domingo, 30 de octubre de 2016

Exposiciones en el Círculo de Bellas Artes

Exposiciones en el Círculo de Bellas Artes

Actualmente hay tres exposiciones de las que dos encuentro son muy recomendables.

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La primera, la de Robert Capa, fotografía en color.

Este fotógrafo, principalmente conocido por su foto del miliciano que cae durante la guerra civil española, vio publicada su obra fundamentalmente en blanco y negro. El y su pareja, Gerda Taro, publicaban con el mismo seudónimo, por lo que, en algunos casos, no se sabe bien cuáles eran de cada uno.

Le gustaba mucho el color, e hizo estupendas fotos, menos conocidas entre otras cosas por el largo proceso de revelado de color en sus comienzos, y porque las revistas para las que trabajaba preferían publicar su obra en blanco y negro.

En esta exposición se exhiben fotos tomadas durante la segunda guerra mundial, y reportajes sobre personajes famosos (Picasso, Hemingway, Huston..), países como Hungría (él era húngaro), Rusia, Marruecos.... ciudades como París, Roma...

Robert Capa murió al pisar una mina en la guerra de Indochina. Dejó 70.000 negativos.

Merece dedicarle tiempo, y es recomendable ir pronto. En domingo, al salir sobre las 12h30 había una cola enorme.


. La segunda exposición, (en la que entré ya que estábamos) es sobre el Capitán Trueno.

La exposición no sólo alimenta la nostalgia. También analiza estos tebeos (ahora habría que decir comics) desde puntos de vista que yo, naturalmente, ni había imaginado cuando los leía de niña: sus conexiones con la literatura y sus mitos, los espacios naturales que aparecían en las historias, los artefactos técnicos (con sus anacronismos correspondientes), los aspectos arquitectónicos, sus claves gráficas y sus personajes...

Y, claro está, la reflexión moral sobre la lucha contra la injusticia. Copio un texto que acompaña a la exposición: “Seguramente es la justicia una idea excesiva, el nombre impropio de un anhelo siempre pendiente”.








jueves, 27 de octubre de 2016

Teatro: IDIOTA


El teatro Pavón de Madrid, que durante varios años ha sido la sede provisional de la Compañia nacional de teatro clásico, mientras se remodelaba su sede oficial, el teatro de la Comedia, acoge desde este otoño un nuevo e interesante proyecto: la comunidad Kamikaze. Este grupo ha producido varios de los espectáculos teatrales más interesantes de los últimos años. La función por hacer, Veraneantes, La clausura del amor, Hamlet, Misántropo, Juicio a una zorra. Y al hacerse cargo de la gestión del Pavón pretenden un teatro de calidad para todos los públicos. Un espacio para el entretenimiento, la reflexión, el diálogo y la transformación. Un nuevo recinto artístico que nace con la vocación de ofrecer una mirada contemporánea en la que cualquiera pueda verse reflejado. Un proyecto que definen en este enlace: Teatro Kamikaze.

Para iniciar su andadura en la sala grande han elegido una obra de un autor español, Jordi Casanovas. Es el autor de Ruz-Barcenas. Una transcripción de parte del interrogatorio al ex-tesorero del PP. No la vi en teatro pero si en cine. No conozco ninguna otra obra suya. Parece que una de las más populares es Un hombre con gafas de pasta. También suele dirigir no solo sus obras (dirigió el montaje de Idiota en Barcelona) sino las de otros autores. 




Un hombre, Carlos, se presenta a unas remuneradas pruebas psicológicas. Lo que él piensa que será una manera fácil y sencilla de conseguir el dinero que necesita para resolver sus problemas económicos se convertirá en una auténtica trampa. Una atractiva psicóloga le formulará preguntas y enigmas que le pondrán nervioso y que le obligarán a sacar lo mejor de si para evitar un final fatal.

Esta sinopsis define bastante bien lo que es la obra. El hombre (Gonzalo de Castro), es un individuo bastante normal. Graciosillo, poco inclinado a la reflexión, no más idiota que la mayoría de nosotros. No lee los contratos que firma porque se fía de la atractiva joven que se lo ofrece y se sorprende cuando descubre a lo que se ha comprometido (¿no os suena a las famosas hipotecas?).
Enfrente un sistema representado en una doctora, que le someterá a una serie de pruebas y humillaciones que él soporta ante la perspectiva del premio económico, sin atreverse a decir basta. Una idea está sobre el escenario: Una reflexión sobre la autoridad y la incapacidad de rebelarnos. Vivimos en una sociedad en la que el dinero acaba siendo siempre el vehículo para callarnos. "Primero está el miedo a rebelarnos y después, si encima hay dinero de por medio, todos estamos demasiado dispuestos a cambiar justicia por bienestar, como decía Chirbes", asegura el director, Israel Elejalde.

Es muy interesante y clarificador del objetivo de la obra este texto de Israel Elejalde, Idiota y el Proyecto Milgram




La acción se desarrolla de forma que la doctora va proponiendo una serie de pruebas que Carlos debe resolver, en un juego para implicar al espectador que trata a su vez de resolverlas. Si falla el castigo puede ser muy cruel aunque su integridad física está garantizada. Es un juego que recuerda a las obras de Jordi Galcerán (El método Gronholm, Palabras encadenadas, Carnaval e incluso El crédito). A mi modo de ver, pese a que la obra no pasa de los 80 minutos y cuenta con varias sorpresas y giros en su desarrollo, se resiente de que es una única situación excesivamente alargada. En ello puede influir el hecho de que la interpretación de Gonzalo de Castro no me convenció. Demasiado atropellado en su dicción, resulta difícil de entender en bastantes momentos. He visto a este actor en otros papeles en los que me gustó mucho más, especialmente en Glengarry Glen Rose y El inspector, pero ya el año pasado no me gustó en El invernadero. Como es un buen actor, creo que debe ser problema mio, que no consigo conectar con su personaje. 

Elisabet Gelabert es la doctora y me pareció más acertada. La he visto en varios papeles, (Veraneantes, Maridos y mujeres, Tito Andrónico, en teatro, Magical Girl en cine) y me parece una actriz convincente.

Un decorado muy sencillo con un cierto aspecto de concurso televisivo y unas proyecciones fundamentales en el desarrollo de la acción en las que se nos ofrece lo que el personaje ve en el ordenador de su mesa. 

Un espectáculo interesante pero no del todo satisfactorio para mi, que abre una experiencia a la que deseo el mayor de los éxitos.


lunes, 24 de octubre de 2016

Teatro: EL PADRE


Con ocasión de la propuesta de Maite para ir a ver esta obra, publiqué el texto de José Carlos Plaza, responsable de la puesta en escena, así como un breve apunte sobre su autor. No voy por tanto a repetirme.



El padre se centra en el tema de la vejez, la decadencia lenta y la demencia senil a través de la enfermedad (Alzheimer) del protagonista. Presenta a Andrés, interpretado por Héctor Alterio, que hace que el espectador experimente el humor mediante situaciones ambiguas y contradictorias. Los personajes están duplicados, son cambiantes y plantean en todo momento la duda de qué sucede realmente. 
Es un juego de irrealidad, de enredos, de verdades y mentiras, que coloca al espectador en una sensación de desconcierto similar a la del protagonista.  Trata un tema tan espinoso como la perdida de la realidad debida a la vejez. Nos coloca en la perspectiva de una mente confusa o, quizá, confundida  por los intereses de los que le rodean. Algo que muchos de los que hemos tenido padres mayores hemos vivido en mayor o menor grado.

Todo este juego es el que se propone el autor, sumergiéndonos en la mente de Andrés. Que no sepamos qué es real y qué es lo existe solo en su mente.  Lo consigue, en mi opinión, solo parcialmente. Pero es que saber lo que es real y lo que no, es lo menos interesante. No sabemos, y a mi por lo menos me da igual, si Ana, la hija, se va realmente a Londres o, simplemente, junto con su pareja, consideran que es imposible seguir teniendo a Andrés en su casa. Lo que sin duda es cierto es la confusión en que vive Andrés y que acaba en una residencia. Y la presentación de situaciones muy diferentes para ilustrar ese desconcierto no me parece especialmente afortunada. Como tampoco la inclusión de un sueño de Ana. ¿Es realmente su sueño o es lo que Andrés cree que sueña su hija?

Creo que la gran virtud de la representación es Hector Alterio. Está espléndido. Parece mentira que a los 87 años se mantenga en el escenario durante hora y media, con una sinceridad, una ternura y un buen hacer extraordinarios. Bien acompañado por Ana Labordeta, a la que recuerdo el año pasado en Pluto y algo más lejano en Noviembre de David Mamet. El resto del reparto tiene una presencia muy secundaria.

Me gustó el decorado, con una evolución en el que van desapareciendo elementos hasta quedar en una fría sala de residencia. 

Pero sobre todo, muy por encima del resto, Hector Alterio. Por él vale la pena ir a ver la obra.

Cine: LA CHICA DEL TREN


La chica del tren es la adaptación al cine del best-seller de Paula Hawkins del mismo título. Una mediocre novela que, increíblemente, ha vendido millones de ejemplares en todo el mundo. Está dirigida por Tate Taylor, el director de la notable Criadas y señoras ( The help, 2011). Ya en esa película nos demostró un interés por los personajes femeninos y las buenas actrices (Emma Stone, Viola Davis, Sissy Spacek, Octavia Spencer, Jessica Chastain, entre otras figuraban en el reparto). Tuvo cuatro nominaciones a los Oscar, tres de ellos a sus actrices. Octavia Spencer ganó el de mejor actriz de reparto. 


Rachel (Emily Blunt) es una mujer divorciada y alcohólica. con problemas con la bebida. Cada día, toma el tren para ir a Nueva York, y cada día el tren pasa por su antigua casa en la que ahora vive su marido con su nueva esposa, Anna (Rebecca Ferguson), y su hijo. Rachel se concentra en mirar a una pareja, Megan (Haley Bennett) y Scott , que vive unas casas más abajo, creándose una imagen aparentemente perfecta sobre ellos. 

Pero una mañana, desde la ventana del tren, Rachel es testigo de una aparente infidelidad de Megan que la impacta y llena de rabia. Al día siguiente, se despierta con una resaca terrible, diversas heridas y contusiones, y no recuerda nada de la noche anterior, aunque tiene la extraña sensación de que algo malo ha pasado. Cuando descubre que Megan ha desaparecido, Rachel se ve envuelta en el caso, y trata de averiguar qué pasó y qué fue exactamente lo que ella misma hizo la noche en que Megan desapareció.

Una historia de intriga, más propia de Agatha Christie que de Hitchcock, con algunos puntos notables, sobre todo la imagen de la visión de las casas desde el tren. Una idea que estropea el director al ofrecernos planos cortos de la casa desde la visión, aparentemente subjetiva, de Rachel. El resto, la historia de tres mujeres con un punto de conexión, Tom. El ex marido de Rachel que es ahora el marido de Anna y que ha contratado a Megan como niñera.

La película sigue fielmente la acción, aunque no tanto el juego de tiempos y narración en primera persona de la novela. Siempre es dificil el relato en primera persona en el cine, que suele obligar a la voz en off. Esta película no es una excepción. Recurre también a la inserción de numerosas analepsis (flash back), cometiendo incluso lo que Hitchcock señalaba como gran error en una de sus películas (Pánico en la escena). Que el flash-back sea falso.

Película lastrada por un guión insuficiente que no aprovecha lo que constituía, para mí, lo único aprovechable de la novela, el juego temporal de las tres narradoras. Y que, como en la novela, llega a la resolución final de forma tan artificial como abrupta. 

Bien las tres actrices principales, mientras que los actores tienen unos personajes tan poco atractivos e interesantes que es imposible que destaquen.




jueves, 20 de octubre de 2016

LECTURAS DE VERANO

Siguiendo la linea marcada por Angel, estas han sido mis lecturas del verano.

PARIS AUSTERLITZ de Rafael Chirbes

LA LEY DEL MENOR de Ian Mc Ewan        y ya puestos, del mismo autor, AMOR PERDURABLE

CINCO ESQUINAS  de Vargas LLosa

EL INVIERNO DEL MUNDO DE Ken Follet

LA CHICA DEL TREN de Paula Hawkins

LO QUE EL DIA DEBE A LA NOCHE de Yasmina Khadra

CAROL  de Patricia Highsmith

BROOKLYN de Colm Toibin

LA HABITACION de Emma Donoghue

y pendiente de terminar ANA KARENINA de Leon Tolstoi

miércoles, 19 de octubre de 2016

CINE- CAPTAIN FANTASTIC-


             "Fuí a los bosques porque quería vivir deliberadamente; enfrentar solo los hechos de la vida y ver si podía aprender lo que ella me tenía que enseñar. Quise vivir profundamente y desechar todo aquello que no fuera vida... Para no darme cuenta, en el momento de morir, que no había vivido.
              HENRY DAVID THOREAU ( WALDEN ).         


Film norteamericano dirigido por Matt Ross, también autor del guión, actor de series de Tv como Big Love o Silicon Valley, y pasado ahora a la dirección con esta película de lo que se ha dado en llamar cine "indie" y que ha pasado por el festival de Sundance y por el de Cannes, donde recibió el premio al mejor director en la sección "Un certain regard".
Ben y Leslie son un matrimonio que decidieron vivir en los bosques, al margen de la sociedad de consumo, encargándose ellos mismos de la educación e instrucción de sus seis hijos, sin acudir a ninguna escuela pública, potenciando la vida en contacto con la naturaleza, la actividad fisíca, la meditacíon, la lectura ,el conocimiento de idiomas, la música y todo tipo de temas sin inhibiciones en base al diálogo y la verdad, todo ello impregnado por una mística ácrata mezclada con un budismo zen que ya arraigó en la sociedad americana en los años 60 con el movimiento hippie, pero que tiene sus bases en la desobediencia civil y el anarquismo de Henry David Thoreau, que también defendió Gary Snyder ( al que dediqué una entrada en este blog en noviembre de 2014) y que también tiene sus representantes en la actualidad como Noam Chomsky, citado insistentemente en la película.
La aparentemente ídilica vida de la familia se fractura con la muerte de la madre, hospitalizada por sus padres ,en contra de la opinión de su marido. El viaje de la familia , con el propósito de que se cumplan las últimas voluntades de Leslie, chocan con las del resto de la familia, el contacto de los niños con la sociedad y los acontecimientos que provoca la reacción de Ben, hace que empiezen a surgir fisuras entre los miembros de la familia y por primera vez hace que Ben se replantee el futuro de todos ellos.
Me ha gustado la película, me ha caído simpática, es ideal  para mantener un debate, como hacíamos en los tiempos de los cineclubs, debate sobre el neoliberalismo, sobre la sociedad consumista, sobre los movimientos ecólogicos, sobre la educación en fin, hasta que punto podemos prescindir de la sociedad tal como está organizada.
Me ha gustado el desarrollo y el desenlace, el director no defiende a ultranza, las posiciones de los personajes, yo creo que el mensaje final está en que los padres no podemos suplantar a las instituciones y a los enseñantes ,si estamos para vigilar,completar y corregir aquellos planteamientos que no compartimos, Ben enseña e instruye a sus hijos según su único criterio, con ello más que instruirlos los está instrumentalizando, en una secuencia el hijo mayor le reprocha  que los haya convertido en fenómenos, en otra el hijo mediano  le reprocha porqué no celebran la navidad ,como todas las familias, y celebran el cumpleaños de Noam Chomsky.
Ciertamente la película tiene algunos elementos tramposos, desde la hipótesis de partida bastante increíble, los hippies son algo del pasado, cercano pero pasado, hasta la alta cualificación de los padres capaces de enseñar de todo, idiomas, música, esperanto, y son consumados atletas ;tampoco me gusta la entrada en el funeral de toda la familia planteada para impactar al espectador, a pesar de todo la recomiendo me parece que prevalecen las cosas positivas y combina momentos de buena comedia como los provocados en la convivencia con la familia con momentos enternecedores.
El casting es perfecto, todos están muy bien, destacando como no Viggo Motersen, actor que me gusta desde sus inicios y que sabe alternar grandes producciones con películas más modestas como ésta.
            Por último me gustaría trancribir unas frases de Noam Chomsky que pronuncia Rellian el hijo mediano.
                   Si asumes que no hay esperanza, entonces está garantizando que no la haya, Si asumes que existe un instinto de libertad, que hay oportunidades para cambiar las cosas, entonces hay una posibilidad de que puedas contribuir a un mundo mejor.

diano

martes, 18 de octubre de 2016

CURSO DE LITERATURA: Juan Ramón Jiménez




En la clase de hoy hemos quedado en visionar a lo largo de la semana para evitar que se nos vaya la clase en ver videos el correspondiente a Juan Ramón en la serie de TVE Creadores del siglo XX.

Aquí os pongo un enlace. Juan Ramón Jiménez