domingo, 30 de diciembre de 2018

Cine: UN ASUNTO DE FAMILIA


Premiada con la Palma de oro en Cannes, Un asunto de familia está dirigida por  Hirokazu Kore-Eda, director japonés, del que recuerdo De tal padre tal hijo, comentada en este blog en 2014 y Nuestra hermana pequeña. También ha dirigido Nadie sabe y Still walking (Caminando). Un cine centrado en las relaciones familiares.

Además del premio en Cannes, está nominada para los Globos de oro, pero no ha pasado el corte para los Oscar.




La familia de Osamu es pobre. Apenas gana suficiente dinero para sobrevivir a través de pequeños delitos, pero son felices viviendo juntos. Después de uno de sus habituales hurtos, Osamu y su hijo encuentran a una niña, sola en la calle y muerta de frío. Al principio, la mujer de Osamu no quiere que se quede con ellos, pero acaba apiadándose de ella.  Así, esa familia, con abuela y padres, tendrá una nueva hija a partir de ese momento. En ese grupo hay amor, unos se cuidan unos a otros, pero no son una familia de sangre.

A propósito de la historia, dice su director, "En Japón se castiga con gran severidad el cobro fraudulento de una pensión o a los padres que enseñan a sus hijos a robar en tiendas. Me parece bien que se castiguen esos delitos, pero no entiendo que la gente de tanta importancia a infracciones menores cuando se cometen delitos muchísimo más graves que no se condenan. Después del terremoto de 2011, empecé a sentirme incómodo con la constante repetición de que los lazos familiares son importantes. Pensé que sería interesante explorar a una familia unida por otra cosa, el delito en este caso".

Se trata de algo que ya ha tratado este director con anterioridad, según parece. Y en esta ocasión nos narra, con sensibilidad y buen hacer, la historia de este grupo de personas unidas por lazos que, sin ser de sangre, aparecen fuertes hasta que una serie de circunstancias hace que se tambaleen al tener que responder de sus delitos. Es importante señalar que el título original es "los ladrones de tiendas", que es la principal fuente de medios de subsistencia. La película nos ofrece una lectura diferente de los lazos que pueden unir a unas personas para que convivan.

Aunque le cuesta llegar al giro que da aliento a la historia, la película me resultó interesante, con un buen dibujo de los personajes y sus relaciones, llenas de detalles y naturalidad. Eso si, con un ritmo lento que puede hacerse incómodo. La parte final nos hace cambiar la visión de lo acontecido hasta entonces, pero lo hace sin sensiblería. Una notable película.







sábado, 29 de diciembre de 2018

Cine:YULI


Carlos Acosta es un bailarín cubano negro, nacido en 1973, que llegó a ser primer bailarín del Royal Ballet de Londres. Con 16 años, ganó la medalla de oro en el Grand Prix de Lausanne y en un mundo donde los príncipes y los Romeos eran blancos, donde todo era elitismo y el color de la piel sí importaba, él fue el primero en imponerse y demostrar que la danza era cuestión de capacidades, no de razas, abriendo el camino a otros bailarines negros.

Sobre su figura y con un guion de Paul Laverty, Iciar Bollaín ha construido una ficción en que nos relata la historia de este bailarín que no quería bailar ni salir de Cuba y que, actualmente, dirige en La Habana la Fundación Acosta Danza, una escuela donde forma a un grupo de bailarines.

Ha obtenido cinco nominaciones en los Goya.



Yuli es el mote que le pone a Carlos Acosta su padre, Pedro. Un viaje  a través de su vida, leyenda de la danza y primer bailarín negro en interpretar algunos de los papeles más famosos del ballet,  en compañías como el Houston Ballet o Royal Ballet de Londres (donde ha sido primer bailarín durante más de 15 años). Cuenta desde su dura infancia hasta su madurez.

La película está contada desde el presente, desde un teatro de la Habana hoy, donde Carlos, interpretado por él mismo, está ensayando con su compañía un montaje de danza que relata su vida. Y desde ahí, la película nos traslada a a su infancia, con el niño Yuli, y a su juventud, hasta transformarse en la figura que llegó a ser. Combinando dos líneas narrativas, una en la que se ofrecen recuerdos familiares y progresos profesionales, y otra más artística, con el propio Carlos Acosta que consiste en la puesta en escena de coreografías y ensayos de su propia vida. 

Una historia atractiva e interesante, con un guion bien trabado (premiado en San Sebastián), una buena realización de las escenas de baile y música adicional de Alberto Iglesias. Me gustó. 


martes, 25 de diciembre de 2018

Cine: ENTRE DOS AGUAS

Hace doce años se estrenó un documental, La leyenda del tiempo. Con un título y un contenido inspirados por la figura y el álbum de Camarón, se trataba de filmar un retrato a largo plazo, de representar los efectos del paso del tiempo en la caras, los cuerpos y los comportamientos de un grupo de adolescentes en la Isla de Leon, en San Fernando. Y de ellos, especialmente dos, los hermanos Israel y Francisco José Gómez Romero que se constituyeron en los protagonistas de una parte del documental. Algo que, de alguna manera enlazaba con los proyectos de François Truffaut con el personaje de Antoine Doinel (Los 400 golpes, El amor a los 20 años, Besos robados, Domicilio conyugal, El amor en fuga), y de Richard Linklater (Boyhood, la trilogía Antes de...). Un proyecto interesante de Isaki Lacuesta que entonces se desarrolló a lo largo de varios meses y que ahora ha tenido continuación con Entre dos aguas.

Presentada en el Festival de San Sebastián, fue la ganadora de la Concha de oro y está nominada como mejor película a los Goya.




Isra y Cheíto son dos hermanos gitanos. Isra está encarcelado por narcotráfico y Cheíto enrolado en la Marina. Cuando Isra sale de la cárcel y Cheíto termina una larga misión que le ha llevado a Somalia y las Seychelles, ambos regresan a la Isla de San Fernando. El reencuentro de los hermanos renovará el recuerdo de la muerte violenta de su padre cuando eran niños. Ahora Isra tiene 26 años y regresa a la Isla de San Fernando para intentar recuperar a su mujer y a sus tres hijas.

Aunque en esta ocasión no se habla de documental nos encontramos ante una película que es, fundamentalmente, un documental. Retomando los personajes de La leyenda del tiempo, asistimos de inicio al parto de la tercera hija de Isra que lo contempla en el hospital para inmediatamente volver a la cárcel donde cumple condena. Cuando un tiempo después es puesto en libertad, su esposa le expulsa de su casa, no encuentra trabajo y tiene que volver al trapicheo, se reencuentra con los colegas y sus hijas a las que adora, busca ayuda en los gitanos evangelistas...
 
 mientras su hermano, que ha encontrado estabilidad tras un periodo en la marina le trata de ayudar. 

Todo esto esta reflejado con autenticidad y sin artificiosidad, mostrando sentimientos y situaciones. El problema, para mi, surge en que lo que me cuenta a lo largo de más de dos horas, no consigue interesarme lo suficiente, aunque reconozco el esfuerzo y el realismo de lo que veo. La aproximación a un mundo de marginación que, en algunos momentos, podría recordar al neorrealismo italiano o, incluso, a Los olvidados de Buñuel

Y me surge una duda, ¿estoy viendo un documento real o una ficción? Si es lo primero tengo que aceptar la relativa falta de interés dramático, si lo segundo se lo tengo que reprochar. Personajes reales en una historia parcialmente de ficción. Es precisamente esa falta de interés dramático lo que creo que me impidió entrar en la película. Y también el exceso de naturalidad de sus personajes que hace que, en muchos momentos, me resulte imposible entender lo que dicen.

lunes, 17 de diciembre de 2018

Teatro: TODAS LAS NOCHES DE UN DIA


Al teatro Bellas Artes de Madrid ha llegado, tras una larga gira que empezó el pasado mes de marzo, la obra de Alberto Conejero Todas las noches de un dia. Con esta obra ganó el III certamen de obras teatrales de la AAT en 2015 con el siguiente comentario del jurado:  “La altura poética de la obra que, con un dominio ejemplar del lenguaje y de la estructura teatral, crea una atmósfera irreal y mágica, un universo cerrado que enmarca una historia conmovedora de amores imposibles e incomunicación”.

Del autor recuerdo La piedra oscura" que le supuso el premio Max al mejor autor teatral en 2016.


Ha pasado mucho tiempo desde que los vecinos vieron por última vez a Silvia, la dueña de la casa. Allí sólo queda Samuel, el jardinero, afanado en preservar su jardín y el invernadero, casi olvidado. La obra comienza cuando la policía acude a la casa para intentar descubrir el paradero de Silvia. Empieza entonces un combate entre la vida y los recuerdos, entre el amor y sus fantasmas. Asistimos a la confesión de Samuel (Carmelo Gómez) sobre la huida de Silvia (Ana Torrent) cuyo paradero sigue siendo una incógnita.

Un texto muy poético, intenso. Una historia de amor y de qué hacer con el amor cuando es imposible. Un combate entre lo real y lo fantasmal, entre el presente y los recuerdos. Dice su autor en unas declaraciones que "necesitaba a alguien que fuera capaz de comprender toda la materialidad poética que contiene el texto, pero a la vez convertirla en teatro y de explotar todo lo dramático que puede contener. Necesitaba un director que apreciara la poesía, pero que no incidiese tanto en lo poético, que ya está en la escritura, sino en la tensión dramática". Este director es Luis Luque y, en mi opinión, lo ha conseguido solo parcialmente. Cuenta, eso si con un buen espacio escénico, bien iluminado y dos actores que cumplen perfectamente en hacernos llegar la hondura poética del texto. Sin embargo la construcción dramática no terminó de llegarme. Y creo que es más un problema de estructura que de puesta en escena. El planteamiento de la declaración de Samuel alternando con el recuerdo de sus conversaciones con Silvia, no me convenció. Como tampoco la resolución, demasiado previsible.

En cualquier caso, se trata de una obra que se sigue con interés y que tiene ingredientes para gustar.


jueves, 13 de diciembre de 2018

Teatro: EL CASTIGO SIN VENGANZA




La Compañía nacional de teatro clásico presenta en el Teatro de la Comedia, El castigo sin venganza, una de las ultimas obras de Lope de Vega. Una obra que el propio autor define como "una tragedia al estilo español", y que podríamos considerar emparentada con el teatro de Shakespeare. En el análisis de la obra incluido en los cuadernos pedagógicos de la compañia, se señala: "Sus personajes principales son de elevada condición social, posee carácter histórico (la historia -ficticia- está basada en la descomposición real del histórico ducado de Ferrara), la "caída" del duque, desencadenada por sus fallas y defectos, personales y políticos, se produce justo en su plenitud militar y personal, transcurre en una corte, y la desolación y la muerte, que se presienten desde el principio, son las grandes invitadas. Y es española porque refleja la visión española durante el Barroco, dominada por un arraigado sentimiento del honor. Algo asociado a la limpieza de sangre y a las virtudes que un hombre debía poseer, y que se manifestaba en la honra o estima que el individuo merecía de los demás.  Y era obligatorio lavar el deshonorY es española también porque, además de los temas del amor y del honor como fuerzas terribles, se reconocen en ella la presencia de los elementos propios de la comedia barroca: el gracioso, la criada  y las acciones paralelas. Además de la variedad del verso y la presencia de elementos líricos.




El duque de Ferrara (Joaquín Notario), después de llevar una vida disoluta y llena de abusos, pretende tapar su pasado ante el pueblo al unirse en matrimonio con Casandra (Beatriz Argüello), lo que, además, le proporciona una alianza política y estratégica con Mantua. Pero lo que no espera el Duque es que su reciente esposa y su  hijo bastardo, El conde Federico (Rafa Castejón), se enamoren perdidamente y consumen su relación. Cuando ésta es descubierta por el Duque, decide acabar con la vida de los dos, pero para ello tendrá que ocultar su deshonor provocando otra razón para llevar a cabo el castigo.

No me parece que esta sea de las más atractivas obras de Lope. La última parte, la del castigo, me parece que se resuelve de manera precipitada. No obstante, en ella podemos encontrarla calidad habitual de su verso, con momentos líricos que llegar a emocionar, como los soliloquios de los tres personajes principales. Todo ello en versión de Alvaro Tato, habitual de la Compañia. 

Lo más destacado de la representación, para mi gusto, es la puesta en escena, con una inteligente utilización de los medios de que dispone el teatro. Una escenografía austera, un tanto abstracta y oscura que crea un espacio más psicológico que físico, aliviada en algunos momentos por la iluminación y, sobre todo, por un enorme espejo que nos muestra la unión incestuosa. Y un vestuario un tanto anacrónico, de principios del siglo XX pero con una luminosidad muy notable en el personaje de Casandra. También es anacrónico el mobiliario y ahí, sinceramente, creo que no han acertado.  

Entre los intérpretes destaca, a mi parecer, Beatriz Argüello como Casandra. La recuerdo como una Brígida muy poco convencional en el Tenorio que dirigió Blanca Portillo. Joaquín Notario es el Duque. No es su mejor papel. Y Federico es Rafa Castejón, correcto. El resto del reparto contribuye a la eficacia de la representación.

Parece que este es el último montaje de Helena Pimenta como responsable de la CNTC. Ha conseguido una representación interesante con un excelente ritmo.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Cine: THE GUILTY


Dinamarca ha seleccionado para presentar a los Oscar la primera película dirigida por Gustav Möller, quien es también co-autor del guion. Se trata de una película que se centra en un solo escenario de forma similar a otros dos títulos relativamente recientes, Buried (Enterrado, 2010) donde Rodrigo Cortés situaba a su personaje en un ataud sin otra compañía que un teléfono móvil desde el que solicitar ayuda y un encendedor y Locke (Steven Knight, 2013) que se desarrollaba en el interior de un coche en el que su conductor se desplaza a Londres para asistir al nacimiento de un hijo extraconyugal. Son películas de situación única, con un solo personaje en la acción, con las voces de otros personajes que nos llegan a través del teléfono, que se desarrollan en tiempo real y que, con pocos medios, logran mantener en tensión al espectador.


Asger es un oficial de policía que ha sido relegado a operador del servicio de emergencias. Durante su rutina nocturna recibe la llamada de una mujer  aterrorizada. Al parecer ha sido secuestrada por su marido. Recluido en su mesa en la centralita de emergencias, Asger tendrá que localizar y ayudar a la mujer en peligro a la vez se enfrenta a sus propios demonios.

Un drama que podría perfectamente desarrollarse de forma radiofónica, ya que poco aporta la imagen al desarrollo de la intriga. Ahí es donde radica la habilidad del director que apoyado en la interpretación de Jacob Cedergren nos mantiene expectantes sin dejar de mirar la pantalla. A través de diferentes voces en el teléfono (la operadora de la policía regional, la hija, el marido, la mujer, un compañero...) va avanzando la acción con diferentes giros a la vez que vamos descubriendo el perfil del protagonista que le lleva a involucrarse en la investigación más allá de sus funciones.  

Poco se puede reprochar a la película. Quizá que juega a ocultarnos algunos datos a los que el protagonista está en condiciones de acceder,  que nos conducen a una interpretación equivocada de lo que sucede. Creo que esta historia podría desarrollarse perfectamente como un cortometraje en la línea de la excelente y premiada Madre de Rodrigo Sorogoyen en la que también accedemos a la información de lo que ocurre a través del teléfono, y con la que podrían establecerse algunos puntos de contacto.

En cualquier caso, una muy notable película.

Cine: EL REGRESO DE BEN



Dirigida por el escritor y guionista Peter Hedges, conocido por ser el autor y adaptador al cine de la novela ¿A quien ama Gilbert Grape? (Lasse Hallstrom, 1993). Ha dirigido algunas películas poco destacadas, aunque no se prodiga en esta labor ya que esta es la cuarta. Y ha contado con su hijo Lucas Hedges, a quien vimos en Manchester frente al mar, por la que estuvo nominado como actor secundario para el Oscar.



Ben Burns (Lucas Hedges) es un adolescente en rehabilitación por consumo de drogas, que vuelve a casa por sorpresa la víspera de Navidad. Al llegar a su hogar su madre (Julia Roberts) es la única en recibirle con los brazos abiertos. La desconfianza sobre su rehabilitación domina las relaciones familiares- Cuando mientras asisten a una representación navideña, su casa es asaltada y su perro desaparece, las alarmas se mostrarán justificadas. Durante las siguientes horas, madre e hijo deberán hacer todo lo que esté a su alcance para evitar la repetición de la crisis que les llevó a esta situación.

Me sorprendió para bien el planteamiento de esta película. Una aproximación al drama familiar que supone la adicción a las drogas por parte de un hijo adolescente. Y aunque el esquema de la familia (madre con dos hijos de un primer matrimonio, casada con un negro acomodado y dos hijos pequeños también de color) parece demasiado encaminado a la corrección política dominante, la figura de una madre que se niega a renunciar a su hijo pese a los peligros a los que se arriesga es muy atractiva. Sobre todo si la madre y el hijo están bien interpretados. Lucas Hedges es un joven que acaba de simular un permiso en su cura de rehabilitación para volver al hogar familiar durante las fechas navideñas; Julia Roberts es la afectuosa guardiana de ese hijo con el temor a una recaída. Y se muestran con pequeños gestos, dando valor a sus miradas. 

Lástima que en la parte final la película se convierta en una película de acción dentro de una trama criminal poco convincente. Aunque afortunadamente sin nada que ver con las tramas de Liam Neeson en planteamientos similares.

Una película atractiva con buenas interpretaciones.