domingo, 21 de enero de 2018

Cine: ALANIS


Presentada en el último festival de San Sebastián, donde ganó los premios a la mejor dirección y mejor actriz además del de Cooperación española, que no sé de que va. La directora es Anahí Berneri. Aunque es su quinto largometraje y formó parte del jurado del festival en 2016, no la conozco ni he visto sus películas anteriores. La actriz protagonista es Sofía Gala, al parecer bastante popular en Argentina. Su hijo en la ficción es su propio hijo.


Alanis es una prostituta que trabaja en un piso que comparte con Gisela y su hijo de año y medio. Cuando la policia clausura el negocio y el propietario del piso la echa del piso, tendrá que buscar la manera de salir adelante. Su tia trata de ayudarla y le busca un trabajo ocasional como limpiadora mientras Alanis trata de ayudar a Gisela. Pero ella no quiere renunciar a su hijo ni perder su independencia. 

Una dura historia de una mujer que la única forma que encuentra para no depender de nadie es la prostitución, en una sociedad que no se ocupa de gente como ella. Pero Alanis no es presentada como una víctima sino como una mujer que toma sus propias decisiones, pese a su falta de recursos.

Con una buena realización, donde destaca el uso de las imágenes reflejadas y a través de cristales y escenas rodadas con cámara oculta. No hay juicios morales, ni tampoco denuncia social. Hay realismo. Y una estupenda actriz llena de naturalidad.

sábado, 20 de enero de 2018

Cine: MOLLY'S GAME


Aaron Sorkin es uno de los guionistas de cine y TV mas destacados de los últimos años. Desde que en 1992 escribió el guión de Algunos hombres buenos, que fue nominado a los Globos de oro, sus guiones para cine (La guerra de Charlie Wilson, La red social, Moneyball y Steve Jobs), y TV (The newsroom, El ala oeste de la Casa blanca) le han proporcionado numerosos premios y nominaciones. Ahora debuta en la dirección sobre un guion propio a partir del libro Memorias de Molly Bloom.


La película nos cuenta la historia de Molly Bloom, una esquiadora que, cuando está a punto de clasificarse para participar en lo JJOO sufre una lesión que le obliga a abandonar el deporte. Antes de volver a la universidad decide pasar un año en Los Angeles donde es contratada como colaboradora en partidas de poker. Como reacción contra su jefe, decide empezar a organizarlas por su cuenta. Su capacidad y habilidad empresarial la llevaron a convertirse durante diez años en la anfitriona de las más exclusivas y cotizadas partidas clandestinas, primero en Los Angeles y después en Nueva York, partidas por las que pasaron estrellas del mundo del espectáculo, deportistas, empresarios y, finalmente, miembros de la mafia rusa, lo que la llevó a ser investigada y acusada por el FBI.

Molly Bloom nos es presentada como una mujer fuerte, inteligente e integra. Trata siempre de no hacer nada ilegal pese a su presencia en partidas ilegales. Y Sorkin desarrolla la historia, tras un excelente prólogo, alternando sus entrevistas con su abogado con diferentes momentos de su actividad. Lo que a lo largo de, digamos, el primer tercio de película se desarrolla de forma brillante, con un ritmo extraordinario, pierde altura después. La trama se muestra repetitiva y algo embrollada para, en su parte final volver a tomar altura con el diálogo de Molly con su padre, bien construido dramáticamente aunque claramente forzado, y donde se acaba recurriendo al psicologismo para explicar al personaje a través de su relación con su padre y traumas infantiles. Después, el alegato del abogado ante el tribunal y la sentencia del juez. Tres momentos genuinamente Sorkin que elevan el tono de la película. 

En cualquier caso lo mejor son las interpretaciones. Sobre todo de Jessica Chastain que vuelve aquí a ser una mujer fuerte y decidida en un mundo dominado por hombres como en El caso Sloan. Y también Idris Elba, el abogado y Kevin Costner, el padre.

Una película interesante, un relato de ascenso y caída, con un guion que no es lo mejor de Aaron Sorkin, una puesta en escena excesivamente apoyada en la voz en off, con buenos e ingeniosos diálogos, referencias literarias y una cierta grandilocuencia explicativa.  




jueves, 18 de enero de 2018

LO MEJOR DEL AÑO

2017 no ha sido un año especialmente distinguido, cinematograficamente hablando. Bastantes películas interesantes y pocas realmente destacadas.
Repasando lo que yo he visto a lo largo del año, destacaría, entre las extranjeras:

Moonlight, La,la,Land, Manchester frente al mar, Silencio, Fences y Jackie, todas ellas de 2016 que optaron (y consiguieron, en la mayor parte de los casos) a diferentes Oscar, pero que vimos en 2017.

Y ya en este año, Déjame salir, Su mejor historia, La seducción, Detroit y La suerte de los Logan, a las que habría que añadir, en una linea menos comercial pero si muy destacada, A ghost story, El otro lado de la esperanza, El sacrificio del ciervo sagrado, Lady Macbeth y Blade Runner 2049. Y dos películas de animación, Coco y La tortuga roja.

En cuanto al cine español, creo que ha sido un buen año, dominado por hasta ocho películas destacadas: La librería, Verano de 1993, Handia, El autor, Abracadabra, Morir, No sé decir adiós e  Incierta gloria. Perfectos desconocidos y La llamada completarían la decena, y desde un punto de vista de capacidad técnica, El barZona hostil y Oro, tres películas con una notable producción.

Y destacar, dentro del cine español, las notables interpretaciones que hemos disfrutado de Maribel Verdú (Abracadabra), Nathalie Poza (No sé decir adiós), Marian Älvarez (Morir), Anna Castillo (La llamada), Javier Gutiérrez  y Antonio de la Torre ( ambos en El autor) y Juan Diego (No sé decir adiós). Será momento de volver sobre este tema cuando comente los premios del cine español, Goya, Feroz y Forqué.



Cine: ¿QUE FUE DE BRAD?

Con solo una película (El año del perro, no estrenada, creo, en España) dirigida y creador de dos series de TV que tampoco creo que se hayan visto aquí, el actor, guionista y director Mike White nos presenta una atractiva historia donde brilla bastante más la idea que la realización. Perteneciente al denominado cine independiente.


Brad tiene una vida cómoda en los suburbios de Sacramento, donde vive con su esposa, Melanie, y su hijo Troy, pero, cerca ya de los 50, no puede dejar de reprocharse a sí mismo el no haber conseguido el éxito. Cuando acompaña a su hijo a  Boston, donde él estudió, para elegir universidad, se pregunta si, por comparación con sus antiguos compañeros de estudios, su acogedora vida doméstica de clase media es lo mejor a lo que puede aspirar.  

El cine y la literatura se han acercado en numerosas ocasiones a las crisis de los cuarenta o de los cincuenta. Títulos tan destacados como American beauty (Sam Mendes, 1999) o la bastante reciente, Mientras seamos jóvenes, por citar tan solo un par de ellas. Y es precisamente el protagonista de esta última, Ben Stiller quien parece representar a ese personaje en este tipo de películas últimamente, con lo que, por cierto, me parece mucho más soportable que en algunas otras anteriores.

El Brad de la película se enfrenta a la frustración de su mediocridad comparada con el éxito que han alcanzado sus compañeros de estudios, un éxito que se nos aparece un tanto discutible. Y su reflexión se produce cuando acompaña a su hijo en su viaje para elegir universidad donde estudiar música. El contraste entre la actitud bastante patética, a veces ridícula, de fracaso y autocompasión del padre y la mente abierta de su hijo y otras dos jóvenes con las que comparten algunos momentos, a veces más sensatos y responsables que el adulto, da lugar a reflexiones, que no me parece que sean bien puestas en imágenes. Demasiado apoyada la narración en la voz en off, la película es mucho más interesante por lo que cuenta que por cómo lo cuenta.






miércoles, 17 de enero de 2018

Cine: MUCHOS HIJOS, UN MONO Y UN CASTILLO


No sabría como definir a que género pertenece esta película. ¿Un documental, un docudrama?  Siguiendo, en cierta manera, el camino de El desencanto (Jaime Chávarri, 1976) o de Carmina o revienta y Carmina y amén (Paco León, 2012 y 2014), Gustavo Salmerón, actor y realizador de cortometrajes, ha confeccionado a partir de películas caseras y un rodaje a lo largo de 14 años, del orden de 400 horas de material, un retrato de su familia, centrado en la figura de Julita, su madre.

La película acaba de ganar el premio Forqué al mejor documental. También ganó ese premio en el Festival de Karlovy Vary y en Hamptons International Film Festival. Está nominada en esa categoría para los Goya y como mejor comedia en los Premios Feroz.



Tener muchos hijos, tener un mono y también un castillo. Estos eran los tres deseos con los que Julita Salmerón soñó desde niña. Los tres deseos se convirtieron en realidad. Julita tuvo seis hijos, un mono que le hizo muy feliz hasta que empezó a morder a la gente, y un castillo que pudo comprar gracias a una herencia. 

Toda la película gira alrededor de Julia, la madre del realizador, una mujer de una personalidad impresionante, rodeada de un marido paciente y conciliador y de unos hijos complacientes. Y para desarrollarse se centra en dos hechos. La pérdida de una vértebra de la abuela que fue asesinada en la guerra civil y que Julia decidió conservar como recuerdo cuando la pudieron enterrar y la necesidad de desprenderse del castillo que la familia había adquirido mediante una herencia. Estos dos hechos dan lugar a reflexiones sobre la Guerra civil y las tendencias políticas de un personaje que se manifiesta republicana y masona, por una parte, y sobre la crisis económica que les obliga a dejar el castillo y desprenderse de lo que en él han ido acumulando, por otra.  

¿Es esto suficiente para la construcción de un largometraje? A juzgar por la reacción entusiasta de la crítica y, parece, del público, si. En mi opinión, no. Fundamentalmente porque, como dice Julia en algún momento, ¿a quien puede interesar su historia? A mi, sinceramente, no.  Es cierto que su personalidad atrae y conmueve, en algunos momentos. Pero su desarrollo no me parece que dé para tanto. Asistir durante casi hora y media a las gracias, reflexiones y salidas de tono de esta señora y su familia, se me hizo excesivo. Creo que da para un corto, poco más. Por otra parte, si se quiere contar esa historia, se dejan demasiadas cosas sin explicación. ¿Cual fue el origen de la herencia, cuales las causas de verse obligados a abandonarlo, porqué acaba la familia reunida otra vez bajo el mismo techo...? Que la película no va de eso, se me puede responder.

Quizá sea por mi forma de ser por lo que no terminé de apreciar un documento en forma de comedia lleno de frescura y personalidad. No obstante me parece un producto bastante recomendable, sobre todo como experimento narrativo.




martes, 16 de enero de 2018

Cine: EL INSTANTE MAS OSCURO


Como comentaba el crítico de El Pais al referirse a esta película, da la sensación de que el Reino Unido está necesitado de autoestima y está recurriendo al cine y a un momento histórico determinado para conseguirlo. Así en unos pocos meses hemos podido ver cuatro películas sobre su resistencia en la II Guerra mundial, una resistencia que propició, junto con otros muchos factores, la derrota de Alemania. DunkerqueSu mejor historiaChurchill y la que ahora comento, y de ellas, tres directamente relacionadas con la denominada Operación Dinamo, para el salvamento de las tropas aisladas en Dunkerque.

El director Joe Wright (Expiación, Anna Karenina), con el guion de Anthony McCarten (La teoría del todo, guion por el que fue premiado por la academia británica) nos narra los primeros días como primer ministro de Winston Churchill, unos días en que tuvo que decidir entre dos posibilidades, meterse de lleno en el conflicto y preparar la defensa de la isla o negociar con Hitler con lo que esto hubiera supuesto para la soberanía inglesa. A pesar de la presión a la que estuvo sometido, ya que su propio partido llegó a estar en su contra y el rey Jorge VI  era muy escéptico al respecto, la firme negativa de Churchill a aceptar la derrota, la rendición o un acuerdo de paz sirvieron como inspiración a la resistencia británica. La película ha obtenido 9 nominaciones en los premios de la Academia británica (BAFTA) y su protagonista, Gary Oldman ha ganado el Globo de oro y es favorito para los Oscar.



El instante más oscuro nos sitúa en mayo de 1940, cuando Winston Churchill, a los 65 años, es propuesto como primer ministro británico en un momento crucial de la Guerra mundial, con los nazis avanzando imparables por el continente europeo y amenazando con invadir Inglaterra. Durante los difíciles primeros años de la Guerra, cuando el Reino Unido se quedó solo en su firme oposición contra la Alemania nazi, Churchill tuvo que soportar su hora más oscura, reunir a una nación, luchar por los ideales y la libertad, y tratar de cambiar el curso de la historia mundial.

Apoyada en la interpretación de Gary Oldman y su caracterización, la película recorre 25 días decisivos, inspirada por tres de sus discursos de esos primeros días de su gobierno.  Y con su decisión, Churchill se enfrentó a gran parte de la clase dirigente que era partidaria de la negociación y que le recordaba sus equivocaciones en la batalla de Galipoli en la I Guerra y la reciente operación en Noruega. Fue un manipulador que consiguió convencer al pueblo y a los dirigentes de la necesidad de resistir.

La historia es muy interesante pero, en mi opinión, Joe Wright y McCarten abusan de efectismos en la realización y el guion. Abuso de planos rebuscados, cenitales, una música excesiva en algunos momentos y un guion lleno de lugares comunes lastran una película que queda por debajo de la importancia histórica de los hechos narrados. Y aunque el guionista presume de fidelidad histórica al haber trabajado sobre las actas del gabinete de guerra, hay una escena, la presencia del Churchill en el metro conversando con la gente, que no solo dudo que se produjera, sino que desde un punto de vista narrativo y cinematográfico me parece efectista e inadecuado.

martes, 2 de enero de 2018

Cine: EL GRAN SHOWMAN


Phineas Taylor Barnum es un personaje real. Nacido en Connecticut en 1810 y muerto en 1891, fue un empresario y artista circense estadounidense recordado por sus celebres engaños en el mundo del entretenimiento y por haber fundado el Barnum & Bailey Circus, el cuál posteriormente se fusionó con el Ringling Brothers Circus para formar el Ringling Brothers and Barnum & Bailey Circus que existió hasta este mismo año en que se vio obligado a cerrar tras 146 años de actividad.

Tomando como base este personaje, El gran showman nos ofrece una visión tan amable como, probablemente, totalmente falsa de su actividad en un musical que celebra el nacimiento del show business y nos presenta a P.T. Barnum como un visionario showman y empresario circense que surgió de la nada para crear un espectáculo que se convirtió en una sensación mundial y que fue conocido como "El mayor espectáculo del mundo". Está dirigida por Michael Gracey, un especialista en efectos especiales que debuta en la dirección aquí.


Estados Unidos, siglo XIX. P.T. Barnum (Hugh Jackman) pierde su trabajo en una empresa que se encuentra en bancarrota. Deseoso de ofrecer a su esposa Charity (Michelle Williams) y a sus dos hijas la vida que siempre les había prometido, se embarca en el proyecto de crear un gran y asombroso espectáculo circense. Para ello buscará artistas únicos, desde enanos, a mujeres barbudas, equilibristas y todo lo que puede imaginar. Para hacer algo nuevo hay que hacer algo poco convencional.

Con un guion que pasa por alto los, al parecer, múltiples aspectos poco positivos del personaje y con banda sonora de los creadores de La la Land, la película es un musical que se acerca más a Moulin rouge (Baz Luhrmann, 2001) que a los clásicos. Su fuerte son los acertados números musicales, pero la película me resultó dramáticamente inexistente. Con muchos temas esbozados pero no desarrollados.  Una lucha de clases que se refleja en las opciones culturales de la época , el choque entre el elitismo cultural y el espectáculo popular, un elogio de la diferencia y su conversión en espectáculo (la exhibición ante el público de personas, auténticos fenómenos de la naturaleza, se anticipó más de medio siglo a los Freaks de Tod Browning), el amor interracial, sirven para establecer la cultura del entretenimiento que ha marcado la historia del arte popular. El protagonista consigue el éxito con su esfuerzo, inspira a los marginados a salir de sus escondites y reivindicarse, crea una familia unida e indestructible y consiguió ser aceptado por la clase alta burguesa. Y encima canta y baila. El sueño americano.

El caso es que la película es entretenida, las canciones están bien, los protagonistas cantan y bailan aceptablemente (además de los mencionados, están Zac Efron y Rebecca Ferguson, a quien recordamos de Misión imposible y La chica del tren) la coreografía es espectacular y se pasa el rato. Que no es poco.