anterior a esta, The way of life.



Belle cuenta la historia de  una joven mestiza, Dido Elizebeth Belle (Gugu Mbatha-Raw), la hija ilegítima de un Capitán de Marina que es criada por su tío abuelo, presidente del tribunal supremo, Lord Mansfield (Tom Wilkinson) y su esposa (Emily Watson). Y mientras su linaje le permite ciertos privilegios, su presencia provoca también problemas sociales,ya que vive en una Inglaterra que aún permite la esclavitud (1781) y no acepta la presencia de una joven negra entre los miembros de la nobleza. 


'Belle' está inspirada en la historia de Dido Elizabeth Belle que junto a su prima Lady Elizabeth Murray convivió con la aristocracia durante el siglo XVIII y que representadas en un cuadro, estuvieron presentes en los pasillos del palacio inglés de Kenwood durante más de un siglo.

En este aspecto la historia recuerda las novelas de Jane Austen, con los problemas de herencias y la dificultad de casar a las hijas que no contaban con una dote, así como la visión que la sociedad tenía de la mujer. Pero en este caso con el añadido de que una de las jóvenes, la más afortunada y mejor situada económicamente, sea negra. Por una vez, no asistimos a la típica historia de esclavitud, sino que  Belle ha sido bien educada, es culta y dispone de una renta, lo que la sitúa en una posición favorable respecto a su prima blanca con la que convive en la mansión de Lord Mansfield. 

Por otra parte, Lord Mansfield está obligado a dictar sentencia respecto a un pleito generado por la reclamación de los armadores de un barco esclavista al seguro por haber tenido que arrojar al agua a una gran cantidad de esclavos durante la travesía. La presencia de un aspirante a abogado interesado en el caso, da lugar a que Belle se interese por el mismo y tome conciencia de lo que la esclavitud supone para las personas de su raza, además de enamorarse de él.

Tanto los personajes como el pleito entre armadores y la compañia de seguros existieron en la realidad, aunque aquí han sido convenientemente convertidas en historia cinematográfica.

Lo cierto es que la película me sorprendió favorablemente. Está bien desarrollada, con unos buenos interpretes, un inglés perfecto. Aunque algunos personajes rozan la caricatura y la resolución del pleito queda muy novelesca, me gustó. Tiene ese aire de las producciones inglesas, con muy cuidada ambientación.

 La historia, en lo que hace referencia a la esclavitud me hizo recordar la novela con que iniciamos el curso pasado, El gobernador (curiosamente el barco objeto del pleito, zarpó de la isla de Santo Tomé), y me ha parecido mucho mas interesante que la mencionada novela.




La historia del pleito es la siguiente:
El Zong zarpó de la isla de Santo Tomé, en la costa occidental de África, el 6 de septiembre de 1781 con 442 esclavos y una tripulación de 17 miembros con rumbo a Jamaica. Cargaba muchos más esclavos de lo normal para un barco de su tamaño.
El viaje se prolongó mas de lo habitual (unos 2 meses). El hacinamiento, la desnutrición y las enfermedades comenzaron a hacer mella entre los esclavos y la tripulación: 60 esclavos y 7 miembros de la tripulación murieron. Cuando el capitán se dio cuenta de que habían cometido un error de navegación y que todavía tardarían casi un mes más en llegar a su destino comenzó a hacer cuentas, si los esclavos seguían muriendo o enfermaban perderían unas 30 libras por cabeza. El seguro que habían suscrito los armadores aseguraba la pérdida, captura o muerte (naufragio, abordaje o revuelta, por ejemplo) de los esclavos, pero se exceptuaban los casos de muerte natural, por enfermedad o suicidio. Entonces  propuso a la tripulación tirar por la borda a los esclavos enfermos. De esta forma, y utilizando el principio  por el que un capitán podía desechar parte de la carga con el fin de salvar el resto, eliminaba los esclavos enfermos que no los habría cubierto el seguro. La justificación fue que no tenían suficiente agua para cubrir las necesidades de carga y tripulación. Durante varios días se fueron tirando esclavos por la borda; al principio, mujeres y niños y, más tarde, los hombres… 133 en total.
A finales de diciembre el Zong llegaba a Jamaica con 208 esclavos. Después de venderlos, los armadores reclamaron a la aseguradora 4.000 libras por los esclavos perdidos. La aseguradora se negó a pagar por considerarlo “un mal manejo de la carga” y el caso llegó a los tribunales… no por el asesinato de 133 personas, sino por si la aseguradora debía indemnizar al armador. En 1783 comenzó el juicio en Londres, sin el diario de a bordo, se perdió misteriosamente,  y sólo con las declaraciones de la tripulación. En este primer juicio, el jurado dio la razón a los propietarios del Zong. Sin embargo, la compañía de seguros apeló y pidió que el caso fuese juzgado ante la Corte Suprema.
En este segundo juicio, en el que la aseguradora presentó pruebas de que en el barco había agua más que suficiente, se presentó el abolicionista inglés Granville Sharp solicitando que el caso a tratar era el asesinato de 133 personas. El presidente de la Corte Suprema,Lord Mansfield, ante las nuevas pruebas acusó a la tripulación de negligencia por tirar a los esclavos teniendo agua suficiente (“mal manejo de la carga”) y anuló la sentencia anterior dando la razón a la aseguradora… pero desestimó tratar el caso como asesinato (puso como ejemplo que sería lo mismo que si la carga hubiese sido de caballos).
No obstanta  la masacre del Zong, se utilizó como ejemplo de la depravación humana, para concienciar a la opinión pública y presionar al gobierno. Por último, en 1807, Gran Bretaña abolió el comercio de esclavos. Lamentablemente, la trata de esclavos no terminó y la multa de 100 libras, que la Royal Navy imponía por cada esclavo encontrado a bordo de un barco, siguió justificando tirar los esclavos por la borda.

Este episodio inspiro un cuadro del pintor ingles William Turner, El denominado Barco de esclavos.