Con un título español que atenta contra la construcción de frases en castellano que conozco se estrena la, por ahora, última película de Quentin Tarantino, un director y guionista que ha dado lugar a un cine perfectamente identificable desde que en 1992 se presentara con Reservoir dogs. También hay que decir que el título es una traducción literal del original, sin tener en cuenta que "hateful" puede traducirse por "lleno de odio" que me parece un significado más acorde con el contenido de la película que odiosos. A la mencionada Reservoir dogs la siguieron Pulp fiction, Jackie Brown, los dos volúmenes de Kill Bill, Death proof, Malditos bastardos y Django desencadenado, además de haber participado en alguna otra. Pero como él mismo se encarga de decirnos en los créditos esta es su octava película.
Años después de la Guerra de Secesión, una diligencia se desplaza por el invernal paisaje de Wyoming. Los pasajeros, el cazarrecompensas John Ruth (Kurt Russell) y la fugitiva Daisy Domergue (Jennifer Jason Leigh), intentan llegar al pueblo de Red Rock, donde Ruth, conocido como "la horca", entregará a Domergue a la justicia. Por el camino, se encuentran con dos desconocidos: el mayor Warren (Samuel L. Jackson), un antiguo soldado negro de la Unión convertido en cazarrecompensas , y Mannix (Walton Goggins), un renegado sureño que afirma ser el nuevo sheriff del pueblo. Como una ventisca está a punto de alcanzarlos,se refugian en una parada para diligencias. Cuando llegan al local, en lugar de recibirlos su dueña, se topan con cuatro rostros desconocidos: Bob (Demian Bichir), un mexicano que dice ocuparse del negocio de Minnie mientras ella visita a su madre, Oswaldo Mobray (Tim Roth), quien dice ser el verdugo de Red Rock, el vaquero Joe Gage (Michael Madsen) y el general confederado Sanford Smithers (Bruce Dern). Pero algunos no son quienes dicen ser y los ocho viajeros descubren que tal vez no lleguen a su destino...
Los odiosos 8 es un ejercicio de egocentrismo y autohomenaje de Tarantino, un director capaz de crear grandes escenas y abusar de sus habilidades en la narración cinematográfica hasta resultar insoportable. Si en las dos películas anteriores, Malditos bastardos y Django desencadenado, ponía su facilidad narrativa al servicio de dos historias bien urdidas, en esta ocasión asistimos a un relato artificioso construido mediante secuencias de diálogos brillantes, situaciones resueltas con su violencia y sangre habitual y giros en la trama bastante inesperados. Lo malo es que Tarantino se repite y que en esta ocasión la historia, poco original, desarrolla un planteamiento muy en la línea de "quien es el culpable" entre un reducido grupo de personas en un escenario cerrado, casi más propio de una representación teatral. Como escribe Diego Cuevas en Jot Down, una banda de indeseables en una habitación, todos contando historias que pueden ser o no ser ciertas. Tarantino los encierra en una sala con una tormenta en el exterior, les deja utilizar sus armas y contempla lo que ocurre. Además muchas de las acciones de los personajes carecen, en mi opinión, de lógica incluso dentro del contexto poco lógico de la historia.
A destacar las interpretaciones de los actores, especialmente Samuel L. Jackson y Jennifer Jason Leigh. Y, en tono algo menor, Tim Roth en un personaje que se alimenta del de Christopher Waltz en Django. Y la música de Morricone.
Una película que entusiasmará a los fans de Tarantino, y que no me convenció ya que no lo soy. Y que, si no soportas la violencia y la sangre, no debes ir a ver.
Los odiosos 8 Este es un enlace con un artículo sobre la película que me parece interesante ya que analiza además de la película en sí, temas como el formato elegido y la posición de Tarantino en la industria. Eso sí, el lenguaje que emplea no me parece muy adecuado para prensa escrita.
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