Cuando estás en un lugar de playa con cine al aire libre, a veces vas a ver películas que no irías a ver en Madrid. Este es el caso de Spiderman: homecoming. Dirigida por John Watts del que vi en TV una curiosa película llamada Coche policial. Está claramente dirigida a los interesados en los superhéroes de Marvel entre los que se encuentra este hombre araña, del que hasta ahora habíamos podido ver sus aventuras desligado de la factoría Marvel. Supone la incorporación al personaje de Tom Holland, el niño de Lo imposible, la película de J.A. Bayona.
Un joven Peter Parker/Spider-Man comienza a experimentar su recién descubierta identidad como el superhéroe Spider-Man. Después de la experiencia vivida con los Vengadores, Peter regresa a casa, donde vive con su tía. Bajo la atenta mirada de su supervisor Tony Stark. Peter intenta mantener una vida normal pero irrumpe en su rutina diaria el nuevo villano Vulture y con él, lo más importante de la vida de Peter se verá amenazado. Típica película de la saga de Los vengadores, con buenos efectos especiales, algunos momentos ingeniosos y varias bromas privadas para seguidores de esos personajes. Curioso ver a Michael Keaton haciendo de villano tras su personaje en Birdman.
Poco a poco nos van llegando las películas con nominaciones para los Oscar. Esta semana lo ha hecho Spotlight. Dirigida por Tom McCarthy, actor, guionista y director del que no he visto ninguna de sus películas anteriores, aunque sí le recuerdo como uno de los guionistas de Up, la excelente película de animación que ganó la categoría en los Oscar de 2009 y que incluso estuvo nominada como mejor película. Fue presentada en el Festival de Venecia
Spotlight es el nombre de un tipo de foco utilizado en cine y teatro conocido también como cañón.
Pero en este caso Spotlight es el nombre que recibía un equipo de investigación del periódico Boston Globe que en 2002 gano el Premio Pulitzer de Servicio público al sacar a la luz el encubrimiento por parte de la jerarquía de la Iglesia católica de numerosos casos de pedofilia cometidos por decenas de sacerdotes locales.
La película se centra en la investigación de este equipo formado, básicamente, por cuatro personas, con el apoyo del director y el editor. La incorporación de un nuevo director que viene de Miami genera dudas en el equipo acerca de su continuidad, pero por el contrario, la aparición de una noticia sobre un cura pederasta abrirá la investigación que se desarrolla de forma tradicional, rastreando archivos, entrevistando victimas, contrastando testimonios, luchando por obtener documentos de archivos reservados, evitando todos los obstáculos, incluidos los atentados del 11 S. que obligaron a retrasar la investigación y su publicación. La referencia más clara de esta película es Todos los hombres del Presidente (1976, Alan Pakula), pero en este caso se centra más en los procedimientos de la investigación sin dar lugar a la acción y las amenazas del Watergate.
El otro tema de la película es el hecho investigado. ¿Cómo fueron posibles todos esos abusos que se denuncian sin que nadie fuera capaz de decir nada durante décadas?. Incluso en el propio periódico se habían recibido denuncias, pero no se habían investigado. Probablemente existía el temor a la reacción, no ya de la jerarquía de la Iglesia católica sino a los propios ciudadanos de una de las ciudades más católicas de EEUU. Pero la reacción fue positiva, dando lugar a denuncias de las victimas y a la vergüenza colectiva que llevó este caso a las portadas de toda la prensa internacional y sacudió a la Iglesia Católica en todo su núcleo. Desde entonces, en EEUU y en otros muchos países de todo el mundo, se han destapado casos similares de abusos.
La historia es interesante y está bien contada. Es una narración de forma clásica. Con un equipo de intérpretes, Michael Keaton, Mark Ruffalo y Rachel McAdams como los más destacados, que acaba de ser premiados por el sindicato de actores USA. Una apología del buen periodismo social, algo que no es fácil encontrar en nuestros días. Como dice su director: "estoy preocupado por la escasa presencia en la actualidad del periodismo de investigación de
calidad, comparado con lo que había hace 15 años. Vi esta película como una oportunidad de enseñar con el ejemplo: aquí tenemos la clase de impacto que se puede producir cuando se cuenta con periodismo bien financiado hecho por profesionales con experiencia".
Muy interesante. Una buena película. Lástima que no se haya arriesgado un poco más en la forma narrativa. Y, quizá, en la vida privada de los investigadores, de la que tan solo se ofrecen unos mínimos apuntes.
Siguen llegando las probables candidatas a los Oscar de este año a nuestros cines. Ahora ha sido Birdman, dirigida por el mejicano Alejandro González Iñárritu y con un reparto de lujo, Michael Keaton, Edward Norton, Emma Stone, Naomi Watts... González Iñárritu dirigió Amores perros (2000), 21 gramos (2003) y Babel (2006). Todas ellas con guión de su compatriota Guillermo Arriaga. Se trata de tres películas de historias cruzadas muy interesantes. Posteriormente, y ya sin guión de Arriaga, dirigió en España Biutiful (2010). En su haber cuenta con varios premios importantes y nominaciones a diferentes Oscar.
Birdman es una comedia que cuenta la historia de un actor, famoso por interpretar a un superhéroe, Birdman. Han pasado los años, Birdman es un recuerdo y decide montar una obra de teatro en Broadway con el fin de restablecer su carrera. Abriga serias esperanzas de que este montaje le legitimará como artista y demostrará que es algo más que una vieja gloria. Rodeado de los actores, su ex mujer y su hija, vivirá las sesiones de preestreno, como una lucha entre los diferentes egos de los personajes.
La película es un ejercicio de preciosismo narrativo. Toda está narrado en un solo plano secuencia, sin cortes apreciables (por supuesto es un falso plano secuencia), salvo uno muy breve, pese a transcurrir en varios dias. Lo malo, para mí, es que este virtuosismo no aporta nada a la narración. Más bien, en mi opinión, la perjudica en ocasiones. La continuidad entre secuencias reales y fantásticas me resultó poco grata. Me recordó, en parte, Cisne negro (2010), donde la alternancia de escenas reales e imaginadas resultaba engañosa. Es muy difícil representar la subjetividad en el cine. La película contiene una serie de referencias. El personaje central está interpretado por Michael Keaton, que hizo de Batman en dos ocasiones. Edward Norton (el mejor de la función) fue Hulk. La obra que representan es De que hablamos cuando hablamos de amor, de Raymond Carver, autor norteamericano del denominado realismo sucio. Aunque acaba de ganar el Globo de oro al mejor guión, me parece que el director ha perdido con su separación de su primer guionista, Guillermo Arriaga. En conjunto la historia está dominada por el enfrentamiento de egos, de los actores, de la crítica, por el espectacular montaje y por la utilización de la percusión en una banda sonora que incluye también numerosos fragmentos de clásicos. En resumen una película notable, interesante, pero que no me gustó, o, al menos, esperaba bastante más.