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miércoles, 12 de febrero de 2020

Cine: EL ESCÁNDALO


Roger Ailes fue un genio de la comunicación que ayudó a colocar en la Casa Blanca a Richard Nixon, Ronald Reagan, George Bush padre, George Bush hijo y Donald Trump; fue el hombre que creó Fox News, que hizo de las fake news un arte y que demostró que en el éxito político pesan poco las ideas y mucho la crispación y el espectáculo. Su teoría sobre la comunicación política quedó resumida en una frase célebre: “Tienes dos tipos sobre un escenario. Uno de ellos anuncia una solución para los problemas de Oriente Próximo. El otro se cae en el foso de la orquesta. ¿Cuál de los dos crees que aparecerá en el telediario de la noche?”. 

Pero en 2016, Gretchen Carlson, presentadora despedida de uno de los programas de más audiencia, presentó una demanda contra él por acoso sexual. Los desmanes sexuales, los abusos y los chantajes cometidos durante décadas se dieron a conocer y acabaron con su carrera en pocas semanas. Un hombre que mantenía que "la mejor expresión de la lealtad viene en forma de una alianza sexual".

Una serie de TV, La voz más alta, (The loudest voice), que se puede ver en Movistar indaga en la vida social del magnate y en algunos aspectos de su parte más personal, como en las acusaciones de acoso sexual. La película que nos llega ahora, se centra en cómo un grupo de  mujeres logró acabar con él.

La película está dirigida por Jay Roach, autor de películas poco distinguidas como la serie de Austin Powers. Lo único destacable puede ser Trumbo (2015), aunque, según leo, ha ganado cuatro Emmy. Tanto Charlize Theron como Margot Robbie han sido nominadas para los Oscar, Globos de oro y BAFTA. Y ha ganado el Oscar a maquillaje. 



Roger Ailes (John Lithgow), está al frente del canal de noticias Fox News. Es  uno de los mejores productores televisivos de su generación pero también un hombre cruel y autoritario, muy dado a hacer comentarios groseros y sexistas sobre sus empleadas. La presentadora y estrella televisiva Gretchen Carlson (Nicole Kidman) destapa el escándalo al interponer una denuncia por abuso sexual. Será entonces cuando sus compañeras, entre ellas Megyn Kelly (Charlize Theron) y Kayla Pospisil (Margot Robbie), deciden dar también la cara. 

La película plantea tres casos diferentes, la veterana despedida por no seguir tolerando la situación, la que parece haber dejado atrás lo sucedido al alcanzar el éxito y la recién llegada (único personaje de ficción) que no sabe cómo reaccionar. Tres visiones diferentes que, sin embargo, se quedan en la superficie mientras se emplea demasiado tiempo en mostrar la rivalidad del personaje de Charlize Theron con Donald Trump. Lo mas atractivo de la película es la denuncia de un sistema dominado por el miedo a perder un puesto de trabajo, a no prosperar y, sobre todo, a quedar marcada para siempre. Un sistema que se sostiene con la complicidad no solo de jefes y compañeros sino también de las propias compañeras e, incluso, la esposa de Ailes.

Me decepcionó la forma narrativa. Lo que parece empezar como una narración directamente a cámara, cambia después a una narración convencional. Parece que no se hubiera atrevido a seguir por ese camino, bastante más difícil de llevar a cabo.

En cualquier caso la película tiene buen ritmo y es interesante. Está bien interpretada, destacando sobre todo Margot Robbie. Pero a mi me interesó y aportó más la serie de TV.


domingo, 18 de agosto de 2019

Cine: ERASE UNA VEZ EN... HOLLYWOOD


Desde que en 1994 Pulp fiction fuera premiada con la Palma de oro en el Festival de Cannes, su director, Quentin Tarantino se incorporó, pese (o quizás debido a) lo corto de su filmografía, a la reducida lista de directores cuyas películas son esperadas como un acontecimiento. Desde su debut en 1992 con Reservoir dogs, solamente nueve títulos, que le han consagrado como uno de los directores con mas personalidad del panorama actual, de forma que la presentación de Erase una vez en Hollywood, su novena pelicula, en el pasado Festival de Cannes, era una de las mas esperadas por críticos y espectadores. 



Hollywood, 1969. Rick Dalton (Leonardo DiCaprio), un actor de series de  televisión venido a menos, junto con Cliff (Brad Pitt), su doble en las secuencias de acción y también su mejor amigo, intentan abrirse camino y adaptarse a una industria del espectáculo que esta cambiando. Sus vidas se cruzan con las de sus vecinos, Roman Polanski y Sharon Tate y con un inquietante grupo de hippies hasta culminar en la noche del 9 de agosto.

Tarantino nos ofrece su visión de Hollywood al final de los 60. Una visión amable, casi nostálgica, de un mundo que estaba cambiando, cuando todo - los Estados Unidos, la ciudad de Los Ángeles, el "star system de Hollywood, incluso las propias películas - estaba en un punto de inflexión, y nadie sabía dónde encajarían las piezas. Y que no pudo conocer ya que nació en 1963. Es una historia basada en dos personajes cuyas expectativas no se han cumplido, en los que el éxito y el fracaso pueden darse la mano. Y para ello introduce a una pareja de ficción en un mundo con personajes, películas y series de TV reales. Así recordamos a Polanski, Sharon Tate, Steve Mc Queen, Bruce Lee, La gran evasión, Matt Helm, Mannix, Charles Manson y su banda...  directores reales (Sergio Corbucci, Joaquin Romero-Marchent, Antonio Margheriti) con películas que no existieron...Y se permite el lujo, como ya hiciera en Malditos bastardos, de cambiar la historia real. Todo ello con mucho mas aliento de comedia que el habitual en su cine. El resultado, más que correcto, aunque excesivamente largo, en mi opinión. Hacia la mitad de la película tiene un bajón en su interés, apenas compensado con la  excelente secuencia de la visita del personaje de Brad Pitt al campamento Hippi y con un final ... muy Tarantiniano.

Leonardo diCaprio, Brad Pitt y Margo Robbie destacan en un amplísimo reparto dentro de este "Cuéntame" a la americana.




lunes, 11 de febrero de 2019

Cine: MARÍA REINA DE ESCOCIA


La literatura en sus diferentes formas, la biografía, poesía, teatro, la ópera, el cine y la televisión no han dudado en acercarse a María Estuardo, un personaje histórico un tanto controvertido. Como afirmaba Stefan Zweig en su biografía, que leímos hace unos años en clase, "Quizás no haya ninguna mujer cuyos rasgos hayan sido trazados de manera tan divergente, ora como asesina, ora como mártir, ora como necia intrigante, ora como santa celestial. Curiosamente esa variedad de su imagen no es culpa de la falta de material acerca de su figura, sino de la desconcertante abundancia del mismo (…) Contra todo 'sí' atestiguado documentalmente se alza un 'no' también documentado. Contra toda acusación, una disculpa”.

Tengo un ligero recuerdo de la película de 1971 con Vanessa Redgrave y Glenda Jackson dirigida por Charles Jarrott que supuso para mi el descubrimiento de ese momento de la historia de Inglaterra y Escocia. Dos buenas actrices, como lo son también las dos que dan vida a las dos reinas, Saoirse Ronan y Margot Robbie en esta nueva versión que dirige la debutante directora teatral Josie Rourke, con guion de Beau Willimon a partir de María Estuardo, la reina mártir de John Guy.



 María Estuardo, reina de Francia a los dieciséis años y viuda a los dieciocho,  regresa a Escocia para ocupar el trono que le pertenece. Inglaterra está gobernada por su prima Isabel I. Reinas en un mundo gobernado por hombres, las dos sopesan el matrimonio y la independencia. María, decidida a ser más que una simple representación, podría hacer valer su derecho al trono de Inglaterra, poniendo en peligro la soberanía de Isabel.

Con una notable ambientación y fotografía, (nominada al Oscar de vestuario y maquillaje la película me pareció excesivamente superficial en el tratamiento de la historia. Trata de abarcar un periodo histórico bastante amplio reduciéndolo a unos pocos momentos. Son demasiados los ingredientes que maneja, la lucha religiosa, el enfrentamiento con los nobles escoceses encabezados por su hermano, su matrimonio con Lord Darnley, que se acuesta con su secretario y confidente... Al casarse con un sospechoso del asesinato de Lord Darnley, es acusada de participar en el y se ve obligada a abdicar como reina de Escocia y refugiarse en la corte de Inglaterra, donde intentaría hacer prevalecer sus derechos al trono frente a Isabel I. Desde las  tramas urdidas por la nobleza escocesa hasta los esfuerzos de los ministros de Isabel I para deslegitimar sus aspiraciones al trono inglés y su posterior ejecución. Demasiadas cuerdas a tocar. 

Todo parece estar narrado sin emoción, solo para llegar al cara a cara (parece que falso, nunca llevaron a verse) entre las dos reinas, un momento bien resuelto dramáticamente, aunque cargado de esteticismo con ese juego entre velos.  Dos mujeres fuertes y poderosas sometidas a una sociedad gobernada  por los hombres. Políticos, religiosos, padres, hermanos.  Ambas mujeres se comprendían, se atraían y se desafiaban, y las dos de vieron obligadas a pagar el alto precio impuesto por el poder.

En la interpretación destaca más una fría Saoirse Ronan que una afeada Margot Robbie, cuyo personaje es menos relevante





domingo, 25 de febrero de 2018

Cine: YO; TONYA


El mundo del deporte en EEUU se vio alterado en 1994 por dos sucesos violentos. El 6 de enero la patinadora Nancy Kerrigan,  mientras entrenaba para la clasificación de los Juegos Olímpicos de Invierno de Lillehammer (Noruega), fue atacada por un hombre que le golpeó en las rodillas con una barra de hierro. Las imágenes de la patinadora de 24 años gritando de dolor y preguntando "¿por qué?" mientras su padre se la llevaba en brazos, abrieron los informativos. Pocos meses después, el jugador estrella de la NFL O. J. Simpson fue detenido y juzgado por dos cargos de asesinato por las muertes de su exesposa y un amigo de esta, ocurridas el 12 de junio de 1994. 

Estos dos sucesos han sido objeto de versiones cinematográfica o televisiva en poco tiempo. Primero fue O.J. Simpson en dos series, American crime story y OJ Made in America. Ambas fueron muy premiadas y la segunda, incluso, con el Oscar al mejor largometraje documental. Ahora le ha llegado el turno al caso de la patinadora, pero no centrado en su figura sino en la de su competidora principal, Tonya Harding, la gran beneficiada, teóricamente, por la agresión, que fue acusada y juzgada como inductora.




Cuando Kerrigan fue seleccionada como segunda representante de Estados Unidos, tras Tonya, en la competición olímpica a pesar de, a causa de la agresión, no haber podido participar en la preselección la historia entró en un clímax frenético: quedaban cuatro semanas para los Juegos Olímpicos de Invierno, donde Tonya Harding y Nancy Kerrigan se verían las caras y competirían la una contra la otra. Un drama perfecto que fue aprovechado por los medios, especialmente por la CBS que tenía los derechos de TV de los JJOO y que explotó la rivalidad en sus programas para asegurarse así audiencias millonarias. Tonya era el ídolo de la clase baja, Nancy era la favorita de todas las demás clases.




Tonya Harding, (Margot Robbie), fue la primera mujer en EE.UU. en completar un salto triple axel en competición. Campeona de EEUU, participó en dos JJOO. La película cuenta la historia de esta deportista, una historia de malos tratos y abusos, con una infancia marcada por el abandono de su padre y la presencia constante de una madre (Allison Janney) que la martirizaba, y una edad adulta señalada por un marido maltratador y acosador (Sebastian Stan). En 1994  protagonizó uno de los mayores escándalos que ha vivido el mundo del deporte en toda su historia. 

Yo Tonya nos ofrece un retrato de Tonya como si se tratara de un documental, en el que se alternan testimonios de los personajes con diferentes momentos de su existencia. Así la vemos cuando, con tan solo 4 años, ya ganaba trofeos y es llevada por su madre para recibir clases de una de las más reputadas entrenadoras. Asistimos a su progresión, a sus dificultades para integrarse en el mundo de la competición por su falta de delicadeza y de medios económicos, siempre bajo la tutela de su madre, sin conseguir patrocinadores. Y a su independencia mediante el matrimonio con un indeseable. Para llegar al momento de su competencia para participar en los JJOO de Lillehammer y la agresión a su principal rival, que terminó por convertirla en un "juguete roto", soportando el acoso de los medios a los que había proporcionado la tercera mayor audiencia deportiva en televisión de la historia con la final de patinaje artístico. Harding fue oficialmente expulsada de la federación de patinaje artístico para siempre y tuvo que ver como, gracias al escándalo que ella protagonizó, este deporte se convertía en uno de los más populares del mundo. 


Una historia de abusos y explotación que se sigue con atención, sobre todo por la interpretación de Margot Robbie, quien entrenó durante varios meses para emular las coreografías de su personaje (aunque las ejecuciones más difíciles corren a cargo de dobles). También destaca Allison Janney en el personaje de la madre. Un caso extremo de esos padres que tratan de convertir a sus hijos en campeones aunque para ello tengan que negarles las muestras de amor que se les suponen. La película decae un tanto al narrar la agresión sobre su rival y la participación en los JJOO de Lillehammer, probablemente porque al tratarse de hechos comprobables, no es posible dejar libre a la imaginación y tiene que ajustarse a la realidad y porque los responsables directos (su marido y sus amigos) carecen de aliento dramático.


Película interesante y entretenida, narrada con bastante sentido del humor. Y merecidas nominaciones de sus dos intérpretes femeninas. Lástima para Robbie que también esté nominada Frances Mc Dormand, la gran favorita. 


jueves, 4 de agosto de 2016

Cine: LA LEYENDA DE TARZAN


Nunca me ha atraído el personaje de Tarzán, ni en cine ni en novela. Cuando era niño todavía podían verse las películas protagonizadas por Johnny Weissmüller pero lo cierto es que nunca me llevaron a verlas ni, creo, yo lo pedí. Tampoco me sentí interesado por las novelas de su creador, Edgar Rice Burroughs. Prefería a Salgari y Julio Verne. Muchos años después tuve ocasión de ver alguna en TV y lo cierto es que no tuve la sensación de haberme perdido nada.

En 1984 Hugh Hudson, que venia de dirigir Carros de fuego, estrenaba una nueva versión de la historia de Tarzán, Greystoke, que supuso el debut de Christopher Lambert, un actor bastante limitado que no obstante ha prolongado su carrera más allá de la serie Los inmortales. La película destacó sobre todo por la  fotografía de John Alcott, colaborador de Stanley Kubrick desde 2001 y ganador del Oscar por Barry Lindon. 

Esta nueva aproximación al personaje está dirigida por David Ayer, del que solo sé que ha dirigido varias entregas de Harry Potter.




La historia nos sitúa unos años después de que Tarzán abandonara la selva de África para convertirse en Lord Greystoke. Ahora disfruta de su aburguesada vida que comparte con su esposa Jane.  Sin embargo, su tranquila y aristocrática rutina de hombre casado dará un giro inesperado cuando el Parlamento requiera sus servicios como emisario comercial, y sea invitado a que vuelva al Congo en el que una vez habitó. Lo que no sabe Lord Greystoke es que en realidad todo forma parte de un siniestro plan ideado por un capitán belga  quien actúa movido por la avaricia y la venganza. 

Hasta cuatro guionistas se han reunido para construir esta innecesaria revisión del personaje que no añade nada nuevo salvo el abuso de efectos digitales. Tarzán es tratado como si de un superhéroe se tratara, en una película de aventuras que nos trae el recuerdo por situaciones y pèrsonajes de otras muchas. El protagonista,  Alexander Skarsgård, al que se ha podido ver en una serie de la HBO, Sangre fresca y que ha intervenido en varias películas, se muestra tan limitado como guapo. Le acompaña, como Jane, Margot Robbie, a la que vimos en El lobo de Wall Street y que se ha convertido en la actriz del momento. Habrá que esperar a verla en otras películas para juzgarla como actriz. Guapa si que lo es. Y también están Christoph Waltz, repitiendo una vez más el papel de cínico malvado que le endosó Tarantino y Samuel L. Jackson, otro actor tarantiniano, aquí como el compañero pusilánime de Tarzán. Pero el auténtico protagonismo está en los efectos digitales y su recreación de la fauna africana. Y una pelea entre Tarzán y un gorila que hace que echemos de menos El renacido.

A olvidar.