domingo, 20 de enero de 2019

Cine: THE RIDER


Terminaba mi reciente repaso a lo mejor del año lamentando no haber visto dos películas, Burning The rider. Ahora que ya no existen las salas de reestreno ni de sesión continua de mi juventud, la posibilidad de recuperar las películas suele ser casi únicamente la televisión. Existe, no obstante, en Madrid alguna sala que lo hace posible. Una de ellas es el Pequeño Cinestudio, una sala pequeña, bastante incomoda e incluso difícil de encontrar, en la calle Magallanes. Allí he podido ver esta semana The rider, película que ya comento Ángel muy favorablemente a finales de septiembre y sobre la cual poco puedo añadir sobre lo que dijo.


 Tan solo que me pareció un excelente falso documental o docudrama sobre la figura de un vaquero norteamericano en la época actual. El impacto que una lesión tan grave como la sufrida por el protagonista tiene en hombres jóvenes como él: cómo debe ser vivir en la América profunda sin poder identificarse con la imagen idealizada de un vaquero, una imagen que estos jóvenes intentan imitar hasta el final de sus vidas. Una película sobre la lucha tanto física como
emocional, a medida que va asumiendo su lesión.

Muy recomendable, debe ser incluida entre las mejores del año

martes, 15 de enero de 2019

LO MEJOR DE 2018


Ha terminado 2018 y es el momento de repasar lo mejor del año.

Como es habitual, ha habido una serie de películas destacadas De ellas selecciono unas cuantas.

Extranjeras. 



De entre las que optaron a los premios de 2017, estrenadas en España en el primer trimestre de 2018, destaco Sin amor, Tres anuncios en las afueras, Call me by your name, La forma del agua, El hilo invisible y The Florida project. De los restantes estrenos, la francesa Custodia compartida, Isla de perros, El reverendo, Ha nacido una estrella, Un asunto de familia, Pura sangre y, sobre todo, Cold war y Roma

Ha habido algunos títulos más, a menor nivel pero con interés como 200 pulsaciones por minuto, Los archivos del Pentágono, Yo Tonya, Lady Bird, En la sombra, Happy end, El rehén, Lazzaro feliz, Viudas, The guilty y El regreso de Ben. 

Y lamento no haber visto The rider y Burning.


Españolas. 




 Hay un puñado de películas que me han interesado. Carmen y Lola, Viaje al cuarto de una madre, Entre dos aguas, Campeones, Yuli, Las distancias y El hombre que mató a D.Quijote, aunque esta última sea española casi solo a efectos administrativos.  

Pero por encima de ellas yo destaco estas cuatro: El reino, Petra, Todos lo saben y Quien te cantará.  



Todas las mencionadas, unidas al buen nivel de algunos otros estrenos nacionales, me hacen pensar que ha sido un buen año de cine español.

Con ocasión de que se celebren las galas de los premios de cine español, Forqué, Feroz y Goya, sera ocasión de volver sobre el tema y comentar algún otro aspecto.





lunes, 14 de enero de 2019

Cine: EL VICIO DEL PODER


Dick Cheney ha sido uno de los hombres con más poder en la política de los Estados Unidos hasta la llegada de Obama a la presidencia. Ocupó la vicepresidencia con George Bush hijo y antes había sido secretario de Defensa, congresista y jefe de gabinete de la Casa Blanca. Hoy en dia sigue siendo una figura respetada en el partido republicano. 

Adam McKay, que se había aproximado a la crisis económica de 2008 en La gran apuesta, nos presenta ahora la carrera de este político remontándose incluso a su época anterior a su incorporación, en 1969, al gobierno de Nixon. 

La película ha sido nominada a seis Globos de oro, de los que ganó el de mejor actor de comedia, y a seis Bafta, y se espera cuente con varias nominaciones para los Oscar. 



La película explora la historia real sobre cómo Dick Cheney, un callado burócrata de Washington, acabó convirtiéndose en el hombre más poderoso del mundo como vicepresidente de los Estados Unidos durante el mandato de George W. Bush, con consecuencias en su país y el resto del mundo que aún se dejan sentir hoy en día.

Con un guion muy trabajado, la película se desarrolla por caminos muy poco habituales en el genero. Es un biopic narrado en tercera persona por un narrador del que sabremos su identidad solo al final y en todo momento muy crítico con la persona retratada pero aun más con un entorno al que el calificativo de corrupto se le queda corto. Para Mc Kay, Cheney ha sido un claro representante, si no el ideólogo del neoconservadurismo y la doctrina Bush, la idea de que Estados Unidos puede imponer la democracia, si es necesario unilateralmente, ignorando a las Naciones Unidas y modificando la interpretación de las Leyes. 

La historia de Dick Cheney nos es narrada como si de un documental se tratara, pero utilizando elementos de comedia, roturas narrativas, imágenes de archivo, muy en la línea de su anterior película, con la que mantiene además una clara continuidad en dos de los principales intérpretes, Christian Bale y Steve Carrell y la producción de Brad Pitt. Se puede ver como un reportaje de investigación y de denuncia, en la línea de Michael Moore, que repasa la parte oculta del poder público y sus  conexiones con el sector privado, pero también como una comedia sobre un personaje político capaz de superar sus limitaciones, su juventud poco productiva, su incorporación sin brillantez al equipo republicano en Washington hasta saber aprovechar sus oportunidades y ascender hasta la vicepresidencia. Siempre con el apoyo de su mujer, Lynne, quien nos aparece como la auténtica cabeza pensante de la pareja. 


No conozco tanto a los personajes como para opinar sobre si las diferentes interpretaciones se asemejan en su forma de hablar a los auténticos como ha señalado la mayor parte de la crítica. Pero la transformación física de Bale, un especialista en este aspecto como nos demostró en El maquinista (2004) así como la caracterización de Sam Rockwell en Bush hijo son mas que notables. Me gustó mucho Amy Adams como Lynne Cheney.

Una película atractiva, con algunos altibajos, que nos analiza con cierto humor y mucha crítica lo que ha sido la política de los Estados Unidos antes de la llegada de Obama a la Presidencia y como ha desembocado en la situación actual. Todo con una cierta ambigüedad no en su enfoque pero si en el tono, que se pone ya de manifiesto en al título original, "Vice", con el doble significado de vicio y vicepresidente.

 

sábado, 12 de enero de 2019

Cine: LA QUIETUD


Pablo Trapero es un director argentino que acaba de ser elegido junto con Felix Viscarret para llevar a cabo la realización de la adaptación para TV  de la novela Patria, de Fernando Aramburu, para HBO España. Es conocido por, entre otras películas, Elefante blanco (2012) y El clan (2015), ganadora esta ultima del Goya a mejor película hispanoamericana y comentada en su momento en este blog. Ahora se ha estrenado La quietud, un drama familiar conectado con los efectos de la dictadura argentina, algo que ya ocurría en su película anterior.



Cuando está declarando como testigo, Augusto Montemayor sufre un ataque que le deja en coma.  Mientras una de sus hijas vive en Francia con su pareja, la otra lo hace en la residencia paterna. Cuando la mayor vuelve ante el delicado estado de su padre se produce el reencuentro. Junto a la madre, las tres se verán obligadas a reconstruir el pasado y a enfrentar los desafíos que aparecen en el presente.

La quietud es el nombre de una gran hacienda propiedad de la familia Montemayor. Una familia rota, afectada por un pasado que se nos irá descubriendo a lo largo de su desarrollo. Las relaciones entre una madre (Graciela Borges) dominante y autoritaria y las dos hijas, Mia (Martina Gusmán) y Eugenia (Bérénice Bejo), con el añadido de la pareja de Eugenia y el hijo del abogado de la familia, dan lugar a un melodrama que en algunos momentos roza el folletín estando a punto de caer en lo ridículo. Amores incestuosos, embarazo, adulterio, accidente de automóvil... son, entre otros, una serie de elementos que por acumulación pierden credibilidad.

Formalmente brillante, pero con algunos interludios musicales a los que no encontré sentido (especialmente, People por Aretha Franklin), la película mantiene el interés, especialmente por los personajes femeninos y sus intérpretes. La veterana Graciela Borges, la gran dama del cine argentino de los 60 y 70, la pareja del director, Martina Gusmán y la argentino-francesa Bérénice Bejo, a la que recordamos por The Artist, ayudan a que nos creamos lo que se nos cuenta en mucho mayor medida que unos personajes masculinos sin apenas desarrollo. Destacar que a Edgar Ramírez le hemos visto en La chica del tren y como Versace en la notable serie de TV El asesinato de Versace y a Joaquin Furriel en algunas películas españolas como la reciente El árbol de la sangre y Cien años de perdón.

En conjunto me pareció una película atractiva e interesante, "ma non troppo".

viernes, 11 de enero de 2019

Cine: TIEMPO DESPUES


Hace treinta años, José Luis Cuerda dirigió Amanece que no es poco, una comedia coral, con un humor absurdo, que pese a no ser un éxito cuando se estrenó se ha ido convirtiendo en una "película de culto", con un numeroso grupo de aficionados que la admiran y, casi, veneran.

Cuerda había realizado unos años antes Total, para TV, e hizo unos años después  Así en el cielo como en la Tierra, menos afortunado. Podría decirse que estas tres película forman una trilogía de historias corales y un tanto absurdas que muestran un universo un tanto personal. Tiempo después parece que viniera a cerrar ese ciclo. Escrita a finales de los 90, tras haber pasado bastante tiempo como proyecto difícil de llevar a la pantalla  fue publicada como novela hace pocos años. Ahora ha encontrado financiación y se ha convertido en película, aquello para lo había sido concebida.

A mi me interesa más el Cuerda de El bosque animado (1987)  y La lengua de las mariposas (1999) e incluso el de Los girasoles ciegos (2008), aunque no me convenció su adaptación de la obra de Alberto Mendez.



El mundo de 9177  se ha visto reducido a un solo Edificio Representativo y a unas afueras cochambrosas habitadas por todos los parados y hambrientos del cosmos. Entre todos estos hay uno que cree que salvando ciertas dificultades, y mediante la venta en el Edificio Representativo de su riquísima limonada, otro mundo es posible.

Una película muy irregular, mucho mas interesante por las situaciones y algunos personajes que por la sucesión de chistes y bromas que la componen. Nos presenta un mundo absurdo, sin sentido, lleno de personajes nada realistas en el que, sin embargo, encontramos un espejo deformado de nuestra realidad. Una "sátira alegórica" llena de tópicos sobre los ricos y los pobres en donde encontramos corrupción y desencanto, dando la vuelta a todo ello y jugando con el lenguaje de los diferentes grupos, siempre en el polo opuesto de lo que se supone debería ser, como por ejemplo, un grupo de jóvenes hablando Schopenhauer y Nietsche o un peluquero que llena su establecimiento recitando a Lorca a su clientela.  

En un reparto, lleno de figuras populares y cameos, yo destacaría a Miguel Rellán, punto de conexión con el reparto de Amanece que no es poco. Algunos  dan la sensación de estar fuera de contexto, pero sí parece que todos ellos se lo pasaron bien. 

En resumen, una película disparatada, que puede disfrutarse en la medida en que se conecte con su contenido. Yo conecté solo a medias.

martes, 8 de enero de 2019

Cine: JULIET, DESNUDA


Adaptación de una novela de Nick Hornby, dirigida por el para mí desconocido, Jesse Peretz, quien parece que ha dirigido varios episodios de series de TV. Nick Hornby es un novelista británico que ha visto varias de sus obras llevadas al cine. Quizá la mas destacada sea Alta fidelidad, dirigida por Stephen Frears en 2000. También es el autor de los guiones de dos películas destacadas, An education (2009) y Brooklyn (2015), ambos nominados al Oscar.


Annie (Rose Byrne) y Duncan (Chris O'Dowd) están cerca de la cuarentena y son pareja desde hace quince años. Llevan una vida tranquila, pero a Annie le inquieta el rutinario paso del tiempo, mientras Duncan concentra toda su atención en Tucker Crowe (Ethan Hawke), un músico americano que desapareció tras publicar el exitoso álbum 'Juliet'. Cuando los caminos de Annie, Tucker y Duncan se cruzan, todo puede cambiar.

La soledad, el desencanto, la rutina, el deseo de cambiar... la mentira que rodea a los presuntos ídolos del espectáculo, la familia, la desconexión, la relación y la ausencia de hijos... Una sucesión de temas que desfilan en una trama bastante bien urdida. 

Una comedia no muy distinguida ni original pero simpática y agradable, gracias sobre todo a sus tres intérpretes y entre ellos, especialmente, Rose Byrne, actriz australiana a la que no recuerdo haber visto anteriormente, aunque ha intervenido en numerosas películas y series.

Para olvidarla, con una sonrisa.


martes, 1 de enero de 2019

Teatro: LA DAMA BOBA


Con dirección de Alfredo Sanzol, la Joven Compañía de teatro clásico presenta en la sala Tirso de Molina del Teatro de la Comedia esta obra de Lope de Vega. Ya estuvo en cartel a finales de 2017, posteriormente en el Festival de Almagro, al que corresponde el vídeo y, ante el éxito obtenido, ha vuelto nuevamente hasta el 3 de febrero, con algún cambio en el reparto





Octavio ha decidido casar a su hija Finea con Liseo, pero éste se enamora de Nise, su hermana. Finea es muy “boba” pero al enamorarse de Laurencio encuentra la motivación para aprender. A partir de ahí todos tratarán de cambiar la decisión de Octavio.

Un resumen que no hace honor a una de las mejores comedias de enredo del autor. El amor saca lo mejor de nosotros, podría decirse que es la propuesta de Lope en esta obra.


La puesta en escena se ve un tanto condicionada por las características de la sala. Un espacio pequeño, rodeado por dos o tres filas de asientos para un total de cien espectadores. Esto da lugar a una proximidad con los intérpretes que se agradece, pero también a que estos vean limitada su actividad que, por otra parte está llena de movimiento, saltos, carreras y bailes. Y les obliga además a un constante ir y venir para mantenerse de cara al público. Y lo hacen muy bien. 


El montaje prescinde de decorados y vestuario de época, algo que no es raro en el teatro actual pero que no es lo que se espera de una compañía nacional y una sala como la del Teatro de la Comedia. 


La juventud de los actores da lugar a que no exista la variedad de edades que deberían darse. Esto en un escenario alejado del público se notaría menos pero en este caso resulta chocante que el padre tenga la misma edad que sus hijas y pretendientes.


En un reparto con doce actores se da, lógicamente, cierta desigualdad en su calidad. Algunos de ellos estaban en el montaje de Luces de Bohemia dirigido por el mismo Sanzol, en el María Guerrero. Destacan especialmente, en mi opinión, Paula Iwasaki, Guillermo Serrano, Cristina Arias y Alejandro Sigüenza, pero en general se muestran en un alto nivel, con notable dicción del verso, si bien en bastantes momentos resultan demasiado gritones, lo que puede deberse más a la dirección de Sanzol. Además cantan, bailan  e incluso tocan dos de ellos la guitarra y el clarinete. Todo ello remite en parte al grupo Ron Lalá.


En conjunto, un espectáculo muy agradable.