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lunes, 9 de abril de 2018

Cine: COSAS DE LA EDAD


Guillaume Canet es un conocido actor, guionista y director francés que ganó un César como director por su segunda película, No se lo digas a nadie (2006), de la que no he encontrado que fuera estrenada en España. Tampoco recuerdo haber visto ninguna película dirigida ni interpretada por él. Su pareja es Marion Cotillard a la que sí he visto en bastantes ocasiones desde que con La vida en rosa ganara Oscar, Globo de oro, Bafta y César como mejor actriz. En Cosas de la edad, trata de contarnos como se puede sentir una pareja de actores como la suya cuando se encuentran en los cuarenta y sienten que ya no están en la onda.



Cuando la joven protagonista de una película que está filmando le dice que ya no es "rock’ n ‘roll", que es un carroza y ha descendido dramáticamente en la lista de los actores más deseados, Canet decide hacer cambios radicales en su imagen y su vida.  Tanto su familia como sus amigos se sienten consternados cuando se percatan de que su transformación va mucho más allá de lo que nadie pudo pensar en un principio.

Lo que podía haber sido un ejercicio de reflexión sobre la crisis de los cuarenta en una pareja popular sometida al constante escrutinio de los medios, toma en esta película un camino hacia la estupidez que culmina en lo ridículo. Puede entenderse como una cierta (auto)crítica del personaje masculino (su pareja queda casi al margen de esa transformación) y de la cantidad de tonterías que podemos hacer los hombres en crisis. Lo que pasa es que ni el tema es mínimamente original ni está contado con un mínimo de gracia. Llena de tópicos sobre la preocupación humana, y sobre todo en aquellos que como los actores viven de su imagen, por la apariencia física. Y además excesivamente larga.

A destacar la presencia de Marion Cotillard, siempre buena actriz, y el cameo de Johnny Hallyday.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Cine: MACBETH


Nos llega una nueva versión de la obra de Shakespeare, dirigida en esta ocasión por el australiano casi desconocido Justin Kurzel. Presentada en el Festival de Cannes, donde no obtuvo ningún premio, está protagonizada por Michael Fassbender y Marion Cotillard.




Se dice que Shakespeare es el mejor guionista cinematográfico de la historia. Deben contarse por decenas las adaptaciones al cine de sus obras. De Macbeth recuerdo la versión de Polanski realizada en 1971, que no recuerdo haber vuelto a ver y tiene fama la de Orson Welles de 1948, que no he visto. La versión que comento peca, a mi modo de ver, de un esteticismo que en ocasiones molesta (escenas a cámara lenta) pero que en general acompaña adecuadamente el texto en verso de Shakespeare que, como siempre, es lo que verdaderamente tiene valor. 

Realmente no es de extrañar que sus obras se hayan llevado al cine en tantas ocasiones. El cine nos ofrece la posibilidad de situar la acción en  lugares reales en lugar de hacerlo sobre un escenario. En esta ocasión los duros paisajes de Escocia, sus brumas, ofrecen un marco muy adecuado para la historia que se nos narra. Todo ello acompañado por unos textos excelentes, y una notable interpretación. Macbeth es Fassbender. Creo que es la vez que más me ha convencido este actor. Marion Cotillard es Lady Macbeth, la esposa manipuladora y cruel que maneja la ambición de su marido. El resto, una serie de sólidos actores británicos. Recomiendo la versión original que, aunque no se entienda el texto, nos transmite el ritmo y al musicalidad de su lenguaje.

En conjunto me ha parecido una buena e interesante película con una ambientación excelente. Una oferta atractiva en unas salas dominadas por Star wars, los Apellidos catalanes y las Palmeras en la nieve.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Cine; DOS DIAS, UNA NOCHE


Coproducción franco-belga dirigida por los hermanos belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne, de los que recuerdo, hace un par de años, El niño de la bicicleta, una sensible e interesante película sobre un niño de 11 años que se escapa de su hogar de acogida para encontrar a su padre y la relación que establece con una joven peluquera




Ahora nos traen la historia de Sandra, quien tras una baja por depresión se encuentra con que en la fábrica en que trabaja, han decidido prescindir de ella y dar una extra de mil euros al resto del personal. Sandra dispondrá de dos dias y una noche para tratar de convencer a sus compañeros para que renuncien a la paga y ella pueda volver a ocupar su puesto.




Dos dias, una noche se encuentra en una línea del cine francés al que pertenecen títulos como Las nieves del Kilimanjaro (Robert Guédiguian, 2011) o  Una vida mejor (Cédric Kahn, 2011). Cine social, con las raices en la crisis económica actual. 

La película es interesante en cuanto nos presenta un panorama de los diferentes compañeros de Sandra con los que ésta se pone en contacto. Sus egoísmos, sus angustias, sus necesidades, se nos ofrecen en un recorrido por diferentes personajes de la clase media trabajadora, pero salvo en  casos concretos, sin juzgarlos.  No lo es tanto en cuanto las circunstancias de Sandra, trabajadora en situación de baja por enfermedad, de treinta y tantos años, casada con un marido que trabaja,  la quiere y ayuda, con dos hijos, con una hipoteca, no nos resultan tan conmovedoras ni desesperadas como podría parecer. Ni tampoco la visión económica de  los compañeros que aceptan  el ahorro de un sueldo a cambio de una extra de una cuantía poco proporcionada al ahorro de ese puesto de trabajo. Cabe suponer que tendrá unos derechos que deberán ser respetados en caso de que la despidan, podrá acogerse al paro. Otra cosa es, como he dicho, la galería de personajes, de compañeros de trabajo. Desde quien la evita para no tener que enfrentarse a ella, quien no puede prescindir de la paga con la que ya cuenta o quien se siente culpable por haber votado por su despido y rectifica su postura. Una colección de seres humanos con sus miserias y un denominador común, la crisis en una empresa que ha descubierto que el trabajo que se hacía con 17 personas, se puede hacer con una menos.

Ante todo ello el espectador no puede menos que preguntarse cual sería su reacción en un caso similar. En cualquier caso y sin querer anticipar el final, hay que decir que la postura de Sandra será coherente y honesta y al final habrá recuperado la autoestima y el valor.

La película se apoya en Marion Cotillard que interpreta a Sandra. Es Sandra, con sus momentos de desesperación y de esperanza, de fe y de comprensión hacia sus compañeros, de generosidad y de falta de capacidad de reacción, según el momento. Una excelente interpretación, El marido es Fabrizio Rongione, un actor belga habitual de los directores.

Película muy recomendable, aunque, evidentemente, dado su tema, no es para pasar el rato simplemente.