viernes, 20 de marzo de 2015

Cine: EL AÑO MAS VIOLENTO




Tercera película de su director y guionista, J.C. Chandor. Su primera película fue Margin Call, (2011),una excelente historia situada en un banco de inversiones de Nueva York, en el comienzo de la crisis de 2007, donde se ponía de manifiesto como la manipulación de una serie de bancos y empresas podían dsencadenar una crisis de repercusión mundial. Después rodó con Robert Redford la historia de un navegante solitario, Cuando todo está perdido. No la he visto pero se habla de ella como de una película formalmente interesante. Ahora nos llega El año más violento, protagonizada por Oscar Isaac y Jessica Chastain.



Situada en Nueva York, en 1981, el año estadisticamente más violento de la historia de la ciudad nos presenta a  Abel Morales,  un hijo de emigrantes hispanos que se ha hecho rico haciendo prosperar la empresa de distribución de combustibles de su mujer. en el momento en que está formalizando la compra de un valioso terreno para ampliar su negocio y en que se están trasladando a una nueva casa. 
Pero Abel tiene que enfrentarse a una oleada de robos en sus camiones, el enfrentamiento con sus competidores y sus prácticas violentas, acompañados de una investigación de hacienda. A pesar de que su mujer es hija de un jefe mafioso, Abel luchará por mantener su integridad en un mundo violento y corrupto, resistiendo la tentación de recurrir a las mismas armas. Si  Margin Call era un cuento moral sobre la codicia,  El año más violento lo es sobre lo contrario: la integridad.

 Narrada de forma pausada, sin abusar de la violencia, con una fotografía que recuerda la de El padrino, con buenas interpretaciones, es una película notable y recomendable, aunque echo de menos un guión más redondo. Hay algunas cosas que, en mi opinión,  no se explican suficientemente.




Cine: PURO VICIO







Paul Thomas Anderson está considerado uno de los más destacados directores y guionista norteamericanos de la actualidad, aunque tan solo ha realizado siete largometrajes. Su primer éxito fue Boogie nights (1997), una aproximación a la industria del cine porno en los años 70 mediante la figura de un joven ingenuo que desea triunfar con una serie de historias entrecruzadas. También una serie de historias se cruzaban en su siguiente película , Magnolia (1999), brillante, demoledora, extraña y larguísima (más de tres horas). Tras Embriagado de amor, que no he visto, poco apreciada, pero que le supuso el premio a la mejor dirección en Cannes,   dirigió en 2007, Pozos de ambición, situada en los años 20, que le supuso ocho nominaciones a los Oscar y el de mejor intérprete para su protagonista, Daniel Day Lewis. En 2012 presentó The Master, un drama sobre sectas en los años 50, también con varias nominaciones. Aunque en general sus películas son interesantes, tan solo guardo muy buen recuerdo de Magnolia. El resto me pareció con una gran inclinación por el exceso, y no solo por la duración.

Parece que a través de su cine hemos podido asistir a una disección de la vida americana a lo largo del siglo XX. Ahora con Puro vicio vuelve a los 70 con una historia de detective privado en el mundo hippy de Los Angeles.





California, año 1970. Doc Sportello es un peculiar detective privado de Los Ángeles. Después de mucho tiempo sin verse, su ex, novia, Shasta, le pide ayuda debido a la desaparición de su amante, un magnate inmobiliario.   Ahí
empezará una investigación en la que el personaje recorrerá los caminos de la socedad de Los Angeles de esos años con estafadores, drogadictos, rockeros,
un usurero homicida, un detective de la policía de Los Ángeles que se dedica a la publicidad y la Tv, un saxofonista  y una misteriosa entidad conocida como Colmillo Dorado, que podría ser solo una tapadera para evadir impuestos, diseñada por algunos dentistas… Puro vicio... y corrupción.

Se trata de la adaptación de la novela homónima de Thomas Pynchon publicada en 2009. Pynchon está considerado uno de los grandes novelistas actuales y ha sido comparado a Don De Lillo, Philip Roth y Cormac Mc Carthy. 

Puro vicio  nos cuenta una historia emparentada con las novelas de Raymond Chandler sobre Philip Marlowe. Próxima en su estructura a El sueño eterno, me recordó a la versión que de El largo adios realizó en 1973 Robert Altman, situando la acción en los años 70. La verdad es que la crítica social de las novelas de Chandler está presente en Puro vicio y la historia es tan enrevesada como las de Chandler. Pero se sigue con interés en su primer tercio, después decae notablemente para mejorar nuevamente en su parte final. Como suele ser habitual, no le hubiera venido mal una labor de poda para no extenderse hasta las dos horas y media.

 Creo que es interesante destacar que su título original, Inherent vice, hace referencia a un término legal: Defectos ocultos inherentes a la propia naturaleza del producto, lo que puede hacer que el riesgo sea inaceptable para un transportista o un asegurador que nunca serán responsables del deterioro que pudiera causarse.  ¿Juega con doble sentido el autor de la novela original?

La factura de la película es brillante y Joaquín Phoenix, su protagonista está bien, como siempre, en un personaje que favorece los excesos interpretativos. 

La película me interesó, incluso me gustó, pero sigo esperando más de su director.










martes, 17 de marzo de 2015

Poemas de Luis Cernuda: A un poeta muerto y Vientres sentados


Copio a continuación los poemas de Luis Cernuda  que leyó Marisa esta mañana en clase:

A un poeta muerto, dedicado a García Lorca

Así como en la roca nunca vemos 
La clara flor abrirse, 
Entre un pueblo hosco y duro 
No brilla hermosamente 
El fresco y alto ornato de la vida. 
Por esto te mataron, porque eras 
Verdor en nuestra tierra árida 
Y azul en nuestro oscuro aire. 

Leve es la parte de la vida 
Que como dioses rescatan los poetas. 
El odio y destrucción perduran siempre 
Sordamente en la entraña 
Toda hiel sempiterna del español terrible, 
Que acecha lo cimero 
Con su piedra en la mano. 

Triste sino nacer 
Con algún don ilustre 
Aquí, donde los hombres 
En su miseria sólo saben 
El insulto, la mofa, el recelo profundo 
Ante aquel que ilumina las palabras opacas 
Por el oculto fuego originario. 

La sal de nuestro mundo eras, 
Vivo estabas como un rayo de sol, 
Y ya es tan sólo tu recuerdo 
Quien yerra y pasa, acariciando 
El muro de los cuerpos 
Con el dejo de las adormideras 
Que nuestros predecesores ingirieron 
A orillas del olvido. 

Si tu ángel acude a la memoria, 
Sombras son estos hombres 
Que aún palpitan tras las malezas de la tierra; 
La muerte se diría 
Más viva que la vida 
Porque tú estás con ella, 
Pasado el arco de tu vasto imperio, 
Poblándola de pájaros y hojas 
Con tu gracia y tu juventud incomparables. 

Aquí la primavera luce ahora. 
Mira los radiantes mancebos 
Que vivo tanto amaste 
Efímeros pasar junto al fulgor del mar. 
Desnudos cuerpos bellos que se llevan 
Tras de sí los deseos 
Con su exquisita forma, y sólo encierran 
Amargo zumo, que no alberga su espíritu 
Un destello de amor ni de alto pensamiento. 

Igual todo prosigue, 
Como entonces, tan mágico, 
Que parece imposible 
La sombra en que has caído. 
Mas un inmenso afán oculto advierte 
Que su ignoto aguijón tan sólo puede 
Aplacarse en nosotros con la muerte, 
Como el afán del agua, 
A quien no basta esculpirse en las olas, 
Sino perderse anónima 
En los limbos del mar. 

Pero antes no sabías 
La realidad más honda de este mundo: 
El odio, el triste odio de los hombres, 
Que en ti señalar quiso 
Por el acero horrible su victoria, 
Con tu angustia postrera 
Bajo la luz tranquila de Granada, 
Distante entre cipreses y laureles, 
Y entre tus propias gentes 
Y por las mismas manos 
Que un día servilmente te halagaran. 

Para el poeta la muerte es la victoria; 
Un viento demoníaco le impulsa por la vida, 
Y si una fuerza ciega 
Sin comprensión de amor 
Transforma por un crimen 
A ti, cantor, en héroe, 
Contempla en cambio, hermano, 
Cómo entre la tristeza y el desdén 
Un poder más magnánimo permite a tus amigos 
En un rincón pudrirse libremente. 

Tenga tu sombra paz, 
Busque otros valles, 
Un río donde del viento 
Se lleve los sonidos entre juncos 
Y lirios y el encanto 
Tan viejo de las aguas elocuentes, 
En donde el eco como la gloria humana ruede, 
Como ella de remoto, 
Ajeno como ella y tan estéril. 

Halle tu gran afán enajenado 
El puro amor de un dios adolescente 
Entre el verdor de las rosas eternas; 
Porque este ansia divina, perdida aquí en la tierra, 
Tras de tanto dolor y dejamiento, 
Con su propia grandeza nos advierte 
De alguna mente creadora inmensa, 
Que concibe al poeta cual lengua de su gloria 
Y luego le consuela a través de la muerte.


VIENTRES SENTADOS

Con satisfacción
Como quienes saben
Como quienes tienen en su puño la verdad
Bien apresada para que no escape
Y con orgullo
Como vigilantes de vosotros mismos
Domináis a lo largo a lo ancho de la tierra
Vosotros vientres sentados.
No hay gas
No hay plomo
Que tanto levante que tanto lastre proporcione
Como vuestra seguridad deletérea
Esa seguridad de sentir vuestro saco
Bien resguardado por vuestro trasero.
Miráis a un lado y a otro
Sonreís rasgando maliciosamente la hedionda boca
Y desde allí emitís como el antiguo oráculo
Henchidas necedades
Dictámenes que se escurren entre las rendijas como ratas
Alabo el pie vigoroso
El pie juvenil y vigoroso
Que derrumbará bien pronto
Ese saco henchido de fango de maldad de injusticia
Arrastrando consigo vuestro trasero y vientre
Vuestra triste persona que mancha el aire
El aire limpio y justo
Donde hoy nos levantamos
Contra vosotros todos
Contra vuestra moral contra vuestras leyes
Contra vuestra sociedad contra vuestro dios
Contra vosotros mismos vientres sentados
Con una firme espiga
A quien su propia fuerza empuja desde la tierra
Para que se abra al sol
Para que dé su fruto
Fruto de odio y de alegría
Fruto de lucha y de reposo.
La verdad está en lucha y en ella os aguardamos
Vientres sentados
Vientres tendidos
Vientres muertos.

lunes, 16 de marzo de 2015

Cine: NEGOCIADOR


En 2005 el gobierno español y la banda terrorista ETA mantuvieron conversaciones en un hotel de Ginebra con el fin de acabar con la violencia. El entonces presidente del Partido socialista de Euskadi, Jesús Eguiguren fue quien representó al Gobierno de España. La banda estaba representada por su dirigente Josu Ternera. Actuó como organismo mediador  el Centro de Diálogo Henri Dunant, radicado en la ciudad suiza. Las conversaciones no dieron el fruto deseado y la tregua establecida se rompió con el atentado de Barajas, lo que prolongó el conflicto hasta la situación actual. 

Sobre como podría haberse desarrollado este encuentro entre el socialista vasco y el etarra, Borja Cobeaga ha creado esta película, una ficción basada en un hecho real.



Manu Aranguren es un político vasco que ejerce de interlocutor del gobierno español en las negociaciones con ETA. Lejos de ser un acto solemne y calculado, pronto se verá que las casualidades, los errores o los malentendidos marcarán el diálogo entre ambas partes.Y que la relación personal entre negociadores puede ser clave para la resolución del conflicto

Cobeaga se centra en esas relaciones personales entre los negociadores y de éstos con los mediadores, sin entrar en la negociación más que marginalmente. La sustitución del negociador por ETA, marcará el fin del diálogo. No es una película sobre la negociación, sino sobre los detalles que la rodean. Y esos detalles la convierten en una comedia, un enredo.

Papel destacado en la eficacia de la película tienen sus tres intérpretes principales: Ramón Barea, espléndido, como Aranguren, Josean Bengoetxea como el primer negociador etarra y Carlos Areces como el segundo, al que resulta fácil identificar con el que fue jefe militar de la banda, ya fallecido, Thierry. Todos ellos muy adecuados y eficaces en sus personajes.

Una comedia con un humor inteligente, que demuestra que se pueden tratar todos los temas, si se hace con sensibilidad e inteligencia. 




viernes, 13 de marzo de 2015

Cine: MAPS TO THE STARS


David Cronenberg, director de esta película, es un director canadiense, veterano y prestigioso, inclinado hacia lo fantástico, casi siempre vinculado con lo morboso. Desde una de sus primeras película Shivers (1975) estrenada en España como Vinieron de dentro de, ha explorado los temores humanos, las transformaciones físicas y la infección. Otros títulos fueron la nueva versión de La mosca (1986) e Inseparables (1988). En los últimos años nos trajo un par de películas interesantes, que parecían alejarse un poco de esos moldes, Una historia de violencia (2005) y Promesas del este (2007), ambas con Viggo Mortensen como protagonista. También con Mortensen hizo en 2011 Un método peligroso donde presentaba a Freud, Carl Jung (Michel Fassbender) y una paciente (Keira Knightley) en una poco atractiva combinación, basada al parecer en una relación real. Ahora nos presenta una complicada historia con tratamiento de fantástico (estuvo en el Festival de Sitges), sobre la trastienda de Hollywood.




La película se centra en un puñado de personajes. La familia Weiss, con un terapeuta con programa de auto ayuda y famosos como clientes, su esposa que maneja la carrera de su hijo, un adolescente de 13 años, precoz estrella que ya ha tenido que ser sometido a una cura de desintoxicación, su otra hija que regresa tras su internamiento en un psiquiatrico, un conductor de limusinas y una actriz en horas bajas atormentada por el recuerdo de su madre, también actriz, paciente del terapeuta Weiss.

El autor del guión es Bruce Wagner conocido por su mirada poco complaciente sobre la industria cinematográfica de Hollywood. Aquí nos plantea una sátira bastante negra sobre la decadencia y depravación de ese mundo. Una historia de sexo, violencia, traumas, relaciones incestuosas y degradación en el mundo del cine y la TV que justificaría ese prejuicio paterno que nos contaba la semana pasada la profesora hacia que los hijos se dediquen a actores.

Es una película incómoda, desordenada y fría. Es muy difícil que te enganche por que no hay un solo personaje con el que te puedas identificar o ni siquiera comprender. Tan solo el del conductor de limusinas, aspirante a guionista, que se enamora de la hija, pero es un personaje accesorio.  

Destacar el reparto, con una Julianne Moore premiada como mejor actriz en Canne y Sitges por esta película y John Cusack, Mia Wasikowska (Alicia en el pais de las maravillas) y Robert Pattison (La saga Crepúsculo). Y decir que no me parece de lo mejor de Julianne Moore. 

En resumen, película poco agradable, no especialmente interesante aunque en absoluto desdeñable. No me gustó.





jueves, 5 de marzo de 2015

Teatro: INVERNADERO de Harold Pinter


Se presenta en La Abadía Invernadero, obra de Harold Pinter escrita a finales de los 50 pero no dada a conocer hasta 1980 en Londres en montaje dirigido por él mismo. Pinter llegó incluso a interpretar, dos años después, el papel principal.

Galardonado con el Premio Nobel de literatura en 2005, Pinter fue autor, actor y director teatral, guionista cinematográfico y poeta. 

Invernadero pertenece a su periodo conocido como "comedias de amenaza". Se conocen de esta forma comedias que dan comienzo con una situación aparentemente inocente que se convierte en amenazadora o inquietante a la vez que absurda en tanto que sus personajes se comportan de forma poco explicable para el espectador, con una influencia clara de su amigo Samuel Beckket, aunque Invernadero también se identifica con sus obras de contenido político, de un periodo posterior.

La faceta de Pinter que más me ha interesado es la de guionista cinematográfico. Películas como El sirviente, (1963), Accidente, (1967) y El mensajero (1971), todas ellas dirigidas por su amigo Joseph Losey, me parecen extraordinarias, si bien se trata de adaptaciones de novelas ajenas, como también La mujer del teniente francés (Karel Reisz, 1981), Siempre estoy sola (JAck Clayton, 1964) o El último magnate (Elia Kazan, 1976).
Como autor teatral, he visto pocas obras suyas y, aunque me parece interesante, lo cierto es que tan solo Viejos tiempos me ha convencido.

Invernadero es una sátira que se sitúa en un establecimiento cuya naturaleza exacta no se nos desvela. Puede ser una casa de reposo, un sanatorio, un balneario o una prisión. Pero más parece uno de esos centros de reeducación política y lavados de cerebro de los que hemos oído hablar y que se sitúan en regímenes autoritarios. Los internos son despojados de su nombre y se convierten en números.

Allí el director, un burócrata incompetente y corrupto, es informado el dia de Navidad de la muerte de uno de los internos y de que una interna ha dado a luz un bebé. Esa situación desencadenará una serie de situaciones que nos descubrirán el funcionamiento interno del centro y la capacidad de sus funcionarios para trepar y falsear la realidad.  Evidentemente se trata de una denuncia de los mecanismos del poder y de como puede utilizar y destruir a la gente, a la que puede convertir en victimas propiciatorias.

 El problema, para mi, es que la farsa no me llega. El mensaje está muy claro pero el desarrollo del conflicto me resulta irrelevante. La acción no me parece bien construida. No me siento interesado.

Puede que el problema sea mio aunque, en general, el público que llenaba el teatro creo que reaccionó bastante fríamente a la representación. El caso es que ni la interpretación, ni la puesta en escena contribuyeron a engancharme a un texto que tampoco me pareció nada especial. 

El responsable del montaje es Mario Gas y los intérpretes principales son Gonzalo de Castro, al que recuerdo buenas interpretaciones en El inspector y Glengarry Glen Rose, pero que aquí no me gustó y Tristán Ulloa, que en esta ocasión me parece más entonado que en otras obras que le he visto. Isabelle Stoffel, Jorge Usón, Carlos Martos, Javivi Gil y Ricardo Moya completan el reparto.

Como me pasa siempre en este tipo de obras, de autores de prestigio, pienso que quizá soy yo que no llego a apreciar sus valores, pero lo cierto es que el resultado me pareció decepcionante. 

lunes, 2 de marzo de 2015