Es una historia sórdida y cruel, donde se pone de manifiesto una situación insostenible para las chicas del pueblo, que quieren salir de esa sociedad cerrada que las desprecia y considera útiles solo para el placer. De eso se aprovechan algunos desalmados y un asesino digno de figurar en una galería de personajes abyectos.
La historia está bien contada y, sobre todo con una ambientación extraordinaria. En San Sebastián se ha premiado justamente su fotografía que transmite perfectamente el ambiente en que se desarrolla, comparable a la ambientación de algunas de las series americanas de éxito como True detective con la que se la ha comparado.
Javier Gutiérrez es Juan y Raúl Arévalo es Pedro. Los dos están muy bien pero destaca sobre todo para mi ( y para el jurado del Festival), Javier Gutierrez, un buen actor al que he visto en teatro, aquí en Pozuelo, junto a Carmelo Gómez en Elling. También actúan, en papeles secundarios, Antonio de la Torre, (que siempre está bien), como padre de las dos niñas desaparecidas, Nerea Barros (una de las actrices que parece que van a destacar en el futuro) como la madre y Jesús Castro (El niño), que sigue yendo de guapo.
Una de las mejores películas que he visto en los últimos meses.
