Recojo aquí dos estrenos teatrales de estos dias. En el Teatro Infanta Isabel se estrena hoy, Feelgood, de Alistair Beaton. Esta obra se presentó en el Matadero la primavera pasada. Es una sátira política escrita en 2001 y tuvo un gran éxito en Londres.
Está dirigida por Alberto Castrillo-Ferrer. Como actor le vimos en Todos eran mis hijos, de Arthur Miller, (2010) en el Español, junto con Fran Perea y Manuela Velasco que encabezan el reparto.
La obra cuenta las horas previas a la intervención del Presidente de un Gobierno ante el Congreso de su partido. La situación está rodeada de acusaciones de censura a la libertad de expresión por parte de miembros de su partido y por protestas ciudadanas. Todo da un giro inesperado al descubrirse un secreto que afecta al propio Presidente.
Y la semana que viene, en los Teatros del Canal, se estrena Jugadores, de Pau Miró que tambien dirige la función, con Jesús Castejón, Luis Bermejo, (Mariods y mujeres), Ginés García Millán (Katy y el hipopótamo) y Miguel Rellán (Novecento). Pau Miró es un autor y director catalán habitual del Teatre Lliure.
Se trata de una comedia negra sobre la adicción al riesgo para escapar de unas vidas desesperadas.
Belle es una película inglesa dirigida por Amma Asante, actriz, guionista y directora de color, con solo una película anterior a esta, The way of life.
Belle cuenta la historia de una joven mestiza, Dido Elizebeth Belle (Gugu Mbatha-Raw), la hija ilegítima de un Capitán de Marina que es criada por su tío abuelo, presidente del tribunal supremo, Lord Mansfield (Tom Wilkinson) y su esposa (Emily Watson). Y mientras su linaje le permite ciertos privilegios, su presencia provoca también problemas sociales,ya que vive en una Inglaterra que aún permite la esclavitud (1781) y no acepta la presencia de una joven negra entre los miembros de la nobleza.
'Belle' está inspirada en la historia de Dido Elizabeth Belle que junto a su prima Lady Elizabeth Murray convivió con la aristocracia durante el siglo XVIII y que representadas en un cuadro, estuvieron presentes en los pasillos del palacio inglés de Kenwood durante más de un siglo.
En este aspecto la historia recuerda las novelas de Jane Austen, con los problemas de herencias y la dificultad de casar a las hijas que no contaban con una dote, así como la visión que la sociedad tenía de la mujer. Pero en este caso con el añadido de que una de las jóvenes, la más afortunada y mejor situada económicamente, sea negra. Por una vez, no asistimos a la típica historia de esclavitud, sino que Belle ha sido bien educada, es culta y dispone de una renta, lo que la sitúa en una posición favorable respecto a su prima blanca con la que convive en la mansión de Lord Mansfield. Por otra parte, Lord Mansfield está obligado a dictar sentencia respecto a un pleito generado por la reclamación de los armadores de un barco esclavista al seguro por haber tenido que arrojar al agua a una gran cantidad de esclavos durante la travesía. La presencia de un aspirante a abogado interesado en el caso, da lugar a que Belle se interese por el mismo y tome conciencia de lo que la esclavitud supone para las personas de su raza, además de enamorarse de él. Tanto los personajes como el pleito entre armadores y la compañia de seguros existieron en la realidad, aunque aquí han sido convenientemente convertidas en historia cinematográfica. Lo cierto es que la película me sorprendió favorablemente. Está bien desarrollada, con unos buenos interpretes, un inglés perfecto. Aunque algunos personajes rozan la caricatura y la resolución del pleito queda muy novelesca, me gustó. Tiene ese aire de las producciones inglesas, con muy cuidada ambientación. La historia, en lo que hace referencia a la esclavitud me hizo recordar la novela con que iniciamos el curso pasado, El gobernador (curiosamente el barco objeto del pleito, zarpó de la isla de Santo Tomé), y me ha parecido mucho mas interesante que la mencionada novela.
La historia del pleito es la siguiente:
El Zong zarpó de la isla de Santo Tomé, en la costa occidental de África, el 6 de septiembre de 1781 con 442 esclavos y una tripulación de 17 miembros con rumbo a Jamaica. Cargaba muchos más esclavos de lo normal para un barco de su tamaño.
El viaje se prolongó mas de lo habitual (unos 2 meses). El hacinamiento, la desnutrición y las enfermedades comenzaron a hacer mella entre los esclavos y la tripulación: 60 esclavos y 7 miembros de la tripulación murieron. Cuando el capitán se dio cuenta de que habían cometido un error de navegación y que todavía tardarían casi un mes más en llegar a su destino comenzó a hacer cuentas, si los esclavos seguían muriendo o enfermaban perderían unas 30 libras por cabeza. El seguro que habían suscrito los armadores aseguraba la pérdida, captura o muerte (naufragio, abordaje o revuelta, por ejemplo) de los esclavos, pero se exceptuaban los casos de muerte natural, por enfermedad o suicidio. Entonces propuso a la tripulación tirar por la borda a los esclavos enfermos. De esta forma, y utilizando el principio por el que un capitán podía desechar parte de la carga con el fin de salvar el resto, eliminaba los esclavos enfermos que no los habría cubierto el seguro. La justificación fue que no tenían suficiente agua para cubrir las necesidades de carga y tripulación. Durante varios días se fueron tirando esclavos por la borda; al principio, mujeres y niños y, más tarde, los hombres… 133 en total. A finales de diciembre el Zong llegaba a Jamaica con 208 esclavos. Después de venderlos, los armadores reclamaron a la aseguradora 4.000 libras por los esclavos perdidos. La aseguradora se negó a pagar por considerarlo “un mal manejo de la carga” y el caso llegó a los tribunales… no por el asesinato de 133 personas, sino por si la aseguradora debía indemnizar al armador. En 1783 comenzó el juicio en Londres, sin el diario de a bordo, se perdió misteriosamente, y sólo con las declaraciones de la tripulación. En este primer juicio, el jurado dio la razón a los propietarios del Zong. Sin embargo, la compañía de seguros apeló y pidió que el caso fuese juzgado ante la Corte Suprema.
En este segundo juicio, en el que la aseguradora presentó pruebas de que en el barco había agua más que suficiente, se presentó el abolicionista inglés Granville Sharp solicitando que el caso a tratar era el asesinato de 133 personas. El presidente de la Corte Suprema,Lord Mansfield, ante las nuevas pruebas acusó a la tripulación de negligencia por tirar a los esclavos teniendo agua suficiente (“mal manejo de la carga”) y anuló la sentencia anterior dando la razón a la aseguradora… pero desestimó tratar el caso como asesinato (puso como ejemplo que sería lo mismo que si la carga hubiese sido de caballos).
No obstanta la masacre del Zong, se utilizó como ejemplo de la depravación humana, para concienciar a la opinión pública y presionar al gobierno. Por último, en 1807, Gran Bretaña abolió el comercio de esclavos. Lamentablemente, la trata de esclavos no terminó y la multa de 100 libras, que la Royal Navy imponía por cada esclavo encontrado a bordo de un barco, siguió justificando tirar los esclavos por la borda.
Este episodio inspiro un cuadro del pintor ingles William Turner, El denominado Barco de esclavos.
He visto Viajo sola, película italiana dirigida por Maria Sole Tognazzi, hija del actor y director Hugo Tognazzi, un nombre importante del cine italiano del siglo pasado.
Viajo sola nos presenta a Irene, una mujer atractiva, soltera, en los cuarenta, que trabaja como inspectora de hoteles de lujo, lo que supone una vida envidiable de viajes y estancias en los mejores hoteles con los gastos pagados, pero siempre sola. Como contrapunto vemos a su hermana, casada con un músico, madre de dos hijas, insatisfecha sexualmente y un amigo, ex-pareja, que va a ser padre no deseado, después de una relación circunstancial. Los dos constituyen su refugio cuando vuelve a casa. Lo que nos cuenta la película es un momento de la vida de Irene en que se plantea si vale la pena la vida que lleva y si esto no le está suponiendo renunciar a una vida distinta, formando una familia. Su encuentro con una antropóloga en uno de los viajes hace que esta duda se acentúe. Dice la directora que ha querido retratar a un grupo de personas cada vez más numeroso: la mujer soltera y sin hijos, satisfecha de su situación y de su trabajo. Es consciente de a lo que está renunciando pero lo asume. Es su elección. Todo esto lo cuenta de una manera plana, poco atractiva. Una voz en off nos plantea el cuestionario que Irene debe rellenar en los distintos hoteles que visita para calificarlos y esa misma voz nos plantea el cuestionario vital de Irene. Apoyada en la actriz protagonista, Margherita Buy, una popular actriz italiana, ganadora de numerosos premios pero desconocida para mi, la película avanza sin conseguir despertar emociones ni intrigas. El conflicto personal de Irene no nos emociona. Sus relaciones con la familia de su hermana, sus sobrinas, su ex y la nueva pareja de éste, no dejan de ser bastante superficiales. Si le quitamos los ambientes de super lujo de los hoteles, la película, corta, 85 minutos, se queda en nada. Y esa es la sensación con la que salí del cine. Una nadería.
Hace unas semanas nos comentaba Ángel esta película. No hay mucho que añadir a su comentario, excepto que me ha parecido una historia desaprovechada por su tratamiento. La historia de la espía de la Stasi que toma la personalidad de una de las "niñas de la guerra", para quien la caída del muro de Berlín y la unificación de las dos Repúblicas alemanas supone la posibilidad de ser descubierta, podría haber sido apasionante, bien como película de acción, thriller, o drama de sentimientos. Pero aquí se queda en tierra de nadie, sin definirse y con agujeros de guión y un exceso de chirriantes (por la caracterización y el punto de vista) flashback. Viéndola me vinieron a la cabeza otras dos películas. La vida de los otros (2006, con dirección y guión de Florian Henckel von Donnersmarck, que luego dirigiría la decepcionante The tourist, con Johnny Depp y Angelina Jolie), y La deuda, ( 2011, dirigida por John Madden - Shakespeare in love y El exótico Hotel Marigold-). La primera por su aproximación al siniestro mundo de la Stasi, la policía secreta de la RDA, una historia perturbadora y trágica con un gran personaje central, muy superior a la que nos ocupa y la segunda por su desarrollo en dos tiempos muy alejados entre sí y el planteamiento de conflictos éticos y psicológicos que arrastran los personajes por sus acciones pasadas, tan poco brillante como esta Dos vidas. Destacar la presencia de Liv Ullman, la que fuera la actriz favorita de Ingmar Bergman con quien participó en nueve películas, como madre de la protagonista. En resumen una película correcta pero que deja escapar sin enganchar una historia interesante que podía haber dado mucho más de sí.
Hemingway que era un poco fanfarrón, terminó por suicidarse porque se dió cuenta que no era un gran escritor. Esto en parte le redime. Jorge Luis Borges. Leonardo Padura ( La Habana 1955 ), es licenciado en Literatura Latinoamericana, periodista, guionista, crítico y finalmente escritor. Devoto de Hammet, Chandler, Sciascia y del español Vázquez Montalbán es el creador de la serie Mario Conde de novela negra, de la que Adiós Hemingway es la quinta entrega, autor multipremiado tanto fuera como dentro de Cuba donde sigue viviendo aún reconociendo el desgaste moral social y económico de la revolución, perteneciente a una generación que creía en la utopía, el tiempo transcurrido le ha convertido en un escéptico como queda patente en sus libros, conferencias y declaraciones : ......el mundo necesita un revulsivo profundo para ser un sitio más vivible.Tanta violencia, tanto fundamentalismo, tanto arribismo, tanta corrupción, tanto mesianismo, tanta desidia, tanto odio y envidia es demasiado para una sociedad global que ,también creo puede estar entrando en una crisis irreversible. En el prólogo Padura explica que la novela responde a un encargo de sus editores brasileños para participar en una serie denominada <Literatura o muerte > instándole que si aceptaba debía indicar el escritor alrededor del cual giraría el relato eligiendo a Hemingway autor por el que tenía una relación de amor odio.
Mario Conde ha abandonado la policía y vive entre la literatura y los libros, tratando de escribir y "resolviendo" con el trapicheo de la compra-venta de libros usados.
En la Finca Vigía propiedad de Ernest Hemingway, durante su estancia en la isla y hoy convertida en museo, una tormenta veraniega descubre el cadáver de un hombre ,el teniente investigador Manuel Palacios le ofrece a Mario Conde que extraoficialmente le ayude al esclarecimiento del caso.
Mario que siempre recordó un pequeño encuentro que tuvo de niño con el escritor, al que luego leyó y admiró y más tarde aborreció ,sobre todo por su postura con sus compañeros de generación, por todo ello aceptó el ofrecimiento: -Adiós Jemingüey- gritó, y recibió como respuesta la sonrisa del hombre.
La autopsia revela que el hombre fué abatido por dos disparos hace cuarenta años, coincidiendo prácticamente con la salida definitiva de la isla del escritor, la aparición posterior de una placa del FBI,y las posteriores averiguaciones identifican a la víctima como un agente de esta entidad que vigilaba al escritor por sus simpatías con el comunismo. La fidelidad de los pocos sirvientes sobrevivientes no aclaran quien fué el verdadero autor de los disparos aunque si la complicidad de todos ellos. El nos dejó dicho que nos quería como si fuéramos sus hijos y que confiaba en nosotros porque éramos hombres.... Papa decia esas cosas que lo enorgullecían a uno, ¿No?.
Padura utiliza la trama policial como simple recurso literario, lo que realmente le interesa y nos interesa como lectores es el juego metaliterario que nos acerca a conocer y reconocer a Hemingway como escritor , como persona y como personaje ,para ello utiliza un narrador omniescente que va del presente al pasado y que nos proporciona este acercamiento en base a los testimonios de las personas que tuvo a su servicio ,en base a las propias reflexiones del escritor y en base a las conjeturas de Conde/Padura como conocedor de toda su obra y biografía. Para Toribio el gallero era un tremendo hijo de puta: -Un día se encabronó y le arrancó la cabeza a un gallo que se huyó en una pelea de entrenamiento en la vallita que teníamos en la Vigía. - Era el tipo más raro del mundo. Meaba en el jardín,se tiraba peos dondequiera. - No resistía que le llamaran señor.Pero pagaba mejor que los otros americanos ricos, y exigía que le llamaran Papa......decía que él era el papa de todo el mundo .
Para Ruperto su patrón de yate no solo era buena gente -´P,a mí fué como Dios.Para Tenorio director del museo y nieto de Raúl Villaroy ,hombre de confianza del escritor: Hemingway decía que Raúl era su cuarto hijo. Y ese era el mayor orgullo de mi abuelo.Para él Hemingway era algo sagrado y también lo fué para mi madre y lo es para mí.
Un Hemingway "convertido en un saco de enfermedades" reflexiona sobre su vida, la por él vivida y la que sus bíografos, críticos y enemigos contaban. -El sabía que su imaginación siempre había sido escasa y mentirosa y sólo contar las cosas vistas y aprendidas en la vida le habían permitido escribir aquellos libros capaces de rezumar la veracidad que él exigía a la literatura-.
Sin su experencia en la gran guerra no existiría Adiós a las armas, sin la bohemia parisina no existiría París era una fiesta, sin sus cacerías y safaris no existirían Las verdes colinas ni Las nieves del Kilimanjaro,
sin su implicación en la guerra de España no existiría Por quién doblan las campanas y sin su querida Cuba Islas el Golfo y El viejo y el mar.
Toda una vida marcada por la violencia, las guerras, la caza, la pesca y las corridas de toros le convertirían hoy en día en alguien políticamente incorrecto que sería perseguido por pacifistas, animalistas y ecologistas.Las mujeres y las armas tan presentes en su vida. ......Tomó el revólver calibre 22 que siempre le acompañaba en sus recorridos por la finca.Para envolver el arma había escogido un blúmer negro que Ava Gardner olvidó en la isla.
Eros envolviendo a Tanatos. Hemingway destila rencor, malignidad y crueldad sobre sus compañeros de generación, Gertrude Stein, Ford Maddox, Sherwood Anderson, Scoot Fitgerald, Salinger, a Faulkner que le había acusado de cobardía artística y a Dos Passos que culpaba al stalinismo de la desaparición de su amigo Robles al principio de la contienda española ( 1).
- La mente febril de aquellos escritores le asqueaba, y por eso había preferido sustituirles por hombres más simples y verdaderos, pescadores, cazadores, toreros, guerrilleros con quienes sí se podía hablar de valor y coraje.
Conde busca la verdad sobre el crimen con la esperanza de que Hemingway fuera culpable, había admirado mucho al escritor pero ya le había bajado del pedestal. .........cuando asimiló la dolorosa verdad de que aquel escritor genial era también un hombre despreciable, capaz de traicionar a cada uno de los que le ayudaron... ........cuando supo el modo cruel y sádico en que se había portado con su antiguo camarada y amigo John Dos Passos durante los días de la guerra civil española, cuando Dos insistía en investigar la verdad sobre la muerte de su amigo español José Robles y Hemingway le restregó en la cara, en medio de una reunión pública, que Robles había sido fusilado por espía y traidor a la causa de la República.
Conde comprende que a nadie le importa la resolución del caso, cosas más perentorias interesan al pueblo cubano.
-Por primera vez en sus más de cuarenta años de vida Conde sintió que las calles de su barrio le resultaban desconocidas, insultantes, hostiles, que la falta de pintura, cemento y otros ingredientes se le echaba encima a las casas, pero también a su corazón. ¿Hacia donde vamos, adonde coño hemos llegado...? Aquella realidad devastadora que ahora veía, adormecida por varios años, o fermentada en la obscuridad, entraba en erupción y sus nubes de humo enviaban señales de alarma.No era imprescindible ser policía, detective privado y ni siquiera escritor para darse cuenta de que a nadie, en aquellas calles, debía importarles si Hemingway había matado o no a un tipo empeñado en joderle la existencia: la vida-y la muerte-andaban por otros rumbos más empedrados y arduos, demasiado alejados de la literatura y de la paz irreal de Torre Vigía.
Al final solo queda la comprensión de escritor con escritor,volver a oir las campanas doblar, volver a emocionarse con la lectura de "El rio de los dos corazones" y volver a tener sueños eróticos con el blúmer de encajes de la que una vez fué llamada "el animal más bello del mundo".
(1) Ignacio Martínez de Pisón en su libro Enterrar a los muertos analiza con detalle estos acontecimientos.
Ya se va conociendo la programación teatral del próximo otoño en los teatros comerciales y nacionales. El Centro Dramático Nacional presentó su programación hace unas semanas. No me parece especialmente atractiva. Destaca, del 5 al 23 de noviembre, en el María Guerrero, El juego del amor y del azar, de Pierre de Marivaux, con el interés de estar dirigido por Jose María Flotats. No obstante parece que en Barcelona, no fue un éxito precisamente. En la sala Francisco Nieva del Valle Inclán, del 19 de noviembre al 21 de diciembre, El testamento de María, de Colm Tóibin, un monólogo a cargo de Blanca Portillo, dirigida por Agustí Villaronga (habitual director de cine, dirigió Pa negre, ganadora de 9 Goya en 2010). Para finales de año se anuncia una versión de Fausto de Goethe en el Valle Inclan y Rinoceronte de Ionesco, en el María Guerrero. El Teatro Español anuncia en la sala pequeña, del 24 de septiembre al 23 de noviembre, una versión de La plaza del Diamante, la célebre novela de Mercé Rodoreda, que fue un éxito en su adaptación para televisión y cine hace ya treinta años, con Silvia Munt como Colometa. Ahora será Lolita Flores quien la interpretará a las ordenes de Juan Ollé (La chunga de Vargas LLosa). En la sala grande, del 17 de septiembre al 19 de octubre, El loco de los balcones, Vargas Llosa, dirigida por Gustavo Tambascio y José Sacristán como protagonista. En el Matadero, Los Justos, de Albert Camus, del 2 al 26 de octubre En el Pavón, en septiembre, Donde no hay agravios no hay celos, de Rojas Zorrilla, por la Compañia del CNTC, dirigida por Helena Pimenta. Ha estado en el Festival de Almagro. En el Marquina, la obra de Eugene O'Neill, El largo viaje del dia hacia la noche, con Mario Gas y Vicky Peña, dirigidos por Juan Jose Afonso, desde el 4 de septiembre. Y en el Bellas Artes, El hijo de la novia, versión teatral de la que fue buena película dirigida en 2001 por Juan José Campanella, con Ricardo Darín, Norma Aleandro y Hector Alterio, ahora con Juanjo Artero, Tina Sainz y Alvaro de Luna
Llega al Teatro Bellas Artes, después de una larga gira por toda España desde el pasado noviembre, que incluyó una representación en el Mira, allá por el mes de marzo, y su presencia en el Festival de Almagro, el clásico de Shakespeare, Otelo. Se trata de una versión llevada a cabo por Yolanda Pallín, dirigida por Eduardo Vasco, con Daniel Albaladejo y Arturo Querejeta como Otelo y Yago, respectivamente.
Yolanda Pallín y Eduardo Vasco son las cabezas creativas de la Compañia Noviembre colaborando con frecuencia incluso en la etapa (2004-2011) en la que Vasco ejerció de Director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. De esa etapa recuerdo Condenado por desconfiado dirigida y adaptada por ellos con participación de los dos actores mencionados. Pallín es además autora teatral con algunas de sus obras representadas por la mencionada compañía. En 2012 presentaron Noche de Reyes en La Abadía y preparan para febrero una versión de El mercader de Venecia, en una línea de montaje de obras de Shakespeare. La versión que nos ofrecen me gustó. Con una escenografía sencilla, una iluminación que resuelve de forma eficaz los cambios de situación y escena, un vestuario intemporal que no molesta y una buena interpretación , especialmente en los casos de Yago y Otelo. También me gusto Cristina Adua como Desdémona, en una interpretación que va a más conforme avanza la obra. Y el hecho de que a Otelo no se le presente como un moro negro. Es un moro, un extraño, un diferente en la corte de Venecia, pero no hay ninguna necesidad de aumentar su diferencia tiñéndole de negro. Lo que menos me convenció es la adaptación del texto que precipita el final de la tragedia, sin que exista una total justificación dramática, quedando algo confusa. Probablemente el haber prescindido del personaje de Blanca, la enamorada de Casio, reuniendo en Emilia, la esposa de Casio, los dos personajes, contribuye a ello, ya que su intervención en los manejos de su marido no es del todo verosímil, tal como se presenta. Lo que es muy destacable de esta versión es el hecho de que sea Yago el personaje central, por encima de Otelo, y la lectura en clave actual de algunos diálogos, especialmente entre Emilia y Desdémona.
Como sabéis me gusta buscar información sobre lo que voy a ver. En esta ocasión, si estáis interesados os recomiendo este enlace http://www.noviembreteatro.es/en-cartel/. En resumen, un buen paréntesis en el poco atractivo verano teatral.